Este departamento estilo Haussmann en el vibrante corazón del Marais se envuelve en una paleta de tonos cálidos

Seducida por el espacio, la interiorista flamenca Marie Stadsbader lo convirtió en su pied-à-terre parisino. “A menudo vengo aquí a trabajar”, dice. De la conversación también se desprende que siente un profundo amor por la capital francesa y que quería tener vistas a sus emblemáticos tejados. Afortunadamente, el departamento presume de una excepcional vista panorámica del patio del Museo de Arte e Historia Judía con nada menos que seis ventanas.

“Techos muy altos, muy francés, con una amplia escalera y una magnífica vista”, resume Marie Stadsbader, que transformó este departamento de 63 metros cuadrados en un lugar cálido y acogedor para vivir.

Sala con sillones verdes de terciopelo

La sala de estar está repleta de referencias al diseño histórico: una mesa de centro de Pierre Culot, un cuadro de Gunther Forg, una lámpara colgante de Franz West y una lámpara de mesa de Erart.

Alice MesguichMesa de madera son sillones rayados

La cocina se centra alrededor de una mesa de Pierre Chapo.

Alice MesguichComo en un hotel

“Quería sumergirme en la vista y disfrutarla desde la sala, el dormitorio, desde cualquier lugar”, explica. Por eso reemplazó todas las puertas del departamento estilo Haussmann por cortinas que evocaban paneles japoneses. “Para evitar que el área se percibiera más pequeña, retiré las puertas que restaban amplitud”, añade la diseñadora de interiores, quien también concibió la distribución como una suite de hotel para aprovechar al máximo el espacio limitado. “Puse una bañera en el dormitorio”, dice, “para mantener la atmósfera de hotel y disfrutar de la vista incluso desde el baño”.

Habitación en tonos clidos

El dormitorio tiene bañera como en un hotel.

Alice MesguichHabitación en tonos clidos con silla de madera

La habitación sólo se puede cerrar con paneles de tela.

Alice MesguichLa sobria calidez de Andrée Putman

Siguiendo con este enfoque de ampliar visualmente el espacio, Marie Stadsbader optó por un uso minimalista del color. “Utilicé el mismo color que la fachada del museo para revestir las paredes de la vivienda”, explica. El objetivo era crear un interior cálido, realzado con toques de acero inoxidable y espejos sutilmente colocados. “Todos piensan que el acero inoxidable es frío, pero al contrario, a mí me parece cálido porque refleja la luz por todas partes, igual que los espejos”. ¿Su inspiración? Su hogar actual en Bélgica: “Vivo en una casa diseñada por Andrée Putman que tiene 30 años. No cambié nada; me inspira de forma natural: las proporciones, los detalles de acero inoxidable, los tiradores de las puertas…”. La única diferencia con esta referencia tan chic es la ausencia de mosaicos y azulejos que eran los preferidos por Andrée Putman. “Quería algo muy puro en este departamento estilo Haussmann”, enfatiza.

Repisa con detalles de cristal y acero

Se eligió el acero inoxidable y los espejos por su juego de reflejos.

Alice MesguichCuarto con sbanas naranjas

Un cuadro de Edith de Kyndt refuerza el efecto espejo.

Alice MesguichAprovechando el prestigio parisino

Inspirándose inevitablemente en el encanto parisino del departamento, Marie Stadsbader colocó parqué de roble de Versalles. “Lo elegí en un tamaño pequeño para crear la mayor grandeza posible. Si trabajas con tablas anchas, necesitas espacio”, dice. Se añadieron falsos techos (finos) para insonorizar, y el interiorista aprovechó para incorporar molduras elegantes y discretas. “Perdí 10 centímetros, pero quería mantener la altura. No quería utilizar cornisas por falta de espacio y por miedo al efecto ‘falso’, pero aun así quise añadir un detalle para definir las zonas. Como todo fluye entre las habitaciones, dibujé marcos en el techo”.

Estilo Haussmann Un departamento de 63 m2 utiliza tonos clidos y elegantes

La sala de estar y su vista panorámica al patio del Museo de Arte e Historia Judía.

Alice Mesguich

Los candelabros también son muy característicos de Francia, ya que permiten evitar los focos, que a veces resultan poco agraciados. “Quería un departamento estilo Haussmann lleno de objetos, así que busqué piezas de diseñadores franceses. Entre ellas, objetos de Andrée Putman, un sillón de René Gabriel, una mesa de Pierre Chapo, una silla de Mallet-Stevens y lámparas de Eileen Gray”. Añade la interiorista: “Pero no quería que todo estuviera desordenado, quería que los objetos hablaran”. Para esto creó un diálogo entre diseño y arte, colgando una obra brasileña en la cocina y un cuadro de Edith de Kyndt en la sala. “Como soy belga, quería crear algo muy francés”, concluye. Misión cumplida.

Mesa redonda de madera

La entrada conduce directamente a la sala con su sofá a medida en tejido Bold de Pierre Frey.

Alice MesguichLa diseñadora de interiores Marie Stadsbader posa junto a un sillón rayado

La diseñadora de interiores Marie Stadsbader.

Alice Mesguich

Artículo publicado originalmente en AD Francia.