Era tan evidente que el Casademont Zaragoza necesitaba reforzar su pintura que el club, a pesar de su reticencia inicial, acabó convenciéndose y peinando el mercado para ver cuál era la solución para el equipo. Entre lo que había disponible, los 224 centímetros de Koumadje fueron los elegidos para darle un arma a Ramírez totalmente diferente a lo que tenía.

Al de Chad solo le hicieron falta nueve minutos para ser clave en la victoria del Casademont en Granada y dar una pequeña demostración de lo mucho que puede aportar en la capital aragonesa. Lo que está claro es que Koumadje no engaña y es exactamente el tipo de jugador que se puede pensar de un pívot con semejante altura y envergadura. Un recurso casi infalible bajo el aro y un dolor de muelas para los rivales que merodean la pintura de la canasta que el africano protege.

En su esperanzador debut, los números de Koumadje hablan por sí solos. Anotó 9 puntos, anotando los cuatro tiros (100% de efectividad) que intentó, dejando dos contundentes mates como carta de presentación. Además, en el poco rato que jugó le dio tiempo a capturar seis rebotes y a forzar tres faltas. El único lunar en su actuación fueron los tiros libres. Ahí el chadiano tampoco engaña, dejando un pobre 1 de 5 que puede ser un recurso, el de mandarle a la línea, para los rivales.

Sin embargo, no se le puede pedir más a un jugador que llevaba sin equipo desde que, tras completar la pretemporada con el todopoderoso conjunto griego, el Olympiacos decidió no contar con él para esta campaña. Por eso el debut de Koumadje fue tan esperanzador, porque el interior quizá no está ni al 50% de sus posibilidades. Al menos así lo aseguraba Jesús Ramírez en la previa «Está en forma, pero no ritmo de 5×5, como es normal y tácticamente no está al día», analizó su nuevo técnico, que ya advertía de lo fundamental que puede ser el africano a partir de ahora. «Es un jugador especial y diferente y que nos aporta una herramienta distinta«, valoraba Ramírez. Eso es lo que pareció en su primer día como jugador del Casademont. Bievenido sea.