Con el esloveno en el Tour, el Giro es buena opción para un Vingegaard vs Evenepoel
El Giro 2026 se ha presentado con la sutileza de quien sabe lo que quiere: atraer a Jonas Vingegaard y a Remco Evenepoel.
Y, como buen pretendiente, ha afinado su cortejo: menos dureza, menos etapas monstruo, una crono larga para uno, montaña medida para el otro.
Pero por más que RCS envuelva el caramelo en papel brillante, la pregunta sigue en el aire: ¿Qué es realmente lo mejor que pueden hacer Vingegaard y Evenepoel? Ir al Giro.
Para Vingegaard, la decisión es casi filosófica.
El danés vive en un equilibrio hermético donde todo está calculado: vatios, días de carrera, riesgos. La tentación del doblete Giro–Tour está ahí, abriéndose como una puerta que solo pisan los muy valientes o los muy inconscientes.
El recorrido del Giro se lo pone fácil, sí, pero no deja de ser un viaje hacia lo desconocido para un corredor que ha hecho del Tour el eje de su identidad.
Lo mejor que puede hacer Vingegaard, hoy, es decidir si quiere seguir siendo el hombre del Tour —el que mide, afina y llega a julio con la precisión de un relojero— o si le apetece entrar en el territorio épico de los que buscan dos grandes vueltas en una temporada.
Ir al Giro no sería solo un desafío físico; sería reescribir su relato.
Si duda, mejor no ir. Si va, que sea para ganarlo, sin cálculo intermedio.
Para Evenepoel, la película es otra.
El belga ha vivido una relación extraña con el Giro: lo quiso, lo ganó a medias, lo dejó, volvió a abrir la puerta y ahora el Giro se la decora con una crono de 40 kilómetros hecha casi a medida.
Pero Remco ya sabe que sus grandes ambiciones pasan por el Tour, y que cualquier Giro previo se convierte en un trampolín… o en un lastre.
Lo mejor que puede hacer Evenepoel es decidir qué quiere ser en 2026: un corredor que vuelve al Giro para dominar algo que siente suyo o un corredor que, por fin, pone todo su foco en julio. Si elige la vuelta rosa, que sea porque cree de verdad en la “doble carga”; si no, que mire al Tour sin distracciones.
Lo peor para él sería repetir un calendario a medias, pensando en el Tour mientras corre el Giro.
Porque al final, para los dos, lo mejor no es lo que el Giro desea, sino lo que cada uno está dispuesto a arriesgar.
Y ahí, como siempre, Vingegaard y Evenepoel juegan partidas muy diferentes.
Imagen: A.S.O./Charly López


