El World Press Photo (WPP), referente del fotoperiodismo y la fotografía documental, cumple 70 años y hasta el 14 de diciembre se puede visitar en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). Ahí se exponen los ganadores de este concurso, que no pretende ser un resumen del año, sino “una selección de historias muy bien contadas” y verificadas por “expertos forenses de la imagen”. Lo explica Sílvia Omedes, directora de la Fundación Photographic Social Vision, organizadora del certamen en Barcelona, en conversación con Verificat. 

Ese es justamente uno de los retos del periodismo actual: llegar a un público cada vez más desconfiado y saturado de información. Según el Reuters Institute Digital News Report 2025, de media, un 40% de la población en el mundo (en España un 37%) “a menudo” o “a veces” evita mirar las noticias. Además, casi un 60% de los encuestados siente preocupación por la falta de veracidad

¿Qué hay detrás de esa fatiga informativa? ¿Cómo puede el periodismo seguir generando interés por lo que sucede en el mundo?

El hartazgo

El informe de Reuters asegura que el porcentaje de evitar de noticias ha aumentado casi un 30% desde 2017, y son los más jóvenes (de 18 a 24 años) los que más eligen no informarse.

La sección del estudio de Reuters elaborada en España por la Universidad de Navarra detalla que aquí, tras esa actitud, se esconde una desconfianza hacia los medios, una sobrecarga de información (35% ambos), y un impacto negativo en el estado de ánimo (34%). 

Ese fenómeno ha sido estudiado y han surgido conceptos para explicarlo. Existe, por ejemplo, la conocida como fatiga por compasión: cuando nos exponemos repetidamente a imágenes de sufrimiento. Como reflexiona Omedes, de Photographic Social Vision, durante el siglo XX se ha abusado de las “fotografías de impacto y del momento de conflicto”, muy propiciadas por lo que distribuyen las agencias y que solía realizar un mismo tipo de persona: si se analizan los ganadores del WPP a lo largo de las décadas, dice Omedes, se observa que son principalmente “hombres blancos de cultura europea o anglosajona”. Para asegurar una mayor representatividad y multiplicidad de enfoques, desde hace unos años se crearon jurados regionales.

Otra de las formas de combatir ese hartazgo, como apuntan investigaciones, es pasar de la compasión, que suele implicar una posición de superioridad, a la empatía. Apuestan por lo que se denomina empatía social: “historias que —a menudo con un enfoque de interés humano— informan a los ciudadanos sobre vecinos y grupos que quizás no conocen o no comprenden”.

Samuel Nacar, fotógrafo español y uno de los ganadores regionales de la presente edición del WPP, explica a Verificat que los reportajes hechos a largo plazo, generan esa emoción, porque aportan una perspectiva holística del contexto “que permite que puedas adentrarte en la historia”. Así se comprende mejor la información y no genera rechazo. La gente sigue teniendo interés por lo que sucede en el mundo, dice Nacar, pero no al ritmo vertiginoso de la actualidad, sino a fuego más lento. 

Otro de los antídotos lo revela el Estudio de Tendencias Informativas de 2025, elaborado por Prensa Ibérica y LLYC: los relatos de resiliencia o solidaridad, que en España “funcionan como contrapunto y alivio frente a la percepción de una saturación de la negatividad informativa”. 

La desconfianza

La encuesta de Reuters para España sitúa casi en un 70% la preocupación por los bulos en internet. Aunque no son los medios, sino los políticos, los señalados como mayor amenaza desinformativa (57%). 

Frente a esa desconfianza, el informe muestra que la “dieta informativa” en España se concentra en unos pocos medios y es la información local la más valorada.

Esa desconfianza, amplificada por el auge de la inteligencia artificial (IA), ha posibilitado distorsiones como el “dividendo del mentiroso”, un término que acuñaron en 2019 los profesores de Derecho Bobby Chesney y Danielle Citron. Consiste en descartar la evidencia gráfica (a veces también textual) asegurando que es mentira, que está creada con IA. Hacer pasar lo real por falso. 

Todo eso permea en los más jóvenes. Desde Photographic Social Vision, junto con el equipo de investigación Visual Trust de la Universitat de Barcelona, acaban de presentar un informe enfocado en personas de entre 12 y 19 años en Catalunya, que destaca, entre otros, que “un 41,6% confía en una imagen porque la ha compartido una persona próxima, muy por encima de otros criterios como el medio donde ha sido publicada o la verosimilitud de la imagen”.

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