El vestuario del Deportivo Alavés se quitó un peso de encima con la victoria ante la Real Sociedad. La «necesidad de ganar» que había … expuesto Eduardo Coudet en la previa era el reflejo del sentir de una caseta que estaba «tranquila» pero «alerta», tal y como indicó Jon Pacheco, después de los últimos malos resultados ligueros. Las tres derrotas consecutivas ante Girona (1-0), Celta (0-1) y Barcelona (3-1) habían oscurecido el horizonte de un Alavés que quería que el derbi fuera un punto de inflexión.
«Era muy importante para nosotros y más aquí en casa», reconoció el capitán Guevara tras lograr un triunfo sufrido, en el que golpearon al principio y resistieron después para que los guipuzcoanos no les arrebataran el premio. El choque ante la Real Sociedad no tuvo la etiqueta de ‘final’ pero sí que supuso un subidón para un bloque que se había atascado en el último mes.


La felicidad después del pitido final de Alberola Rojas, que descorchó la celebración de los futbolistas con la afición en el césped y en el vestuario después, fue el mejor ejemplo de la trascendencia que tuvo el duelo para el Alavés. A pesar del convencimiento en el camino tomado, los babazorros necesitaban disipar ciertas dudas generadas en esta mala racha que había eclipsado un gran inicio, con 15 puntos en 11 jornadas con los que eran octavos, más cerca de Europa (3 unidades) que del descenso (6).
El factor Mendizorroza
Sin embargo, las últimas tres derrotas les habían acercado a tres puntos de la zona roja. Un escenario complejo, con los duros exámenes ante Real Sociedad y Real Madrid en Mendizorroza como reválidas después de convencer en el juego pero caer derrotados en el Camp Nou. Un contexto difícil en el que el Alavés volvió a crecerse. «Somos un grupo que en las peores situaciones responde. El año pasado, cuanto más apretados estábamos fuera de casa, el equipo lo hacía bien», destacó el Chacho, que vio cómo su equipo transformó, por fin, las «buenas sensaciones» en «puntos».
«Veníamos de una mala dinámica y era muy importante ganar. Es un soplo de aire fresco. Estábamos haciendo las cosas bien, aunque también cometiendo errores de los que llegaron las derrotas. Pero el grupo se merecía un triunfo y más en casa», explicó Guevara. El Alavés se agarró a su hogar, a un Mendizorroza donde han logrado el 78% de sus puntos (14 de 18) para rearmarse en lo deportivo y en lo anímico. Volvieron a dejar su portería a cero seis jornadas después, lo que les permitió sacar oro al gol de Boyé.
«Veníamos de una mala dinámica y era muy importante ganar. El grupo se merecía un triunfo y más en casa»
Ander Guevara
Capitán de la Real Sociedad
«Nos da un impulso», añadió Guevara. Sus 18 puntos les sitúan novenos y les alejan, por ahora, en seis cuerpos del descenso. Un colchón para trabajar con menos presión en lo que viene. Se medirán el próximo domingo (21.00 horas) al Real Madrid en el Paseo de Cervantes y cerrarán el año en El Sadar (sábado 20, 18.30) ante Osasuna con la meta de «encadenar un par de partidos y meternos ahí arriba». «Es la ilusión que tenemos», sentenció el centrocampista vitoriano.