vacunaciónTolosa (AEV), Membrillo (SEIMC), Jimeno (SEMG) y Eiros (CNG), durante la mesa de gripe del IX Foro de Salud Pública. Foto: Jon Imanol Reino.

En el IX Foro de Salud Pública, organizado por Fundamed, con el apoyo de GSK, Sanofi y Shionogi, se han abordado las principales cuestiones del ecosistema de la Salud Pública. Y en este punto, uno de los temas clave esta temporada es la gripe, especialmente relevante en una campaña en la que vivimos un escenario en el que la variante K ha propiciado que las infecciones se adelanten con respecto a otras campañas.

En la mesa dedicada a la gripe, moderada por Isabel Jimeno, responsable del Grupo de Vacunas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), expertos de referencia subrayaron la importancia de mantener la prevención en el centro de la estrategia sanitaria, ya que cada temporada gripal provoca hospitalizaciones, ingresos en UCI y muertes evitables, con especial riesgo para mayores de 60 años, personas con enfermedades crónicas, embarazadas y niños pequeños.

Los ponentes, José María Eiros, director del Centro Nacional de Gripe de Valladolid (CNG), Javier Membrillo, presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), y Natividad Tolosa, vocal de la Asociación Española de Vacunología (AEV), insistieron en que la gripe, aunque estacional, sigue siendo la responsable de una carga considerable para el sistema sanitario. De igual modo, incidieron en que la vacunación, segura y cada vez más adaptada a los distintos perfiles de riesgo, es la herramienta más eficaz para reducir su impacto.

Estrategias reales

Para Tolosa, una de las claves para mejorar las coberturas vacunales, especialmente en mayores de 60 años, personas con patologías crónicas, embarazadas y niños pequeños, reside en el uso de «vacunas mejoradas», de alta carga o adyuvadas, que han demostrado mayor eficacia en poblaciones vulnerables.

En el caso de la vacunación infantil, no solo protegen al niño, sino que también reducen la transmisión hacia los mayores, un efecto que, según experiencias internacionales, puede disminuir significativamente las hospitalizaciones en general: «Los niños son grandes transmisores de la gripe a sus mayores», añadió.

Más allá del tipo de vacuna, la accesibilidad y la comunicación se presentan como pilares fundamentales. Tolosa destacó que «lo más importante es una campaña de información que explique la importancia de vacunarse de la gripe», subrayando que muchas personas tienen una falsa sensación de riesgo y desconocen que la vacunación puede reducir incluso un tercio el riesgo de eventos cardiovasculares. En este sentido, la Asociación Española de Vacunología ha promovido durante varios años la campaña «El mejor plan para este invierno es vacunarse», respaldada por sociedades científicas y farmacia comunitaria, buscando un impacto transversal entre profesionales y población general.

Natividad Tolosa, vocal de la Asociación Española de Vacunología (AEV)

«Pensamos en los mayores y en los sanitarios, que suelen tener accesibilidad, pero hay grupos vulnerables con dificultades para vacunarse durante su jornada laboral activa», indicó Tolosa, remarcando que experiencias como las campañas abiertas sin cita previa durante la pandemia de COVID demostraron ser efectivas.

Desde el punto de vista de la vigilancia epidemiológica, Eiros recordó que España cuenta con tres centros nacionales de gripe reconocidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que permite caracterizar los virus circulantes de manera precisa. Este año, la aparición del subclado K del H3, detectado inicialmente en Canadá, ha generado preguntas sobre la eficacia vacunal. Sin embargo, Eiros subrayó que: «Lo que realmente puede inquietar es que la vacuna pierda prestigio o aceptación en la población, no la circulación de nuevas variantes. La vacuna sigue siendo nuestra mejor herramienta».

El experto del CNG recordó que la vigilancia incluye cinco variables clave: la severidad clínica, la sensibilidad de los tests de detección, la mortalidad registrada en sistemas como MOMO, la evaluación de posibles escapes vacunales y el impacto en el uso de antivirales. «Estos datos nos permiten conocer la circulación de variantes y actuar sin comprometer la confianza de la población en la vacunación», añadió.

