La noche en Bogotá parecía hecha a la medida del concierto. Fresca, despejada, sin lluvia y con una media luna fija sobre El Campín, como un reflector natural apuntando al escenario donde horas después aparecería Dua Lipa.

Era su segundo concierto en la ciudad; la primera vez, en 2022, se presentó en el Parque Salitre. Esa noche fue emocionante, sí, pero limitada. Esta vez, el estadio y la producción estuvieron finalmente a la altura de una artista que agota entradas en cualquier parte del mundo.

Así se vivió el regreso de Dua Lipa a Bogotá. Foto:@lostinview

Verla en El Campín, con un show sólido y seguro, deja claro que Dua Lipa está en un momento alto de su carrera. No necesita artificios exagerados, ni discursos largos porque su fuerza está en la mezcla de disciplina, canciones que ya forman parte del repertorio pop global y una conexión sincera con su público.

Hasta que se demuestre lo contrario, parece que no hay nada que Dua Lipa no pueda hacer, incluyendo ofrecer un fantástico espectáculo en vivo.

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La artista británica ha enamorado a sus seguidores con su aspecto físico.Un inicio que abrió el estadio como si fuera el mar

El show comenzó con una pantalla curva gigantesca que proyectaba olas oscuras avanzando hacia el público. La imagen se extendía por todo el escenario y daba la sensación de estar entrando a un espacio distinto, más grande que el propio estadio. Las olas se abrieron de repente y, en ese instante, Dua Lipa salió entre la luz y El Campín se vino abajo.

En un abrir y cerrar de ojos ya estaba dominando el escenario, respaldada por un setlist con más de una docena de sus temas que superan los mil millones de reproducciones en Spotify; algunos, como One Kiss o Levitating, sobrepasan los dos mil millones, récords que volvieron al estadio una sola voz.

Dua Lipa volvió a Bogotá con un show elegante y lleno de energía Foto:@lostinview

Arrancó con Training Season y desde el principio quedó claro que esta gira tiene otro nivel. La mezcla entre coreografías perfectamente afinadas, visuales pulidos y una banda que sonaba impecable creó una energía que no decayó en ningún momento.

La canción local que se volvió un momento inolvidable

Tras una serie de temas de alto ritmo, Dua se quedó en el escenario principal para algo más personal. Allí interpretó These Walls y Maria en un formato más íntimo. Dijo que These Walls era su favorita del nuevo álbum, y se notó: cantó relajada, presente, conectada con la canción. Ese clima más íntimo preparó el terreno para la sorpresa de la noche: un cover de Antología, de Shakira. Un guiño local que ha hecho en cada parada de esta gira.

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Dua Lipa

No hubo persona en El Campín que no la cantara. Dua, con un español sorprendentemente fluido, sonrió varias veces mientras dejaba que el coro del estadio la acompañara. Fue uno de los puntos más emotivos del concierto: sencillo, inesperado, absolutamente local.

Coreografías que suben el ritmo y canciones que ya no necesitan presentación

Después de su guiño al público local, el concierto tomó velocidad. En Physical, los bailarines calentaron al público antes de que ella regresara con un cambio de vestuario. Luego vinieron Electricity, Hallucinate e Illusion, tres canciones que en vivo adquieren una fuerza que no siempre se capta en estudio.

También hubo espacio para la intimidad. En Happy For You, una de las piezas más emocionalmente complejas del disco, la puesta en escena bajó revoluciones y dejó ver su capacidad para sostener un estadio sólo con la voz.

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cantanteUn estadio que le permitió moverse y cambiar de ritmo

Dua caminó hasta la tarima circular ubicada en el centro del estadio. Desde allí, el ambiente se volvió más cercano y tuvo lugar uno de los momentos más dulces del concierto: la artista empezó a interactuar con varios fans de la primera fila, se inclinó para hablarles, tomó fotos y escuchó a quienes le decían que la seguían desde el inicio de su carrera. Ella sonrió, agradeció con una gratitud muy genuina y se notó cómo ese intercambio la emocionó. Fue un gesto sencillo, pero humanizó a Dua de una forma que conmovió a todo el estadio.

Dua Lipa ofreció en Bogotá un concierto que mostró su crecimiento y la complicidad con su público. Foto:@dualipa

Uno de los aciertos del concierto fue el uso inteligente de las dos tarimas. En la principal se concentraba la mayor parte de la potencia visual: bailarines en sincronía milimétrica, juegos de luces y proyecciones que parecían diseñadas para un espectáculo cinematográfico. Pero Dua también aprovechó la plataforma secundaria para crear un ambiente distinto, más cercano.

Una vez allí, el show bajó la velocidad e interpretó Love Again, Anything For Love y Be the One, tres canciones que, sin la intensidad del cuerpo de baile y sin la saturación visual, permitieron escuchar su voz con mayor claridad. Fue un tramo más íntimo de este concierto hecho para llenar estadios.

Dua Lipa ofreció en Bogotá un concierto que mostró su crecimiento y la complicidad con su público. Foto:@lostinview

Un cierre preciso

Cuando volvió al escenario principal dio inicio al tramo final y cantó New Rules, Dance The Night y Don’t Start Now, canciones que parecen diseñadas para convertir cualquier lugar, desde el Madison Square Garden al Campín, en una pista de baile universal.

El final llegó Houdini. En esta última, como en el resto de la gira, Dua cantó la frase “Catch me or I go Houdini” y desapareció como por arte de magia cuando se apagaron las luces. Un cierre limpio, directo, sin trucos complejos, pero efectivo.

Dua Lipa mostró en Bogotá una versión más segura, más cercana y más precisa de sí misma. Foto:@lostinview

Una artista que creció y un público que creció con ella

Dua Lipa irradia una profesionalidad atípica para una estrella de su generación: cero controversias al margen, ningún mito que descifrar, ningún drama necesario. Lo suyo es pero arte sostenido en tres pilares que domina con precisión milimétrica: cantar, bailar y conectar. Eso último se sintió especialmente en sus pausas para hablarle al público, con un español esforzado y dulce, agradeciendo el cariño que la ha acompañado en sus dos visitas al país.

Para quienes la vimos también en 2022, este concierto fue la prueba de cuánto ha crecido: en presencia, en control del escenario, en calidad de producción. Y el estadio esta vez sí estuvo a su nivel.

Dua Lipa lanzó su sencillo debut hace 10 años. Foto:@lostinview

El Campín, que ha sido el escenario de cientos de artistas de talla mundial, vivió una noche despejada, ordenada y emocionante. Una de esas noches en las que todo coincide: el clima, la artista, el público y la música. Una noche que se queda para siempre en la memoria de todos quienes estuvimos presentes.

Ana Cristina Álvarez Montoya

Editora de Breaking News