Vladimir Putin lanzó este jueves una de sus advertencias más contundentes desde el inicio de la invasión. Durante una visita oficial a Kirguistán, el presidente ruso aseguró que Moscú solo detendrá su ofensiva si Ucrania abandona por completo las zonas que el Kremlin reclama como propias. Si no, afirmó, Rusia está dispuesta a hacerse con ellas “por medios militares”.
El dirigente ruso volvió a reivindicar como territorios “rusos” las regiones de Donetsk, Luhansk, Jersón y Zaporiyia, anexionadas tras referendos denunciados por Kiev y Occidente como una farsa. Aunque Moscú controla Luhansk y Crimea casi en su totalidad, su presencia en las demás regiones es parcial y equivale a alrededor del 20% de la superficie ucraniana.
Putin sostuvo además que sus tropas habrían cercado a unidades ucranianas en Pokrovsk y Myrnohrad, en Donetsk, dos ciudades situadas en uno de los frentes más crudos de la guerra. “Krasnoarmeysk y Dimitrov están completamente rodeadas”, dijo, rescatando la nomenclatura soviética. Kiev rechaza esta versión y asegura que sus soldados siguen resistiendo en la zona.
El mandatario también enumeró supuestos avances en Vovchansk (Járkov), Siversk (Donetsk) y en dirección a Hulyaipole, un enclave clave en Zaporiyia. A su juicio, la ofensiva rusa es ya “imposible de frenar” y Ucrania apenas puede “hacer nada” para revertirla.
En paralelo, Putin abrió la puerta a considerar el plan de paz de 28 puntos impulsado por Estados Unidos como base preliminar para futuras negociaciones. Según explicó, Moscú ya ha recibido una versión revisada del documento y ve posible que ese esquema sirva de punto de partida, aunque insistió en que aún no existe un texto negociado ni acuerdos cerrados.
El presidente ruso sostuvo que Washington “parece tener en cuenta” las posiciones planteadas por Moscú tras las recientes rondas de contactos y que, tarde o temprano, ambas partes deberán “sentarse y hablar en serio” para traducir sus posturas en un lenguaje diplomático.
Como mensaje hacia Europa, Putin negó tener ambiciones ofensivas más allá de Ucrania y dijo estar dispuesto incluso a plasmar por escrito un compromiso de no agresión con los países europeos. Minimizar la amenaza rusa, añadió, serviría para frenar la “histeria” que, según él, alimentan gobiernos y sectores industriales con fines políticos o económicos. “No tenemos planes agresivos para Europa”, insistió.