Lo primero es la seguridad. Con este principio que tiene grabado en sangre cualquier directivo de compañía aérea, todo lo que sigue quizá, por ser tan obvio, no merecería la pena ni escribirlo… pero el asunto da para mucho. Porque están afectadas aerolíneas importantes, porque los lazos de unión entre los dos países siguen siendo sólidos y porque no se vislumbra, por el momento, una solución clara. Es más, todo se complica.
Las compañías aéreas españolas se sienten bloqueadas en estos momentos. No saben cuándo retomarán sus vuelos a Venezuela. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) emitió una alerta extremando “la precaución” de las aeronaves que sobrevolaran el país latinoamericano. Es el más diáfano exponente de la gran tensión política y militar entre los Gobiernos de Maduro y Trump. La Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA, también por sus siglas en inglés), con su advertencia de los riesgos que supone operar en Venezuela, sirvió en bandeja el parón de los vuelos.
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A. L.
Esta decisión ha creado un clima de zozobra, de incertidumbre, que condiciona los vuelos de Navidad, uno de los momentos con más tráfico aéreo del año. Iberia ya tenía vendidas en el mes de diciembre más de 12.000 plazas en sus vuelos de la ruta entre Caracas y Madrid. Del 24 de noviembre al 1 de diciembre, 3.000 pasajeros se han visto afectados en la aerolínea española del grupo IAG. A escala global, según la IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo), cada semana hay 15.000 personas que no pueden volar a Venezuela.
«¡Esto es una locura!»
Fue el pasado jueves cuando el Ministerio de Transporte y el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) de Venezuela revocó la concesión de vuelo a varias aerolíneas internacionales. Las afectadas son Iberia, TAP, Avianca, LATAM Colombia, Turkish Airlines y Gol, a las que se les acusó de «sumarse a las acciones de terrorismo» promovidas por la Administración de Trump.
Trump sorprendió el sábado por la mañana con un mensaje en su cuenta de Truth donde advertía a compañías aéreas y pilotos que consideraran “cerrado en su totalidad» el espacio aéreo de Venezuela. “¡Esto es una locura!”, respondió un abogado de Caracas consultado por El Confidencial. La medida supone, de facto, un cierre total del espacio aéreo del país y el impacto de sus consecuencias aún es difícil de cuantificar.
«La medida toma ‘un tinte político y no técnico, jurídico u operacional'», según advierte un abogado de Caracas
El mensaje de Trump refuerza el NOTAM (notificaciones facilitadas a los pilotos para que puedan conocer las características y condiciones del espacio aéreo en tiempo real) que la FAA emitió. Además, al ser el presidente quien hace tal advertencia (y no la FAA) la medida toma “un tinte político y no técnico, jurídico u operacional”, según este letrado caraqueño.
¿Qué dice Iberia? “Confiemos en retomar las operaciones de vuelo en condiciones normalidad, cuando se cumpla la seguridad”, asegura un portavoz oficial del grupo IAG, que confirma la disponibilidad de la compañía a cambios de fechas, de destino o de devolución del precio del billete. Air Europa y Plus Ultra, las dos aerolíneas españolas que vuelan a Caracas, también han recibido la revocación de sus vuelos. “Seguimos monitorizando la situación a diario. Esperamos retomar cuando se den las condiciones propicias”, indica Air Europa.
«Como volar es peligroso, no hay que hacerlo. Hay que priorizar la seguridad», asegura un experto español del sector aéreo en conversación telefónica con este periódico. «El mayor perjudicado es Venezuela y los propios venezolanos», apunta. Las consecuencias: al volar un menor número de compañías, habrá menos capacidad. Se reducirán los vuelos y el precio del billete será más caro.
Tampoco se descarta que el Gobierno español “tome medidas recíprocas con el país de América Latina como suspender las licencias a las aerolíneas venezolanas”. Y añade: “Habrá que ver en qué queda esto. “Supongo que volverá el tráfico, pero quizá es pronto. Hay que esperar a ver cómo se desarrolla la situación, pero está claro que son fechas muy sensibles”.
La solución del corredor aéreo
El mensaje de Trump de este sábado echa por tierra, al menos de modo inmediato, la solución de crear un corredor aéreo, una especie de zona desmilitarizada, fuera del alcance de cualquier posibilidad de conflicto. Otra de las opciones que cobra más fuerza es el aumento de las frecuencias y de las rutas a países colindantes como Colombia y desde allí impulsar un trasvase de pasajeros.
Conviasa, la aerolínea estatal venezolana, ha mantenido por el momento vuelos de corto y radio. El largo radio lo ha subcontratado a otras compañías aéreas que por ahora no tienen recomendación de no volar, como es Cubana de Aviación. Fuentes del sector aeronáutico recuerdan que en algunos de los vuelos de Iberia y Air Europa a Caracas la tripulación no pernocta en la capital venezolana sino en Santo Domingo (República Dominicana) para reforzar la seguridad.
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Europa Press
“Esto es un juego de ajedrez al que no le interesa seguir jugando el Gobierno de Maduro. Hay más salidas de Caracas que llegadas a Venezuela. Si realmente hay hostilidades, ya se encargarán de solucionarlos”, subrayan fuentes aeronáuticas, que insisten en la gran ventaja de la situación geográfica del aeropuerto caraqueño, al noroeste de la ciudad. “No se retomará la operativa hasta que la seguridad no está garantizada al 100%. Tampoco los sindicatos van a querer volar de esta manera”.
Natalia Hustova, investigadora especializada en sistemas aeroportuarios del Instituto Andaluz de Investigación e Innovación en Turismo, resalta que sabiendo que ha habido “casos tan siniestros, lo mejor es prevenir”. “Es una decisión meramente de seguridad y bastante adecuada teniendo en cuenta los accidentes que hubo en circunstancias similares”, explica Hustova a este periódico.
Coste reputacional
Los precedentes, en efecto, no resultan nada halagüeños. En enero de 2020 Irán admitió que derribó «por error» el avión Boeing 737-800 de Ukraine International. Argumentaron una confusión con “un blanco hostil”. Murieron 176 personas. También en Ucrania, y en el año 2014, el vuelo MH17 de Malaysia Airlines fue derribado por Rusia, según determinó la OACI (Agencia de Naciones Unidas para la Aviación Civil). El siniestro provocó la muerte de sus 298 pasajeros y tripulantes. Es verdad que en este último caso ya había acción militar en la zona, pero en la aeronave de Ukraine International solo se había decretado «situación de
alerta».
Ahora nadie quiere adoptar ni el más mínimo riesgo. En primer término, volviendo al principio, se priorizan las vidas humanas y también el coste reputacional de una decisión que nadie va a tomar a la ligera… aunque las aerolíneas harán pronto números y las pérdidas de estas semanas no tardarán en aparecer en las cuentas de resultados.
Mientras tanto, el aeropuerto de Caracas, como confirma a El Confidencial una residente en la capital venezolana, cada vez se asemeja más a un recinto fantasma. En cambio, como informa el diario El Nacional, la afluencia de usuarios aumentó en el aeropuerto Cipriano Castro, ubicado en la ciudad fronteriza de San Antonio del Táchira, y se ha disparado con 5.200 usuarios más semanales. La saturación ya está llegando.
Lo primero es la seguridad. Con este principio que tiene grabado en sangre cualquier directivo de compañía aérea, todo lo que sigue quizá, por ser tan obvio, no merecería la pena ni escribirlo… pero el asunto da para mucho. Porque están afectadas aerolíneas importantes, porque los lazos de unión entre los dos países siguen siendo sólidos y porque no se vislumbra, por el momento, una solución clara. Es más, todo se complica.