La Comisión Europea presentará este miércoles un nuevo plan para acelerar las interconexiones eléctricas con Francia. La iniciativa llega después de las quejas de España y Portugal en mayo, apenas unas semanas después del apagón que dejó sin suministro a cerca de 60 millones de personas en la Península Ibérica.
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, hizo suya esta reclamación y la incluyó entre las medidas estrella de su agenda para este año en el discurso sobre el estado de la Unión. Ahora, Bruselas la aterriza en un paquete bautizado como «Energy Highways», que pretende agilizar los procedimientos de tramitación para desbloquear ocho grandes interconexiones. Según las estimaciones comunitarias, el impulso a estos corredores podría generar un ahorro de hasta 40.000 millones de euros al año e impulsar la economía en 18.000 millones de euros hasta 2030.
El documento, cuya versión definitiva se adoptará esta misma semana, señala como prioridad absoluta «mejorar la integración de la Península Ibérica» mediante nuevas interconexiones con Francia. Para ello, la Comisión aspira a reforzar sus poderes de planificación y a fijar calendarios concretos que permitan acelerar la obtención de los permisos necesarios.
Bruselas considera que la limitada capacidad de intercambio a través de los Pirineos es uno de los mayores cuellos de botella del mercado interior. A su juicio, esta restricción frena tanto la evacuación de nueva generación renovable como la convergencia de precios entre la Península y el resto del continente.
El paquete no se limita al eje ibérico. Incluye también interconexiones con Chipre, los Estados bálticos, los Balcanes y el Mar del Norte, llamado a convertirse en el gran ‘hub’ de enlaces ‘offshore’ en Europa.
En un borrador interno, el Ejecutivo comunitario admite que años de inversión insuficiente, retrasos administrativos y una planificación fragmentada han contribuido a que la electricidad en la UE sea más del doble de cara que en Estados Unidos o China, una brecha que —advierte— amenaza la competitividad y la seguridad de suministro. La Comisión alerta, además, de que sin medidas urgentes el 45% de la capacidad de transmisión prevista para 2030 no estará construida a tiempo, lo que podría traducirse en la pérdida de hasta 310 teravatios hora (TWh) de electricidad renovable para 2040. Esa cifra equivale a casi la mitad del consumo eléctrico anual de la Unión en 2023.
En paralelo, ACER, el organismo regulador europeo, ha evaluado el avance de los proyectos incluidos en la primera lista de Proyectos de Interés Común (PCI) y Proyectos de Interés Mutuo (PIM), donde se encuadran buena parte de las interconexiones de España con Portugal y Francia.
Pese al consenso sobre la urgencia de reforzar estos enlaces con Francia, la planificación española de la red de transporte 2025-2030 que prepara el Gobierno ya sitúa algunos de estos proyectos en un horizonte posterior. En concreto, las dos nuevas conexiones por la zona central de los Pirineos no figuran entre las inversiones prioritarias.
Los datos del informe de ACER reflejan, además, un fuerte encarecimiento de los proyectos en curso. Según sus cálculos, las interconexiones eléctricas con Francia han aumentado su coste un 76% entre 2022 y 2025, con una tendencia al alza asociada a la creciente demanda derivada de la electrificación. En términos agregados, los cuatro proyectos actualmente en marcha con Francia y Portugal han pasado de un coste estimado de 4.700 millones a 8.081 millones, es decir, 3.381 millones más que lo previsto hace apenas tres años.
Aun así, la Comisión ha vuelto a incluir estas infraestructuras en su reciente lista de Proyectos de Interés Común. Entre ellas figura el refuerzo entre Portugal y España a través del eje Beariz–Fontefría–Ponte de Lima, con nuevas subestaciones y ampliaciones de capacidad en ambos países. A este paquete se suman dos nuevas interconexiones hispanofrancesas a través de los Pirineos: la conexión entre Navarra y Landes y el corredor entre Aragón y Marsillon.
Bruselas presentará también una guía de actuación con tres líneas principales. La primera pasa por acelerar la planificación y la inversión anticipatoria en redes. La segunda busca mejorar la transparencia mediante mapas de capacidad y señales tarifarias horarias y geográficas que orienten la demanda y la localización de nuevos proyectos. La tercera plantea reformar los procesos de conexión con más digitalización, criterios de madurez, depósitos y reglas de «use it or lose it», además de habilitar conexiones flexibles cuando no haya capacidad suficiente.
Como palanca adicional, la Comisión abre la puerta a priorizar proyectos con criterios objetivos —y, en determinados casos, mediante subastas— para gestionar la escasez de capacidad sin incurrir en discriminación.
En el capítulo del hidrógeno, Bruselas señala también el «corredor suroeste», el eje Portugal–España–Francia–Alemania, como uno de los que deben acelerarse para desplegar una red troncal de hidrógeno renovable.
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