La Primera FEB retomó su pulso competitivo en la Isla con un partido, a priori, poco cómodo para los de Javi Zamora, tanto por el buen arranque liguero de los zamoranos como por la incógnita que presentaba el retorno a las pistas después del obligado parón.
Arrancó Javi Zamora decidido a ralentizar el ritmo de juego de los castellanoleoneses y, para ello, incorporó dos variantes en el cinco inicial: Sola y Wembi, novedades respecto al partido de Oviedo, acompañaron a Vicedo, Zurbriggen y McFadden. Por su parte, Saulo Hernández apostó por su quinteto habitual y repitió con Naspler, Rogers, Martínez, Lo y Paukstè, confiando en la continuidad de un bloque que, hasta ahora, había mostrado fiabilidad y consistencia.
Ritmo endiablado
La velocidad imprimida desde el primer segundo de juego por el Hestia consiguió que los visitantes tardaran en tomarle el pulso al partido. Un demoledor parcial de 8-0 y cuatro ataques consecutivos errados por parte del Zamora hicieron evidente la falta de ajuste inicial de los visitantes, lo que provocó que el técnico castellano-leonés parase el partido antes de lo previsto.
El juego coral balear incidía sobre el perímetro visitante, alternando circulación rápida y ocupación inteligente de espacios, pero fue Arteaga el que infligió mayores daños en la canasta zamorana, dominando la pintura con presencia y lectura.
Los tiros libres y la aparición de Peris mantenían a su equipo en el partido; Saulo optó por incorporar su segunda unidad para embarrar el partido, subir el nivel defensivo y reducir el ritmo del encuentro. Logró recortar la distancia en el luminoso, pero McFadden y Vicedo, que a base de triples desactivaron cualquier atisbo de reacción visitante, dejaron el 23-17 al final de un primer cuarto en el que el Zamora se mantuvo a flote gracias a su volumen de tiro desde el 4,60 (9 de 12), más que por su fluidez ofensiva.
Edgar Vicedo arrancó el segundo asalto con un triple desde la esquina, mientras en la pintura Wembi sufría lo indecible con la superioridad física de Paukstè. Javi Zamora decidió apostar por el talento y los centímetros de Víctor Arteaga, movimiento que cambiaría el guion del partido. Poco a poco, el choque se convirtió en el escenario perfecto para la aparición del mejor hombre del Menorca. Arteaga tomó la manija del encuentro, castigó cada desajuste defensivo y, excelentemente secundado por la aportación constante y silenciosa de un eficiente Nico Galette, comenzaron a marcar diferencias.
Jalen Cone apareció para asumir tiros y de su mano salieron dos triples que colocaron la ventaja local por encima de los diez puntos. Galette cerró el cuarto con una canasta tras un rebote ofensivo estratosférico, colocando el 45-34 en el marcador de Bintalfa y reforzando la sensación de dominio local.
Ritmo endiablado
El retorno de los vestuarios supuso los mejores minutos del Menorca. La defensa de Sola mantenía a cero al principal argumento ofensivo del Zamora, limitando sus lecturas en el pick and roll, y el ataque menorquín ametrallaba la canasta visitante con una circulación precisa y un uso impecable del bloqueo directo.
Littleson aparecía en el partido; mientras tanto, Cone y McFadden reventaban el perímetro zamorano con una exhibición de tiro exterior y lectura de spacing. Saulo Hernández tuvo que detener el partido tras un 3+1 de un desatado Jalen. Zamora colocó en pista a su artillería pesada y, de la mano de una de las parejas de bases más en forma de la liga, Peris y Naspler, consiguió minimizar el impacto y apaciguar los ánimos del equipo local. Cinco puntos consecutivos de Naspler y la primera canasta de Rogers dejaron el 67-53 que brillaba en el luminoso de Bintaufa al final del cuarto.
Olió la sangre Javier Zamora y decidió que el último cuarto debía jugarse de forma diferente: planteó un small ball que desarboló completamente a los de Saulo, obligando a Paukstè a defender lejos del aro y generando ventajas claras en todas las líneas. Se desató la tormenta perfecta sobre Bintalfa y los triples de McFadden y Galette provocaron que las diferencias superasen los veinte puntos. Arteaga colocaba la máxima con el 81-55, certificando el dominio local.
Pero los de Saulo encajaron el golpe y reaccionaron, cerrando el rebote e incrementando el nivel defensivo sobre la contundente línea exterior menorquina. Zamora se aferró a los escasos argumentos ofensivos de los que disponía y Peris, Naspler y Lo respondieron asumiendo responsabilidades. Van Zegeren se sumó al grupo y de su mano comenzaron a recortar la ventaja menorquina hasta el 86-72 definitivo. Los minutos finales sirvieron para ver el debut de Martí Corbera en la categoría y para que Nico Galette cerrara el marcador de un partido dominado de cabo a rabo por el Hestia Menorca.
«Hay que felicitar a los chicos por la actitud y la intensidad»