La venta de Ayesa entra en su fase decisiva y comienza a despejarse el destino de sus dos grandes áreas de negocio. Tras meses de proceso competitivo y la participación de algunos de los mayores fondos internacionales, el consorcio vasco liderado por la Fundación BBK, Kutxabank y el Gobierno Vasco se ha situado en cabeza para adquirir la división tecnológica, mientras que el grupo canadiense Colliers se perfila como ganador de la puja por el área de ingeniería.
En el caso de la división de tecnología —que integra la antigua Ibermática— el consorcio vasco ha dado ya un paso decisivo al firmar un acuerdo de exclusividad con Ayesa. El objetivo de esta operación, según ha reiterado el Ejecutivo vasco, es garantizar el arraigo en Euskadi de una compañía con fuertes raíces en Gipuzkoa. Esta oferta se ha impuesto a las presentadas por grandes fondos internacionales y otros candidatos industriales, como Telefónica, que habían llegado a las fases finales del proceso.
La operación forma parte del plan de desinversión diseñado por los accionistas de Ayesa, A&M Capital Europe (AMCE), que controla el 67% del capital, y la familia Manzanares, propietaria del 33% restante. Ambos decidieron escindir y vender por separado los dos grandes negocios del grupo —ingeniería y consultoría tecnológica— con el fin de maximizar valor, en una transacción que sitúa la valoración total de la compañía en el entorno de los 800 a 1.000 millones de euros, incluida la deuda.
En paralelo, el área de ingeniería ha encontrado ya su comprador. Colliers International Group, gigante canadiense de los servicios profesionales y cotizado en el Nasdaq, negocia en exclusiva con AMCE la adquisición de esta división. Aunque en España es conocido principalmente por su actividad en consultoría inmobiliaria, en Norteamérica Colliers cuenta con una sólida plataforma de servicios de ingeniería, y la compra de Ayesa Ingeniería le permitiría reforzar su presencia en Europa y Latinoamérica. Está por determinar si con el cierre de la operación el equipo directivo actual permanecerá.
TE PUEDE INTERESAR
Ayesa busca nuevos compañeros de viaje para volver a multiplicar su negocio
José Luis Losa
El interés por Ayesa ha sido intenso desde el inicio del proceso. En las primeras fases mostraron interés fondos como Apax, Advent, Bain Capital, BC Partners, Bridgepoint, Goldman Sachs, PAI Partners y Warburg Pincus. Posteriormente, Blackstone, HIG Capital y Capvest se consolidaron como finalistas en tecnología, junto a actores industriales como Telefónica Tech y la Fundación BBK, que finalmente ha tomado ventaja.
Las cifras explican el atractivo de la operación. En 2024, Ayesa alcanzó unos ingresos récord de cerca de 790 millones de euros y un ebitda próximo a los 90 millones. De ese total, más de 530 millones procedieron del negocio tecnológico y alrededor de 250 millones del área de ingeniería. El grupo emplea a unos 13.000 profesionales en todo el mundo y tiene presencia directa en 24 países.
La operación se enmarca, además, en el fuerte apetito del capital riesgo y de los grupos industriales por la consultoría tecnológica, uno de los sectores más dinámicos en los últimos años. Transacciones recientes como las compras de Babel, Seidor o Mapal han consolidado esta tendencia, y la venta de Ayesa supone uno de los mayores procesos corporativos del sector en España, con un desenlace que ya empieza a tomar forma.
La venta de Ayesa entra en su fase decisiva y comienza a despejarse el destino de sus dos grandes áreas de negocio. Tras meses de proceso competitivo y la participación de algunos de los mayores fondos internacionales, el consorcio vasco liderado por la Fundación BBK, Kutxabank y el Gobierno Vasco se ha situado en cabeza para adquirir la división tecnológica, mientras que el grupo canadiense Colliers se perfila como ganador de la puja por el área de ingeniería.