Aunque muchas personas no lo consideren una actividad física exigente, el golf se ha convertido en un deporte capaz de remodelar cuerpo y mente de formas asombrosas. Lejos de la imagen plácida que suele acompañarlo, esta disciplina ofrece beneficios que compiten (e incluso superan) a los que asociamos al entrenamiento de fuerza o al yoga. Y lo hace a través de un ejercicio completo, accesible y lleno de matices que invitan a replantearse los prejuicios.
Durante mucho tiempo se le atribuyó la etiqueta de deporte elitista, pero la realidad es bien distinta. El golf se ha democratizado en los últimos años y hoy existen opciones asequibles que permiten practicarlo sin grandes inversiones. Y cuando se conoce su potencial, esa inversión puede resultar más que razonable.

El golf es una actividad al aire libre que suma beneficios físicos, cognitivos y emocionales
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Un deporte que potencia la salud física y mental
Si el objetivo es mantenerse activo, mejorar el bienestar y apostar por una vida larga y saludable, el golf es una alternativa a tener en cuenta. Un panel de expertos publicó hace unos años un artículo en British Journal of Sports Medicine cuyas conclusiones fueron claras: jugar al golf de forma regular se asocia con mayor longevidad, además de una reducción del riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
El estudio también señalaba otros efectos relevantes. Entre ellos, un aumento de la fuerza y el equilibrio en personas mayores, algo especialmente valioso para prevenir caídas y mantener la autonomía con el paso de los años.
Además, los expertos destacaron que esta actividad física se relaciona con una mejor salud mental y con beneficios notables en personas con discapacidad. A diferencia de otros deportes, su riesgo de lesiones es moderado, lo que lo convierte en una propuesta equilibrada, segura y sostenible en el tiempo.
Practicar golf no solo implica realizar un ejercicio prolongado al aire libre; también involucra concentración, toma de decisiones y control emocional. Todo ello suma a una mejora integral del bienestar, tanto físico como cognitivo.
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Carlos Dileo

Más pasos, más gasto energético y mejores resultados
Una de las comparaciones más llamativas procede de dos estudios publicados en BMJ Open Sport & Exercise Medicine, que evaluaron el impacto del golf frente a la marcha nórdica y la caminata normal. Según sus resultados, completar un recorrido de 18 hoyos ofrece beneficios equiparables a una sesión de seis kilómetros de marcha nórdica, con impactos positivos tanto en la función cognitiva como en la capacidad funcional.
A pesar de que su intensidad pueda parecer menor, la duración y el gasto energético total del golf generan mejoras superiores en el perfil lipídico y en el metabolismo de la glucosa frente a estas modalidades. Y hay un factor adicional: se camina mucho más de lo que parece. Un trabajo publicado en Mayo Clinic Proceedings sugiere que, cuando se realiza el recorrido a pie, es habitual superar los 10.000 pasos sin dificultad.
Por todo ello, el golf ofrece una combinación única de actividad física prolongada, implicación mental y contacto con la naturaleza. Una disciplina que demuestra que, a veces, los ejercicios más eficaces no son los que parecen más intensos, sino los que se practican con constancia y disfrute.
Esta información no sustituye en ningún caso al diagnóstico o prescripción por parte de un médico. Es importante acudir a un especialista cuando se presenten síntomas en caso de enfermedad y nunca automedicarse.