José María Eiros, director del Centro Nacional de Gripe de Valladolid (CNG)

En cuanto a la práctica clínica, Membrillo subrayó que la prevención es clave para reducir la carga hospitalaria: «Si el profesional sanitario no se vacuna, ¿cómo vamos a conseguir que se vacunen los pacientes?». Además, enfatizó la necesidad de coordinación entre especialistas: hematólogos, oncólogos, cardiólogos y neumólogos deben unirse para garantizar que los pacientes reciban mensajes consistentes sobre vacunación. «Si el hematólogo no aconseja vacunarse a un paciente inmunodeprimido, ninguna campaña de prevención tendrá éxito», aseguró.

Importancia de la vacunación infantil

La vacunación de niños entre 6 meses y 5 años tiene un impacto directo e indirecto. Tolosa afirmó: «Los niños sanos hospitalizan por gripe, y algunos fallecen. Esta es una enfermedad inmunoprevenible. La vacunación infantil protege al niño y reduce la transmisión a los mayores».

Así, añadió que esta protección indirecta tiene efectos adicionales: «Reducir la carga de enfermedad en los niños disminuye la transmisión y, en consecuencia, los beneficios se extienden a adultos mayores y grupos de riesgo, incluso si no están vacunados». Según datos de vigilancia internacional, la efectividad vacunal en menores puede alcanzar hasta un 70%, mientras que en adultos ronda el 30-40%.

En el encuentro también se abordó la importancia de la planificación y la logística de las campañas. Según los expertos, concentrar la vacunación en las primeras semanas de la campaña, alrededor del 15 de octubre, maximiza la eficacia antes del pico epidémico esperado en invierno. La coordinación entre comunidades autónomas, la disponibilidad de dosis y la transparencia en la comunicación de coberturas son factores clave para alcanzar los objetivos de la OMS y del Ministerio de Sanidad.

El papel de los antivirales

El tratamiento con antivirales sigue siendo eficaz frente a las nuevas variantes, aunque la resistencia futura es una preocupación. Membrillo, en este sentido, explicó: «Los antivirales actuales reducen el riesgo de hospitalización y complicaciones graves, pero debemos estar preparados y buscar nuevas alternativas antes de que aparezcan mutaciones que limiten la eficacia».

Javier Membrillo, presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC)

En esta línea, Eiros puntualizó que existen cinco familias de fármacos con actividad frente al virus de la gripe, y que su conocimiento es clave: «Es fundamental estudiar, educar, dar ejemplo y cuidar. Estas son las bases para mejorar la prevención y el manejo clínico».

Un tema recurrente en la mesa fue la necesidad de integrar la vacunación en todas las especialidades médicas. Membrillo insistió: «No podemos depender solo de medicina preventiva. Si otras especialidades no promueven la vacunación, la cobertura seguirá siendo insuficiente. Cada especialista debe asumir su papel».

Tolosa reforzó esta idea: «En la Comunidad Valenciana tenemos un consenso con 33 sociedades científicas que avalan el calendario vacunal. Esto asegura que los pacientes reciban indicaciones coherentes y basadas en evidencia de sus médicos especialistas, evitando contradicciones».

Asimismo, los expertos también señalaron la necesidad de coordinación entre comunidades autónomas y Administración central. En este sentido, propusieron medidas concretas: campañas institucionales masivas similares a las de seguridad vial, planes de elasticidad de recursos hospitalarios y protocolos uniformes para el diagnóstico y tratamiento de la gripe en todos los niveles asistenciales. «Lo que pediría es que la sanidad fuera más proactiva y más educada en prevención, no tan reactiva», afirmó Tolosa.

Un reto de primer orden

Los expertos coincidieron en que la gripe sigue siendo un reto para la Salud Pública. La combinación de vacunas mejoradas, campañas de información, coordinación multidisciplinar, accesibilidad y vigilancia epidemiológica constituye la estrategia más sólida para proteger a la población vulnerable.

Eiros resumió el mensaje de manera clara: «La mejor vacuna es la que se administra. Vacúnese con la que hay disponible y proteja a su familia, a los mayores y a los grupos de riesgo. No hay otra herramienta tan efectiva». En este sentido, y haciendo alusión al impacto que está teniendo mediática y socialmente el subclado K, señaló que puede ser una buena oportunidad para «vacunar a aquellos segmentos de la población a los que no habíamos podido llegar».

Membrillo, para poner el broche al debate, añadió un matiz humano muy a tener en cuenta: «La prevención no es solo un mensaje técnico. Es la vida de la suegra, del niño, del vecino. Es comprender que vacunarse salva vidas».

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