Raúl Villar (Barcelona, 2007) vive su primera aventura lejos de la capital catalana. Con el baloncesto como motor de vida, el joven director de juego finalizó su vinculación con el Barça el pasado verano para dar el siguiente paso en su carrera, y cruzar el Atlántico para desembarcar en el baloncesto universitario estadounidense.

Villar forma parte de ese amplio éxodo de jugadores españoles que deciden seguir su carrera en América. La NCAA cada vez ofrece mejores condiciones para sus deportistas, y ante la escasez de oportunidades en la élite, mucho del talento nacional prefiere encaminar sus pasos hacia dicha competición. Un camino que puede ser tan solo de ida, como perfiles como el de Kasparas Jakucionis (número 20 del pasado draft), pero también de vuelta, algo que obliga a los equipos europeos a no perder de vista lo que allí ocurre.

Villar atendió a SPORT hace unas semanas para explicar como ha sido su inicio en Charlotte, y unos primeros días algo caóticos por ese cambio vital tan grande. Además, el joven base repasó su trayectoria en un Barça al que llegó en categoría mini, y cuya progresión fue evolucionando hasta llegar al primer equipo, en el que Joan Peñarroya tuvo un papel importante apostando por él ante la plaga de lesiones que vivieron la última campaña.

¿Cómo te trata la vida, Raúl?

La verdad que no me puedo quejar. Es todo un cambio muy grande y, claro, al principio estoy un poco descolocado, sobre todo por el nivel de inglés, todo en general. Pero no me puedo quejar, estoy contento con los amigos que he hecho aquí. Bien.

¿Cuándo te instalaste allí?

Llegué aquí, creo que fue el segundo día de clase, el 18 de agosto. Ya llevo tiempo, ya estoy acostumbrado a esto. Pero bueno, sí que es verdad que el primer mes, las primeras semanas, llegas aquí de nuevo, como no conoces nada y, bueno, tiene que pasar un tiempo para empezar a saber dónde estás, pero bueno, ya bien.

¿Cómo está siendo la adaptación a tu nueva vida?

El día a día del año pasado era un poco raro porque empecé con un equipo, acabé con otro, entre medias iba variando. Pero sí, todo cambia, hasta los horarios, aquí lo avanzan todo mucho. Cuando llegué me ponía a entrenar a las siete de la mañana y decía: “¿Qué es esto?” (ríe). A esas horas no soy persona. Pero bueno, es un cambio muy grande. Sí, es verdad que el basket al final te ayuda porque son dos o tres horas que sabes lo que haces y llevas toda la vida haciéndolo.

Raul Villar, entre Moneke y Howard

Raul Villar, entre Moneke y Howard / EFE

La nueva rutina en Charlotte

¿Cuál es tu horario en un día cualquiera?

Ahora, la verdad que no me puedo quejar porque ya me estoy levantando sobre las ocho. En verano hacíamos entreno de cardio y nos levantábamos pronto, a las siete teníamos que estar en el campo. Desayuno, voy a clase dos horitas y entre medias de la mañana sí que es verdad que por grupo vamos al gym. Y bueno, hacemos 45 minutos – una hora. Y luego algunos tenemos otra vez clase o los que no, se pueden quedar a tirar un poco. Y luego ya a las dos es el entreno grupal que, bueno, depende de lo que quiera hacer el entrenador. A veces acabamos a las cinco, a veces a las cuatro o a las seis, no sé. Pero… Y luego ya nada, cenan a las seis y se van a dormir pronto, el día acaba después del entreno y tampoco hago mucho más.

¿Cómo recuerdas el primer día, tanto de baloncesto como de universidad?

Recuerdo que estaba muy cansado, porque claro, vienes de que te levantas, no sé si a las 5 de la mañana de España y, claro, haces un vuelo de 9-10 horas, llegas aquí y al retrasar a 6 horas siguen aquí activos. Estaba reventado y, bueno, yo cuando llegué tengo que decir que mi nivel ahora de inglés no es bueno, porque no es bueno, pero me defiendo. Pero cuando vine pues era bastante flojillo. Y bueno, recuerdo el primer día: me presentamos con compañeros y todo bien, pero llego al comedor y digo: “¿Dónde me he metido?” Al día siguiente mis compañeros me dicen: “Vente con nosotros mañana, a las seis y media salimos”. Digo: “¿Cómo a las seis y media?” Llego a las siete al pabellón y están todos ya corriendo. Y bueno, la verdad que te impacta al principio y es eso, dices: “¿Dónde me he metido?” Pero al final es acostumbrarse; cuando llevas dos o tres semanas ya dices… es lo que toca, no hay más.

