“La esencia que tiene es que es un chico que juega para divertirse y no tienen ningún tipo de presión de nada”. Con esa frase definía Marco Justo, seleccionador nacional U18, a Guillermo del Pino, en una entrevista realizada hace algunas semanas en el programa radiofónico ‘Tirando a fallar’. Unas palabras que, en su forma, pueden sonar a mensaje muy manido, pero que en su fondo guardan una relación muy real entre el jugador cordobés y el baloncesto.

Guille del Pino fue uno de los grandes nombres del pasado verano en el baloncesto español, antes de poner rumbo a la NCAA. El héroe del Eurobasket U18. Un chico que, sin apenas haber cumplido los 18 años, decidió cambiar una oferta de larga duración del Unicaja, por poder jugar un último año en el equipo de su tierra. Alejado de los focos. “Él es así”, me decía Antonio Bioque, mítico entrenador cordobés, justo tras el desenlace de la final del Europeo ante Francia de hace tan solo unas semanas.

Pongámoslo en contexto: España perdía por 73-79 a falta de 31.8 segundos. Y entonces, Del Pino se puso la capa de héroe y desató un trance ofensivo de niveles históricos. En esos poco más de 30 segundos, anotó primero un triple con su defensor encima, una bandeja con rectificado, un tiro libre y decidió fallar el segundo que dio lugar a la posibilidad de un saque de fondo decisivo. De ahí saldría la famosa jugada ‘nariz’ que deparó en otro triple final para obrar la remontada hasta el 82-81. Ahí desató la locura.

Pero él es así. Fue seguramente el que menos se agitó durante la celebración. Él solo hizo que lleva haciendo toda su vida. Jugar y divertirse. Luego el talento brota solo y ocurren cosas tan mágicas como esa. “En ese momento no concebí bien lo que había hecho. Lo que habíamos remontado. Al volverlo a verlo dije: es una locura. Se notó que sacamos esa furia española”, relata el propio jugador, que ha querido encontrarse con Gigantes a pocos días de partir hacia Estados Unidos, donde la próxima temporada emprenderá su aventura en la NCAA de la mano de la Universidad de Maryland, por la que han pasado jugadores de la talla de Steve Francis o el malogrado Len Bias.

El Al-Andalus y Orive, primeros testigos del talento de Guillermo del Pino

Guille se cita con esta revista en la mítica pista cordobesa de los Jardines de Orive, en pleno corazón de la ciudad. Un lugar que, pese a los cambios (para bien) que ha vivido con el paso del tiempo, le trae muy buenos recuerdos. “Mi padre vivía justo aquí al lado y recuerdo que, si no tenía tareas, me venía aquí siempre con un balón después del colegio y me ponía a tirar o a botar por el césped”, rememora. Eso sí, llevaba tiempo sin pisar el lugar y ese reencuentro le trae “nostalgia de mi infancia”.

Ese fue un enclave vital en sus primeros pasos, mientras que otro quizá más determinante llegó en el patio del Colegio Al-Andalus, sede del Cordobasket, su primer club. Allí aterrizó con tan solo tres años y su talento desbordó cualquier expectativa. Desde muy temprano se erigió en el líder indiscutible de la generación del 2007, tanto a nivel provincial como autonómico. Así fueron llegando los primeros éxitos, como los oros en los Campeonatos de España mini e infantil con la selección andaluza, en el segundo caso, siendo un año menor que la mayoría. Asimismo, comenzó a entrar en el radar de la Federación Española de Baloncesto.

Uno de sus entrenadores durante sus primeros pasos en el conjunto colegial fue Rafael Funes, quien lo tuvo a su cargo siendo benjamín y mini y, aunque en ese entonces no podía intuir aún la progresión que iba a tener, sí era consciente de que “Guillermo Del Pino tenía cualidades para llegar muy lejos, porque tenía todo: físico, talento innato, mucha facilidad para el aprendizaje y su entendimiento del juego”. Además, subraya que “si apuestan por él y le dan confianza, puede llegar a lo máximo, que sería jugar en la NBA. Tendrá que seguir mejorando, con ambición y trabajar su físico, pero lo tiene todo para llegar donde él quiera”.

Málaga le cambiaría la vida

A los 14 años, Córdoba se le quedaba pequeña, por lo que, tras tener contacto con varias canteras ACB, decidió enrolarse en las categorías inferiores del Unicaja, donde muy pronto se destapó como un claro referente. Además de seguir dominando a nivel provincial, obtuvo el bronce con Andalucía en el Campeonato de España cadete, consiguiendo una tarjeta de 31 puntos, 10 rebotes y 41 de valoración en la pelea por el tercer y cuarto puesto ante la Comunidad Valenciana.

