“Somos la vergüenza de Europa. La única escuela superior de danza y arte dramático de España que no tiene un teatro”. El que habla es un profesor del centro situado en València y que vive desde hace años en una tragicomedia. Las aulas de práctica son barracones con techos de escayola a tan solo 2,55 metros. «Cuando en danza coges a alguien para elevarlo, se dan con la cabeza en la escayola,» explica el docente, detallando cómo disciplinas como la esgrima quedan limitadas, y tampoco caben a penas los focos, o al menos hay que agacharse para pasar por debajo de ellos. Las aulas no tienen ni enchufes ni potencia eléctrica suficientes, y muchos profesores tienen que llevar a clase material propio porque el que tienen está completamente anticuado y no hay suficiente para el alumnado.

La única inversión que se hizo en la escuela ha sido sustituir unos barracones viejos por otros nuevos. El resto del centro “es una ruina”. Y esta realidad se traslada a muchas otras aulas de varias provincias. La lista de deficiencias casi no cabría en el reportaje: la mitad de los lavabos llevan clausurados desde 2009, las aulas prefabricadas no están aisladas y sufren de contaminación acústica, la instalación eléctrica está en malas condiciones, los vestuarios para profesores carecen de ducha. En Alicante han sufrido recientemente una plaga de pulgas y en Invassat lleva advirtiendo desde 2018 del riesgo de desprendimiento en zonas de paso. En València también hay “problemas estructurales graves” como techos que se hunden, goteras, humedades y olores que obligan a ventilar en invierno. Las dotaciones de material técnico de sonido e iluminación son escasísimas, los ordenadores están obsoletos y la conexión a internet es deficiente, entre muchos otros problemas.

Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de València, junto a los barracones que la acompañan.

Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de València, junto a los barracones que la acompañan. / Levante-EMV

La C.Valenciana ostenta una de las redes de centros superiores artísticos más ricas de España, con 13 instituciones que, bajo el amparo de la Ley de 2024, ya son formaciones homologadas a los grados universitarios. Sin embargo, este liderazgo pedagógico convive con una realidad de abandono institucional y precariedad estructural que carcome la calidad de la enseñanza. Los 13 centros dependen del Instituto Superior de Enseñanzas Artísticas (ISEACV), organismo dependiente de Conselleria que gestiona un ecosistema sumido en el deterioro, donde la inversión ha sido nula o mal dirigida durante décadas.

Techos peligrosos y plagas

La Escuela Superior de Danza y Arte Dramático (ESDAD), ubicada provisionalmente en la Universitat Politècnica de València (UPV), es un reflejo de esta crisis. El edificio, reacondicionado hace casi 20 años a partir de un antiguo conservatorio, es completamente inadecuado para la práctica escénica.

La Politècnica compró este centro hace más de un año, pero por el momento Conselleria no ha acordado ningún plan de traslado para el centro que alberga estas enseñanzas. Sin embargo, como ha podido saber este diario se ha barajado la antigua escuela de Magisterio de la UV.

Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de València, junto a los barracones que la acompañan.

Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de València, junto a los barracones que la acompañan. / Levante-EMV

Las deficiencias del centro son crónicas. La instalación eléctrica estuvo a punto de ser cortada el año pasado y sigue siendo insuficiente, provocando saltos de diferenciales ante el uso básico de focos. Los desagües son un problema endémico desde 2009, con muchos inodoros clausurados, una situación que, según el profesorado, es ignorada por la administración: «Les da absolutamente igual.»

En Alicante, la situación es incluso más grave. La Escuela de Diseño (EASDA) ha sido declarada por el sindicato STEPV en riesgo estructural. Un informe de INVASSAT de 2018 ya alertaba de «desprendimientos en las viguetas y riesgo estructural en zonas de paso.» Seis años después, la situación se ha agravado con una plaga de pulgas que forzó la docencia online y llevó al alumnado a negarse a entrar en el edificio por su «pésimo estado.»

Otros centros no se salvan. El Conservatorio Superior de Música de València sufre con techos que se hunden, goteras y humedades, mientras que un proyecto pionero para alumnado con discapacidad en el Conservatorio de Torrent ha sido cancelado por la falta de contratación de profesorado, pese a sus buenos resultados.

Los alrededores del centro educativo de Alicante que ha tenido que cerrar por una plaga de pulgas

Los alrededores del centro educativo de Alicante que ha tenido que cerrar por una plaga de pulgas / Alex Domínguez

Tecnología obsoleta y agravio comparativo para el profesorado

La falta de inversión también se ceba con la dotación tecnológica. La ESDAD cuenta con equipos informáticos «obsoletos entre lo obsoleto,» sin la potencia gráfica necesaria para asignaturas que necesitan programas como Autocad y con una conexión a Internet “vergonzosa”. El profesorado lamenta tener que impartir clases «como hace 30 años», con equipos de sonido e iluminación escasos, y a veces usando la tarifa de datos de sus móviles para alimentar su portátil personal que usan en las aulas. El presupuesto anual de la escuela es «ridículo» y no permite realizar una inversión decente.

Este abandono material se extiende al ámbito laboral. Los catedráticos de estos centros, pese a realizar funciones de investigación propias de la universidad, cobran como profesores de instituto, un agravio comparativo que se mantiene debido a que dependen de la Conselleria de Educación y no de Universidades. La Ley de 2024 que reconoce el estatus de grado no ha supuesto ninguna reforma en el sistema de contratación.

Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de València, junto a los barracones que la acompañan.

Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de València, junto a los barracones que la acompañan. / Levante-EMV

ISEACV: La «pantomima» sin autoridad

El ISEACV, creado en 2009, es visto por los profesores como un organismo con las manos atadas. El profesorado lo describe como una «pantomima» sin autonomía, presupuesto, ni autoridad real para contratar docentes o intervenir en los centros. Sus directivos delegan responsabilidades con un recurrente «esto no depende de mí.»

Ante la emergencia, la Conselleria ha planteado el traslado a la antigua escuela de Magisterio, pero sin contar con la dirección ni el profesorado de los centros, una falta de consulta que, según la comunidad educativa, es el origen de los «desastres» de infraestructura pasados. Un ejemplo es la reciente inversión en varias aulas prefabricadas con pistas de baile, ya que las anteriores tenían agujeros y provocaron muchas lesiones en el alumnado. “Como nadie nos preguntó que necesidades tenía el aula nos encontrábamos que el piano luego no entraba por la puerta y que no teníamos más que un enchufe para todos los focos que había que poner. Es ridículo”, lamenta el docente.

Por otra parte, los docentes reiteran la exigencia «capital» de que los centros superiores no compartan recinto con menores, como es el caso de las escuelas superiores de danza y arte dramático que comparten espacio con el conservatorio.

Tras años de «silencio administrativo» a los escritos de queja, la comunidad educativa de la C.Valenciana se movilizó en septiembre de 2024, obligando a una reunión con altos cargos. Más de un año después la situación no ha mejorado y la pregunta lanzada a la administración es contundente: «¿Le importamos algo a la Conselleria de Educación?» El abandono se ha mantenido «con toda clase de gobiernos,» y docentes y alumnados ya no saben qué hacer para lograr una respuesta política que dignifique unas enseñanzas artísticas que son el motor cultural de la región.

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