¿Qué diferencias estás encontrando con el baloncesto formativo que venías jugando en España?

Mi último año en el Barça fue con los mayores y el nivel físico cambia. Pero claro, si comparamos la edad en España y la edad aquí, lo que más destacaría es el nivel físico de todo el mundo. O sea, aquí es que están todos hechos unas bestias que luego, claro, llegas y te das cuenta por qué, porque están en el gym bastante tiempo, hacen cosas muy concretas, se ve que en verano también están todo el día haciendo gym. Sí que es verdad que también va un poco todo más rápido, me da la sensación de que en España y en Europa se piensa un poco todo más en la pista. Aquí como que van… el que llega, llega y ya está. No hay que pensar, hay que tirar y ya está.

Especial atención de su entrenador

¿Qué tal es la relación con tu entrenador, Aaron Fearne?

La verdad que bastante bien. Siento que le gusta mucho el basket europeo, me intenta escuchar mucho cuando le digo algo que veo en el juego… Al verlo desde toda la perspectiva, como que me intenta escuchar mucho. La verdad que tenemos una muy buena relación, alguna bronca sí que me llevo así bastante buena, pero fuera de la pista también me ayuda mucho. Desde el primer día me pregunta cómo estoy porque, claro, al no estar con la familia aquí y todo… Vinimos a hacer una visita con la familia y ya hicimos muy buena relación todos.

Raul Villar, en un partido con Charlotte

Raul Villar, en un partido con Charlotte / Twitter: @CharlotteMBB

Es importante esa relación sabiendo que no es una situación fácil para ti, lejos de casa y de la familia…

Al ser de primer año tiene mucho en cuenta que estemos todos bien. Este año la verdad que somos muchos nuevos en el equipo, pero no es lo mismo venir de la otra punta de Estados Unidos, saber el idioma, ya haber jugado en college, que ya te sabes todo un poco y que lleven todo el verano aquí, o venir de repente el último día de agosto, ser el nuevo, europeo, freshman (jugador de primer año)… Es todo un cambio, pero bueno, la verdad que me han acogido muy bien y él también está siempre encima de mi para saber cómo estoy.

¿Con quién has hecho mejor relación por el momento en el vestuario?

Los tres con los que vivo somos tres freshmans que sí que es verdad que tenemos mucha confianza entre nosotros, estamos todo el día juntos y ya nos conocemos muy bien. También con David (Gómez) pasé de que lo conocía porque había jugado con mi hermano a estar todo el día con él. Cuando la gente en España se va a dormir, es él el que me queda al final y estoy hablando con él todo el día; yo creo que debe estar cansado de mí porque, bueno, al final soy bastante pesado con él (ríe), pero se tiene que acostumbrar. Y con los demás compañeros pues hay de todo, como en todos los equipos: hay con quien te llevas mejor y tienes mucha confianza y luego hay con quien te llevas bien, porque la verdad es que no me llevo mal con nadie.

De momento estás jugando unos 13 minutos de media por partido, ¿es una situación normal por ser el primer año?

Me he dado cuenta de que aquí tienen muy marcados los roles, de que si eres freshman es muy raro que juegues. Si eres de los mayores vas a jugar todo el partido. Yo creo que desde el primer momento estuve entrenando bien, pero sí que me gustaría jugar más. Es un proceso; al final en una temporada van pasando muchas cosas, si no mira el año pasado. Y bueno, espero poder ir cogiendo minutos, confianza, tiros, un poco de todo, pero poco a poco.

Colonia española en la NCAA

¿Estáis en contacto todos los jugadores españoles que estáis en el baloncesto universitario estadounidense?

No hay un grupo de Whatsapp, pero sí que vamos coincidiendo en algunos partidos y al final te hace ilusión ver a gente a la que llevas viendo tantos años en otros equipos. Este año de nuestra generación nos hemos venido bastantes y, bueno, vamos hablando, nos vamos llamando bastante en noches que no hacemos nada. Pues vamos hablando entre nosotros y, bueno, vamos viendo quién está un poco mejor; hay alguno que juega un poco más, un poco menos, pero bueno, la verdad es que estamos bien.

El adiós al Barça

¿Qué motivos te llevan a dejar el Barça para irte al baloncesto universitario estadounidense?

