Ser diagnosticado con cualquier tipo de enfermedad nunca es un plato agradable para nadie. Preferimos estar sanos, y aunque la salud no se valora hasta que uno no está mal, hay que tratar de mantener el buen estado de ánimo incluso tras una mala noticia de salud.

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Una enfermedad nunca es plato de buen gusto para nadie

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El reconocido doctor Mario Alonso Puig es un asiduo en los programas de televisión para hablar de bienestar corporal y aconseja con algunas claves para evitar caer enfermo o para mejorar tras un diagnóstico. Una de sus últimas apariciones fue en ‘El Programa de Ana Rosa’, en el que fue preguntado por aspectos generales de medicina. La pregunta más destacada fue sobre el efecto del estado de ánimo después de un diagnóstico médico desfavorable.

«El estado de ánimo de una persona frente a una enfermedad importante es importantísimo», empezó Alonso Puig. Lo explicó en profundidad: «Cuando hablamos de estado de ánimo hablamos de estados corporales. Si ante una enfermedad, yo me revelo y me resisto y empiezo a buscar culpables… en mí porque no me he cuidado, en los demás porque no me han diagnosticado a tiempo y en Dios porque le soy indiferente… Inevitablemente, se van a activar determinados centros en el cerebro que liberan la hormona del peligro, el cortisol».

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Mantener la calma tras un mal diagnóstico es primordial

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Ese cortisol que se libera no tiene ningún efecto positivo en el cuerpo y es el principal generador de algunas enfermedades autoinmunes, que lo único que hacen es hacer empeorar: «El cortisol empieza a circular por los vasos sanguíneos y a afectar las células y a bloquear el sistema de defensa. Como el sistema inmune es muy complejo, puede empezar a atacar estructuras del propio organismo», afirmó el médico.

Todo ello, según el experto, «tiene origen en lo mal que nos hablamos y en lo duros que somos con nosotros mismos». Así, aunque sea difícil, hay que intentar paliar los malos pensamientos y tratarse un poco mejor a uno mismo al escuchar esa mala noticia.

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