Más de 300 metros cuadrados protegidos por Patrimonio, enmarcados en una fachada ornamentada de principios del siglo XX en pleno Ensanche bilbaíno, son la carta de presentación que se encontró BAT Architecture cuando le propusieron el proyecto de rehabilitar semejante joya arquitectónica. «El resultado es un ejemplo de modernidad clásica, ejecutado y amueblado en apenas ocho meses gracias a la colaboración estrecha con gremios locales y a una planificación integral», explica Xavier Arranz, socio fundador del estudio.

El proyecto partía de un reto complejo que condensa la esencia de la intervención: un diálogo armónico entre lo heredado y lo nuevo, entre lo monumental y lo habitable, reinterpretando un lenguaje clásico para el siglo XXI.

Despacho con mesa y sillón, de Bonaldo Spa, y lámpara, de Vibia.

Despacho con mesa y sillón, de Bonaldo Spa, y lámpara, de Vibia.

Foto: Erlantz Biderbost – Proyecto: BAT Architecture
El gran reto: respetar los interiores protegidos

Desde la calle, la visión del continente de esta vivienda representa la arquitectura residencial de este barrio de Bilbao de principios del siglo XX, caracterizado por el eclecticismo y la influencia del modernismo. Su fachada ornamentada, con balcones de hierro forjado y detalles de piedra tallada, parecen abrazar un continente no menos valioso, con sus interiores de techos altos y ventanales generosos que recuerdan el lujo de la época y refuerzan el valor de conservar e interpretar hoy este patrimonio.

Uno de los retos del proyecto es que el edificio contaba con un grado de protección que obligaba a respetar la distribución original, pero BAT Architecture convirtió esta limitación en una oportunidad. ¿Cómo? Reinterpretando esas trazas mediante un sistema de arcos que, «reproducidos en los techos, recuerdan la disposición histórica, pero, a la altura de la mirada, liberan los espacios». El resultado es una sensación de amplitud inesperada, donde los pilares apenas interrumpen y la circulación fluye con naturalidad.

Salón

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detalles clasicos arcos, molduras y rosetones

Foto: Erlantz Biderbost – Proyecto: BAT Architecture

Realzar elementos originales aportando confort actual

En dicha conservación interior, además, se sumó el cuidadoso trabajo de realzar elementos originales, como las molduras de los techos y paredes, las carpinterías nobles y los suelos de madera maciza, gracias a la ayuda de gremios locales especializados en técnicas tradicionales, cuya maestría permitió adaptar la memoria constructiva al confort actual, utilizando los falsos techos para ocultar instalaciones y aislamiento acústico. 

Al mismo tiempo, se introdujeron soluciones actuales, como distribuciones más fluidas, eficiencia energética, domótica de última generación y un cuidado trabajo de iluminación y acabados, además de un sistema de audio y video integrado en toda la vivienda. El objetivo se centra en «innovar desde el respeto al entorno, ofrecer una gestión que combina creatividad y técnica, y diseñar espacios que analicen el comportamiento humano y eleven la experiencia de habitar«, comenta Peru Cañada, socio fundador de BAT Architecture.

Mueble, de Porada Furniture.

Mueble, de Porada Furniture.

Foto: Erlantz Biderbost – Proyecto: BAT Architecture

«El resultado de este proyecto es una vivienda que mantiene su carácter histórico y, a la vez, responde plenamente a las exigencias de la vida contemporánea» _ BAT Architecture

En cuanto al interiorismo, la base neutra destaca por el predominio de los tonos blancos y la madera, donde cada espacio adquiere identidad a través de un color acento: rojo en el salón, verde en la cocina y arena en el dormitorio. Mención especial merecen las piezas de diseño de autor que introducen el gesto singular que define cada estancia.