2023 sería el año de su eclosión a nivel internacional, pues se proclamó campeón de Europa U16 con España, siendo además elegido MVP del torneo. El valenciano Xavier Albert Peralta, actual ayudante de Pedro Martínez en Valencia Basket, era el seleccionador de aquella selección, quien ya entonces destacó sobre Guille su capacidad de “sumar en los momentos de más peso en el partido”, además de recalcar su “desparpajo” y “la alegría que transmite, sin miedo a equivocarse”.

En Málaga continuará dando pasos dorados hasta alcanzar un primer año júnior en el que ya se aventuraba su camino hacia el profesionalismo. Así, durante la temporada 2023-24, además del liderazgo en el equipo júnior, alternó el EBA (actual Tercera FEB) del Unicaja con una continuidad cada vez mayor junto al primer equipo cajista, del que era más que habitual en los entrenamientos. Es más, en la pretemporada tuvo su estreno a las órdenes de Ibon Navarro en el torneo amistoso EncestaRías, aunque el debut oficial le llegaría en el mes de enero, en el primer partido del Round of 16 de la Basketball Champions League ante el Tofas Bursa. Y en el Carpena.

Ese último año en la cantera del Unicaja estuvo a las órdenes de otro cordobés como Jesús Lázaro, para quien dirigir a Guillermo del Pino aquella temporada tanto con el júnior como con el EBA fue “una gozada”, dado que lo considera “un jugador de talento, de creación e imaginación en el juego”. Eso sí, reconoce que “había días que sufría mucho, sobre todo en el Campeonato de España, al ser de primer año, le costó jugar contra los de segundo”. Con todo, Lázaro puntualiza que “puede crear ventajas de la nada, inventa muchísimas cosas” y admite que a él le ha enseñado “muchísimo, sobre todo a dejarlo jugar”. Por tanto, “si yo fuese scout de la NBA, lo tendría en mente. Tiene cosas que no tiene nadie”, aunque “va a ir todo muy ligado a su ambición y a que no tenga lesiones en el camino”.

De vuelta a su tierra y un billete a Estados Unidos

La progresión de Guillermo Del Pino no frenaba en absoluto y, en el verano del 2024, tomó una decisión que sorprendió a buena parte del baloncesto nacional, pero que ya en ese momento reflejaba su enorme madurez, aun sin haber cumplido los 18 años. En esos meses, además, disputa el Mundial U17 con España, que quedó séptima, pero Guille fue el máximo anotador de la selección.

En este sentido, después de la cesión de Mario Saint-Supéry a Manresa, Unicaja le puso sobre la mesa un contrato profesional de larga duración para quedarse en Málaga. Sin embargo, en su mente ya estaba por aquel entonces la NCAA. Así, declinó estar en dinámica ACB para volver a su tierra y fichar por el Coto Córdoba CB de Segunda FEB, con el que ha completado una excelente temporada, siendo uno de los líderes del equipo blanquiverde hasta alcanzar la permanencia en la división, erigiéndose igualmente como uno de los mejores júniors de este tercer escalón nacional.

Por el camino, no ha dejado de mostrar su talento a nivel internacional, siendo nombrado MVP en 2024 del Basketball Without Borders, evento organizado por la FIBA y la NBA, además de brillar en la Euroliga júnior con el equipo Adidas NextGen Select Team de Munich. Un recorrido que, por el momento, ha desembocado como guinda en esa épica remontada final ante Francia, con un último minuto de auténtica locura, el cual sitúa al cordobés como el mejor europeo U18 del momento.

Guillermo del Pino, que reconoce ser seguidor del Real Madrid desde pequeño y ahora también del Unicaja, se declara fan de Sergio Lull, sobre el cual se fija mucho en su movimiento de cadera cuando lanza desequilibrado. “La gente dice que son mandarinas, pero eso se entrena. Lo tiene trabajado y, si lo practicas, sale bien. Yo lo he intentado”, explica. Eso sí, reconoce que suele seguir más la NBA que la ACB, y que en primer lugar se empezó a aficionar con los Lakers de Pau y Kobe, aunque posteriormente ha seguido fijándose en otros jugadores como Stephen Curry o Luka Doncic.

Este cordobés todavía se emociona al recordar la hazaña que protagonizó hace tan solo unas semanas con la selección española, de la que subraya que le “encanta competir por España” y cada vez que juega un torneo se lo pasa “muy bien”. De la decenas de felicitaciones que ha recibido, se queda especialmente con la que le hizo la absoluta durante la preparación del Eurobasket. Un diamante que va dejando innumerables destellos. Un jugador de patio de colegio que sueña con llegar a lo más alto. Rompiendo barreras a base de diversión.

Estadísticas NCAA de Guillermo del Pino

Foto: FIBA