Fraga do Alén, Casa de Don Álvaro, la rehabilitación del cenobio de Carboeiro o la reforma de la Cafetería Camilo de Lalín tienen en común llevar la firma de Promove Arquitectura. La empresa cumple hoy 20 años desde que dos amigos, Abel Mato y Pablo Dafonte, decidieran establecerse por su cuenta. Dos décadas después, ocho empleados trabajan en la sede de Promove Arquitectura y otras siete en Arela, una filial especializada en trabajos de construcción.
Los dos fundadores formaban parte de una empresa que se llamaba Industrias González. Pablo estaba en el departamento de aluminio y Abel en el de ferralla y forjados. Los dos tenían las mismas inquietudes y visión de futuro para hacer algo distinto y no instalarse en la comodidad. «Entre los dos decidimos iniciar una nueva etapa profesional haciendo un estudio de arquitectura y de realización integral de proyectos», recuerdan ambos mientras echan la vista atrás con motivo de su cumpleaños. Promove es un estudio de arquitectura, diseño y obra formado por un grupo multidisciplinar y dinámico que desarrolla proyectos de arquitectura, urbanismo, diseño de interiores y paisajismo, tanto en el ámbito privado como público. «No somos nada comparados con otros estudios de arquitectura a nivel de Galicia, pero sí que ya tenemos cierto reconocimiento al menos comarcal. Tenemos que estar contentos por esta andadura de 20 años y participar en proyectos que tienen repercusión dezana e incluso regional», explican Mato y Dafonte haciendo balance de lo que se ha conseguido en todos estos años trabajando en un sector tan cambiante.
Y en cuanto a lo que está por venir, indican que «no sé si tocamos techo. Simplemente, lo que sí conseguimos durante estas dos décadas es hacer un equipo creo que con cierta solvencia técnica, profesional y hasta diría humano, que para nosotros es sumamente importante. Creo que podemos aspirar a más cosas. En eso estamos, en poder enfocarnos a hacer los mismos trabajos que hicimos siempre –desde pequeños locales comerciales, viviendas unifamiliares y proyectos de mayor envergadura– porque creemos que en estos momentos tenemos esa capacidad de trabajo. Y también desde el punto de vista técnico porque tenemos personal muy cualificado dentro del estudio como para poder desarrollar esos proyectos». Lo mismo sucede con los trabajos realizados, que ponen todos a un nivel semejante: «Hablando en el nombre de Promove, no diríamos que ninguno de nuestros proyectos está por encima de otro. Creemos que todos los proyectos tienen algo de singularidad, de diferente, que los hacen distinto a los demás. Y no por su grandeza en referencia al gasto que supuso hacer ese trabajo, porque los proyectos a veces son muy enriquecedores a nivel profesional y otros que no te dicen tanto.
Fraga do Alén
Sin embargo, hay un trabajo que sobresale. «A lo mejor en el último año destacó por encima de todos ellos Fraga do Alén porque para nosotros en concreto es como la cúspide de la pirámide porque supuso un esfuerzo muy grande tanto en su concepción como en su desarrollo y ejecución. Hoy podemos decir que tenemos premios e incluso reconocimientos internacionales. Es un proyecto que gente ajena a nosotros que lo valoró como algo muy positivo y a tener en cuenta», dicen Mato y Dafonte. Y añaden que «siempre decíamos que teníamos que estar en un espacio en el que hubiera vida cuando allí teóricamente está la muerte presente en todo momento. Cuando entras dentro creo se respira vida también. La arquitectura que se desarrolló en Fraga do Alén puede gustar o no, pero dentro de unos años tendrá mucha más presencia toda esa arboleda que se plantó. Será ese bosque donde se entierran personas pero a su vez pude haber vida. El mérito es de nuestro colaborador y amigo, Martín Toimil. Una mente brillante como la suya tiene esta visión distinta que ayuda a concebir cosas que nosotros después intentamos asentarlas y hacerlas posibles».
Promove atisba un futuro en el que «lo único que queremos es seguir haciendo proyectos como los hechos en los últimos años. Los trabajos públicos como Fraga do Alén, la intervención el IES Lucus Augusti de Lugo, o la de la Casa de Álvaro, con Javier Bugallo, también están siendo valorados positivamente. Dentro de 20 años nos vemos más mayores y siguiendo poder contar con un equipo que nos apoye de sabia nueva, que enriquezca este proyecto, e intentando participar en trabajos que nos motiven, que nos gusten y que nos hagan alcanzar esas nuevas metas como colectivo», apostillan los creadores de la empresa