El espíritu navideño ha invadido Zaragoza este sábado y cientos de personas han llenado el centro de la capital aragonesa para dar la bienvenida a la Navidad. El tradicional encendido de luces a cargo de la alcaldesa, Natalia Chueca, y el cantante, Juanjo Bona, ha dado el pistoletazo de salida a un amplio programa con más de 600 actos desarrollados entre el 29 de noviembre y el 6 de enero.
El epicentro de la fiesta este año ha sido la plaza de España, donde se han dado cita miembros de la corporación municipal, el vicario general Rubén Ruiz y cientos de zaragozanos. Desde el Consistorio han apostado por cambiar la ubicación este año -tradicionalmente se hacía en la plaza del Pilar- para dar importancia al cambio de iluminación. Las estrellas fragmentadas que engalanaban el paseo desde 2022, cuando se diseñaron en homenaje a las víctimas del coronavirus, han sido sustituidas por un techo de luces led.
El coste del alumbrado de este año se ha elevado a 1.176.000 euros, una cifra similar a la destinada los últimos años. En cuanto a la logística del encendido, que tendrá una hora de duración, costará 7.139 euros. En la plaza de España se ha montado un escenario para las actuaciones previstas y, además, hay un sistema de sonido para la sonorización por medio de un dispositivo electrónico portátil con micrófonos inalámbricos.
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Encendido de las luces de Navidad 2025 en Zaragoza, en directo
El Ayuntamiento de la capital aragonesa ha preparado un amplio programa que recoge más de 600 actos que se desarrollarán entre el 29 de noviembre y el 6 de enero para que tanto mayores como pequeños disfruten al máximo de esta mágica época en la capital aragonesa.
El alumbrado se traslada a toda la ciudad. El Ayuntamiento aparece envuelto con un lazo navideño, las casetas del mercado han llenado de luz y la avenida de Cataluña y el parque Grande José Antonio Labordeta quedaron conectados por la impresionante Ruta de la luz de casi cuatro kilómetros. El Árbol de la Navidad de la plaza Paraíso y la calle de Alfonso I lucieron también radiantes, casi tanto como las caras de los más pequeños, que observaban atónitos el espectáculo