Una serie de erupciones volcánicas y otros profundos cambios demográficos, económicos, políticos, culturales y religiosos crearon la “tormenta perfecta” que provocó la muerte de a más de un millón de personas en Europa a causa de la peste negra, revela un estudio.
Investigadores de la Universidad de Cambridge y del Instituto Leibniz de Historia y Cultura de Europa Oriental utilizaron una combinación de datos climáticos y evidencia documental para ofrecer el panorama más completo hasta ahora de lo que desencadenó esta terrible enfermedad.
La investigación, publicada este jueves en la revista Communications Earth & Environment, sugiere que una erupción volcánica, o un conjunto de erupciones alrededor de 1345 provocó una caída de las temperaturas anuales durante varios años debido a la neblina generada por cenizas y gases volcánicos.
Esto, a su vez, causó fallas en las cosechas en toda la región del Mediterráneo.
Para evitar disturbios o hambrunas, las ciudades italianas utilizaron sus conexiones comerciales para obtener grano de los productores alrededor del mar Negro.
“Este cambio en las rutas de comercio de larga distancia, impulsado por el clima, ayudó a evitar la hambruna, pero además de alimentos que salvaron vidas, los barcos transportaban la bacteria mortal que finalmente causó la propagación de la peste negra”, dice el estudio.
“Esta es la primera vez que ha sido posible obtener datos históricos de alta calidad que permiten trazar una línea directa entre el clima, la agricultura, el comercio y los orígenes de la peste negra”, dice un comunicado de la Universidad de Cambridge.
¿Qué es la peste negra?
La peste negra fue uno de los mayores desastres de la historia humana.
Entre 1347 y 1353 esta enfermedad mató a millones de personas en toda Europa. En algunas partes del continente, la tasa de mortalidad fue cercana al 60%, dice la investigación.
“Si bien se acepta que la enfermedad fue causada por la bacteria Yersinia pestis, que se originó en poblaciones de roedores salvajes en Asia central y llegó a Europa a través de la región del mar Negro, aún no está claro por qué la peste negra comenzó exactamente cuando lo hizo, dónde lo hizo, por qué fue tan mortal y cómo se propagó con tanta rapidez”, dice el comunicado de la universidad.
¿Cómo descubrieron que todos esos factores influyeron en la propagación de la peste negra?
El profesor Ulf Büntgen, del Departamento de Geografía de Cambridge, cuyo grupo de investigación utiliza la información almacenada en los anillos de los árboles para reconstruir la variabilidad climática del pasado, trabajó con el doctor Martin Bauch, historiador del clima medieval y de la epidemiología del Instituto Leibniz de Historia y Cultura de Europa Oriental.
Ambos científicos combinaron datos climáticos de alta resolución y pruebas documentales escritas con reinterpretaciones conceptuales de las conexiones entre los seres humanos y el clima para demostrar que una erupción volcánica, o una serie de erupciones, alrededor de 1345 fue probablemente el primer paso de una secuencia que finalmente condujo a la peste negra.
Los investigadores pudieron descubrir estas erupciones gracias a la información contenida en los anillos de los árboles de los Pirineos españoles, donde los “anillos azules” consecutivos apuntan a veranos inusualmente fríos y húmedos en 1345, 1346 y 1347 en gran parte del sur de Europa, dice el estudio.
“Si bien un solo año frío no es infrecuente, los veranos fríos consecutivos son muy inusuales. Las pruebas documentales de ese mismo periodo señalan una nubosidad inusual y eclipses lunares oscuros, lo que también sugiere actividad volcánica”, dice la investigación.
Este mal clima provocado por la actividad volcánica provocó malas cosechas, pérdidas de cultivos y hambrunas. Sin embargo, las repúblicas marítimas italianas de Venecia, Génova y Pisa pudieron importar cereales de los mongoles de la Horda de Oro, en torno al mar de Azov, en 1347.
Es muy probable que los barcos que transportaban cereales desde el mar Negro también transportaran pulgas infectadas con Yersinia pestis, como ya han señalado investigaciones anteriores. Pero ahora está mucho más claro por qué los italianos necesitaban cereales con tanta urgencia.
Una vez que las pulgas infectadas con la peste llegaron a los puertos mediterráneos del siglo XIV en barcos cargados de grano, se convirtieron en un vector de transmisión de la enfermedad, lo que permitió que la bacteria pasara de los roedores, a los animales domésticos y finalmente a los seres humanos.
La enfermedad se propagó rápidamente por toda Europa, devastando a la población.
¿Podría desencadenarse otra pandemia?
Los investigadores afirman que la “tormenta perfecta” de factores climáticos, agrícolas, sociales y económicos posteriores a 1345 que condujo a la peste negra también puede considerarse un ejemplo temprano de las consecuencias de la globalización.
“Aunque la coincidencia de factores que contribuyeron a la peste negra parece rara, la probabilidad de que surjan enfermedades zoonóticas bajo el cambio climático y se conviertan en pandemias probablemente aumente en un mundo globalizado”, dijo Büntgen.
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