Hace unas semanas hicimos una recopilación en Libre Mercado sobre cinco de las mayores meteduras de pata del economista y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, Eduardo Garzón, hermano menor del que fue ministro de Consumo entre 2020 y 2023, Alberto Garzón. Pues bien, hace tan sólo unos días realizó una afirmación que bien podría estar en su top-3 de mayores barbaridades en cuanto a economía se refiere. En este artículo te vamos a contar qué dijo.

Como ya hemos contado en este medio, el viernes pasado se anunció la subida de las pensiones del próximo año en un 2,7%, de acuerdo con el dato del IPC. Si el gasto en pensiones contributivas en el mes de noviembre fue de 15.432 millones de euros (entre pensiones del sistema y del régimen de clases pasivas), y teniendo en cuenta que: 1) estas pensiones subirán un 2,7% y 2) las dos pagas extra al año, tenemos que el incremento adicional en las pensiones contributivas por la subida del IPC del año que viene será de unos 5.833 millones de euros.

Pues bien, dado que el Gobierno ha aprobado esta subida, algunos economistas de izquierdas como Eduardo Garzón decidieron sacar pecho por esta medida, asegurando que es una prueba más de que el sistema de pensiones es perfectamente sostenible, así dijo en su perfil de X (Twitter).

Tal y como se ve en el post, el hermano menor de los Garzón cree que esta subida del 2,7% de las pensiones contributivas para el 2026 es una prueba de que el sistema de reparto de la Seguridad Social es sostenible y que no tiene ningún tipo de problema. Sin embargo ¿tiene sentido esto que dice Garzón? La realidad es que no, y básicamente por dos motivos.

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En primer lugar, el argumento en sí no tiene sentido. Imaginemos a una persona que sistemáticamente tiene más gastos que ingresos y que tiene que ir acumulando préstamos personales uno tras otro para ir compensando el mayor gasto. ¿Acaso diríamos que las finanzas de esta persona son sostenibles? No, diríamos que está tomando malas decisiones y que se está arruinando más, pero por el hecho de que siga gastando por encima de sus ingresos no quiere decir que sus finanzas sean sostenibles.

Por otro lado, y ya hablando de las pensiones en concreto, lo cierto es que estas son insostenibles actualmente con independencia de que se produzca esta subida del 2,7% para el año que viene o que no. No nos vamos a extender demasiado en esta cuestión, ya que en Libre Mercado hemos hablado (y seguimos haciéndolo) suficientemente sobre la quiebra del sistema de pensiones, pero sí vamos a remarcar algunos datos que desmontan el argumentario de Eduardo Garzón.

La realidad que ignora Garzón

En el año 2024 los ingresos del sistema de pensiones contributivas fueron de 167.555 millones de euros, mientras que el gasto en pagar estas pensiones fue de 204.062 millones de euros. Es decir, se produjo un déficit de 36.507 millones de euros, cubriéndose tan solo el 82% de todo el pago de pensiones contributivas con las cotizaciones sociales. ¿Cómo se pagan entonces estas pensiones? Tirando de deuda pública y de las transferencias que el Estado realiza al sistema de Seguridad Social, que en el año 2024 fueron 54.005 millones los que se inyectaron en el sistema (según Fedea).

Es decir, no es que el sistema de pensiones sea tan sostenible que puede permitirse el lujo de subir dichas pensiones un 2,7% para el próximo año, sino que realmente es tan insostenible que se tiene que sufragar una parte de este gasto con los PGE, algo que en teoría no debería ser así, pues se debería pagar con las propias cotizaciones sociales. Subir un 2,7% las pensiones no es una demostración de fortaleza del sistema de reparto, sino una prueba más de que el Gobierno prefiere recortar de otras partidas o subir impuestos antes que dejar de elevar el gasto en pensiones.

Por tanto, y en resumidas cuentas, no es verdad que la subida de las pensiones con el IPC sea una prueba de la sostenibilidad del sistema de pensiones, sino una prueba más de que el Gobierno prioriza al colectivo de pensionistas antes que a otros grupos como los jóvenes, las personas de mediana edad o los autónomos.