El incremento abrupto de los casos de gripe en varias comunidades —entre ellas Madrid, Aragón, Galicia o Navarra— ha encendido las alarmas en pleno inicio del invierno. Pero más allá del aumento global, un gráfico del Informe Epidemiológico Semanal de la Comunidad de Madrid, correspondiente a la semana 48, ilustra con claridad quiénes están soportando la peor parte de esta ola anticipada: los mayores de 80 años y los niños más pequeños.
Los datos de gripe reflejan un fenómeno que, según Ángel Gil, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos y miembro de GRIPEXPERT, tiene una explicación clara: «Lo que estamos presenciando es un adelanto de la ola epidémica de la gripe», afirma. En condiciones habituales, este repunte ocurre en la semana 52 o incluso en las primeras semanas del año siguiente. Sin embargo, este año la curva ha escalado «alrededor de la semana 47, un mes o mes y medio antes de lo esperado».
El gráfico que lo resume todo
El gráfico del último informe epidemiológico semanal de la Comunidad de Madrid (semana 48) muestra dos dinámicas distintas pero complementarias en el impacto de la gripe. En Atención Primaria, la incidencia recae de manera abrumadora en los niños de 0 a 14 años. En la semana 48 registran casi 470 casos por cada 100.000 habitantes, una cifra muy por encima del resto de grupos de edad, lo que confirma, como apunta Gil, que «la mayoría de los casos detectados en Atención Primaria son niños menores de 14 años».
Sin embargo, la lectura más relevante aparece al observar otro punto, que refleja los ingresos hospitalarios. En este punto, la situación se invierte completamente: los mayores de 80 años presentan con diferencia la tasa más alta de hospitalización, alcanzando los 29 ingresos por cada 100.000 habitantes en la semana 48. Esta cifra contrasta con la de los adultos de 65 a 79 años, que se sitúan ligeramente por debajo de 6 ingresos por cada 100.000, mientras que los niños de 0 a 14 años se mantienen por debajo de 2,35. Gil resume esta realidad con contundencia al recordar que «el mayor volumen de casos hospitalizados se está viendo en la población mayor de 80 años, y de ellos, el 98% no estaban aún vacunados».
El papel de H3N2 en la gravedad de los casos
La explicación de este comportamiento epidemiológico está en el virus de gripe predominante de la temporada, el subtipo H3N2. Aunque se trata de una variante conocida, la población tiene menos memoria inmunológica frente a ella, especialmente si se la compara con el H1N1, más presente en la conciencia colectiva desde la pandemia de 2009.
Según Gil, «las formas de la enfermedad por H3N2 son más graves y requieren más hospitalización». Aun así, aclara que esto no implica necesariamente que el virus sea más peligroso en sí mismo. La vacuna trivalente utilizada esta temporada está diseñada para cubrir H3N2, AH1 y el virus B, y está mostrando eficacia clínica.
El problema, señala Gil, es que el pico de circulación gripal ha llegado cuando la campaña de vacunación aún está en marcha. «La principal preocupación radica en que este pico de gripe se ha producido en plena campaña de vacunación», advierte, lo que significa que parte de la población vulnerable, incluidos muchos mayores y niños pequeños, todavía no había recibido su dosis cuando el virus comenzó a circular intensamente.
El adelantamiento de la ola gripal también dificulta la respuesta del sistema sanitario. Gil explica que «aún no se ha alcanzado el pico», y alerta de que los centros sanitarios deben estar preparados para un aumento de la demanda que previsiblemente llegará cerca de Navidad. En estas fechas confluyen factores que aumentan el riesgo: mayor movilidad, reuniones familiares y un incremento inevitable de la exposición entre niños y mayores, justo los grupos que el gráfico muestra como más implicados en contagios y hospitalizaciones. Esta coincidencia temporal añade presión a un sistema sanitario que ya observa un ascenso progresivo de los ingresos por gripe.
Por qué bebés y mayores son los más vulnerables
La vulnerabilidad de estos dos grupos, aunque por motivos diferentes, explica por qué concentran la mayor parte del impacto clínico. Los niños pequeños tienen un sistema inmunitario en desarrollo y actúan como grandes transmisores del virus, lo que justifica sus elevadas tasas de infección.
«La función de la vacunación no es evitar el contagio, sino evitar las formas graves de la enfermedad»
Por otro lado, los mayores de 80 años tienen un sistema inmune menos eficiente y presentan una alta prevalencia de enfermedades crónicas que pueden agravarse con la gripe, aumentando el riesgo de neumonías, complicaciones graves y mortalidad. No es casualidad que, cada año, la gripe cause entre 3.000 y 4.000 muertes en España. Por ello, Gil insiste en algo fundamental: «La función de la vacunación no es evitar el contagio, sino evitar las formas graves de la enfermedad», que son precisamente las que saturan los hospitales y ponen en riesgo la vida de los pacientes más frágiles.
La situación actual refleja la necesidad de reforzar la vacunación entre los grupos de mayor vulnerabilidad. Las personas mayores de 60 o 65 años, los niños de entre 6 y 59 meses y cualquier individuo que padezca enfermedades crónicas como cardiopatías, patologías hepáticas o cáncer se encuentran entre los colectivos que más pueden beneficiarse de la inmunización. Sin una protección adecuada, el riesgo de desarrollar complicaciones graves aumenta considerablemente.
El mensaje final de Ángel Gil es un llamamiento a la acción inmediata: «Este crecimiento precoz y el impacto en mayores y niños evidencian que hay que vacunarse cuanto antes», insiste. A las puertas de Navidad, y con el virus circulando antes de lo habitual, el consejo es claro: las personas vulnerables que aún no han recibido su dosis deberían hacerlo cuanto antes para minimizar el riesgo de complicaciones graves y protegerse frente a un virus que este año ha llegado con demasiada antelación.
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