Luis Grañena vuelve a abrir el baúl de maravillas que alimenta con creaciones plásticas desde hace décadas. Esta vez no son caricaturas, su especialidad profesional, que le ha llevado a las principales cabeceras del planeta. El artista zaragozano, que sigue cultivando profesionalmente su talento para capturar en una ilustración bidimensional la esencia gestual y hasta conductual de sus personajes, está ahora mismo enfrascado en la pintura, y la galería Arte por un Tubo (calle Ossau, 4, Zaragoza, en el corazón de la ciudad) le abre sus puertas desde este martes 2 de diciembre y hasta el día 14 del mismo mes.
“No hay un hilo conductor en la obra que voy a presentar, más allá de que son imágenes realistas. Hay objetos cotidianos: una figura de porcelana, un bote, un currusco de pan o una bolsa de pan tostado. Son pequeños cuadros de 30 por 30 centímetros”. Las piezas tienen alma de bodegón, pero no son tales porque muestran objetos en soledad, sin mezcla. “Además, están sacados de contexto; supongo que se le puede llamar costumbrismo -apunta Grañena, con una sonrisa- pero simplemente es un paso más en mi afán por hacer cosas nuevas y darle más peso a mi faceta de pintor”.
El zaragozano no ha emprendido una cruzada contra el caricaturismo, ni mucho menos. “Son mi vida desde siempre y sigue siendo un asunto de trabajo en el que me aplico por completo, pero ahora el cuerpo me pide pintar, y no es realmente ahora, me pasa desde hace mucho tiempo y me da nuevas satisfacciones”.
En la muestra hay alrededor de 30 obras, todas ellas a la venta, de las que cuatro o cinco tienen un formato mayor, alrededor del metro cuadrado. La galería se puede visitar entre las 18.30 y las 21.30, aunque en los dos sábados de este intervalo ‘grañenístico’ se abrirá también de 12.00 a 14.00, para duplicar en día de asueto casi generalizado la posibilidad de disfrutar con la obra expuesta. El lunes 8, festivo, también habrá horario doble matinal y vespertino, en los tramos descritos.