El euríbor diario a doce meses ha comenzado con fuerza el mes de diciembre. En dos días ha subido un 2%, pasando del 2,209% al 2,244%, una barbaridad teniendo en cuenta el estrecho margen en el que se mueve el índice. La subida de este par de jornadas es del mismo tamaño que los últimos avances mensuales.

El cortocircuito del euríbor al inicio de diciembre tiene pinta de ser un ajuste de los bancos a la perspectiva de que el BCE no moverá los tipos durante un largo período de tiempo. No hace tanto; todavía estaba en el mercado un último recorte por parte del banco central.

De hecho, el mercado de swaps financieros, que utilizan los inversores para cubrir sus posiciones de las oscilaciones de los tipos de interés, todavía se mantiene más proclive a un recorte que a una subida por parte del BCE. Hace tiempo que han desterrado la última bajada que debería haber llevado a los tipos oficiales del actual 2% al 1,75%, pero todavía no vislumbran un sesgo alcista para el banco central.

El índice de Bloomberg sobre el mercado de swaps apenas otorga un 15% de probabilidades de que el BCE baje los tipos en alguna reunión de 2026. Tampoco los futuros del euríbor, una de las principales referencias de los inversores, ofrecen un sesgo alcista para los tipos, por lo menos hasta finales de 2027. A vencimiento de diciembre de ese año se sitúa al 2,25%, que puede interpretarse como la fecha aproximada para que el BCE se comience a plantear subir el precio del dinero. Hasta entonces, la curva de futuros del euríbor permanece anclada en el 2%.

Hay escasos indicios para pensar que el famoso índice va a seguir subiendo, alejándose de los tipos oficiales del BCE. La referencia de las hipotecas a tipo variable nunca va a irse muy lejos de los designios del banco central. Ahora mismo, los 24 puntos básicos de diferencial con los tipos oficiales se encuentran dentro de la media de la última década. Desde que entraron en juego los tipos negativos a mitad de 2024, la tasa de depósitos del BCE se convirtió en la principal referencia de los tipos de interés. El promedio del diferencial se sitúa en 27 puntos básicos. En mitad del ciclo alcista, el gap del euríbor con los tipos se llegó a disparar por encima de 150 puntos básicos.

Es verdad que si el euríbor no se modera durante el mes, será la quinta subida mensual consecutiva del índice. En estos niveles del 2,24%, todavía no supondrá un encarecimiento de las cuotas hipotecarias, con revisión anual. En diciembre del año pasado, el euríbor se situó en 2,436%. Las hipotecas con actualización semestral sí están sintiendo el rally del índice. Lleva cuatro meses consecutivos de subidas mensuales y pueden ser cinco si diciembre no cambia de tendencia.

Este comportamiento del euríbor se puede achacar a que los últimos datos de inflación no están siendo tan buenos como se esperaba. La inflación de la eurozona en noviembre subió al 2,2% frente al 2,1% de octubre. Nadie esperaba el pequeño repunte y refuerza la idea de que el BCE ni de forma remota va a tener en cuenta un recorte. El euríbor se mueve sobre todo por lo que el mercado cree que hará el BCE en los próximos años y el dato apunta a que el mercado va a asumir que el BCE mantendrá el tipo oficial en 2% más tiempo.

El BCE también publicó la encuesta de los consumidores de noviembre. Y los hogares no contemplan que los precios se moderen, lo que preocupa al BCE por sus implicaciones. Los hogares ven la inflación al 2,8%, una décima por encima de octubre. Más allá de los datos, los últimos cambios de mes suelen ser movidos para el euríbor. Entre septiembre y octubre, subió un 2,79% en cuatro sesiones. Y entre agosto y septiembre avanzó un 3,39%, también en cuatro días. El euríbor no deja de ser el reflejo de los préstamos que se hacen los bancos entre ellos y cuando comienza el mes, suelen ajustar su financiación, lo que provoca ligeras tensiones.

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