Aunque tuve la suerte de jugar por una cosa o por otra, sí que es verdad que en España no hay muchos chavales de 17 o 18 años. Creo que es muy difícil jugar, tener oportunidades, más en un club tan grande como el Barça, que aunque estén habiendo muchas lesiones y mala suerte por medio, es muy difícil tener minutos ahí y poder progresar mucho, aunque seguro que hay algún caso que puede, pero yo lo veo un poco más difícil. Aquí te centras un poco en tu físico, en mejorar todo, en estudiar a la vez porque, claro, en España es diferente compaginar una carrera con jugar en un club profesional y todo. Aquí tienes tu tiempo para estudiar, tu tiempo para entrenar. Y también, sobre todo, lo importante de los estudios y del idioma, que es muy importante tener inglés y me estoy dando cuenta ahora.

Hay pocos casos como el de Sergio De Larrea…

Es que, ¿cuántos jugadores hay como él? Es un base enorme, que tiene una calidad increíble, que es muy listo… pero como él solo está él. Que luego no sé quién será otro más así, joven. Pero claro, a mí es que de bases así, por centrarme un poco en mí, se me vienen esos Marcelinho, Ricky… no se me viene gente joven que haya estado en España progresando todo; ya no solo en España, en cualquier club europeo. A mí me hubiese encantado porque yo amo al Barça. Pero es una decisión que había que tomar.

No tiene por qué ser un adiós definitivo…

Al final te vienes aquí, en teoría, a hacer cuatro años porque es lo que tienes que hacer para tener la carrera. Pero si estás aquí un año y no estás bien y te quieres volver, no hay ningún problema en volverte. E igual que si estás aquí un año, lo petas y te quieres ir a Europa, te vuelves a Europa sin ningún problema. Al ser todo un poco nuevo, yo creo que se habla mucho porque este año sí es verdad que hemos venido bastantes. Pero bueno, ahora también con lo de la nueva Liga U y todo, a ver si se puede también progresar en España para que lleguen muchos jugadores a alto nivel.

Raul Villar, en un entrenamiento con la Universidad de Charlotte

Raul Villar, en un entrenamiento con la Universidad de Charlotte / Twitter: @CharlotteMBB

¿Qué opinas de esta nueva competición?

Todo lo que sea para intentar tener talento joven ahí, a mí me parece bien. No sé si está creada con el objetivo de que la gente no venga a Estados Unidos, pero a mí me gusta mucho porque es una liga en la que puedes competir. Yo, por ejemplo, el año pasado competía contra el Madrid, contra equipos ACB una vez al año. Y poder tener la oportunidad de competir tanto contra ellos, al final acabas mejorando muchísimo. También que te da mucha visibilidad, un partido no abierto en la tele a la semana. El otro día estuve viendo el Barça-Madrid. Me hace mucha ilusión también que les vaya bien a ellos. Vi el vídeo de SPORT presentando al equipo, parecían formales, pero la verdad que son un poco personajes todos.

Nikola Kusturica o Sayon Keita ya conocen lo que es tener minutos con el primer equipo…

El cuerpo que tiene Niko Kusturica yo no lo había visto en la vida; cuando este tío se ponga fuerte va a ser imparable. Si ahora ya está viendo eso con el cuerpecito que tiene, imagínate luego. Y Sayon también, no sé si jugó a tres partidos de titular y lo hizo perfecto. Luego viene por ahí el bicho Mohamed Dabone…

«Dabone tiene condiciones para donde quiera estar»

¿Cómo vive él todo lo que le está ocurriendo?

Lo vive como tiene que vivir, como un chaval. Toda la gente habla de él, pero luego en el vestuario es uno más. En este caso era de los jóvenes, le tratábamos como lo que era: un joven del vestuario. La verdad que es muy trabajador también, y las condiciones que tiene no las había visto en mi vida. No me quiero arriesgar sobre dónde lo veo porque pueden pasar muchas cosas, pero la verdad que tiene condiciones para donde quiera estar.

Sayon Keita y Mohamed Dabone, en un partido del Barça en la Liga U

Sayon Keita y Mohamed Dabone, en un partido del Barça en la Liga U / ACB Photo – Joan Vidal

¿Echas mucho de menos Barcelona?

Sí, la verdad que sí. Sobre todo a los amigos, a la familia; echo de menos pasar tiempo los fines de semana, domingos, comer con ellos, salir un rato con mis amigos, a tomar algo… La verdad que esos momentos los echo de menos. Porque aquí, bueno, hago nuevos amigos, pero también la diferencia de horas, no puedes hablar tanto con ellos. Pero bueno, cuando llegue el verano volveré allí y estaré con ellos.

Rafa, un hermano en la élite

¿Cómo ves a tu hermano Rafa por Baskonia?

Bueno, la verdad que lo veo bien; al principio sí que tenía pocos minutos, pero poco a poco está sabiendo encontrar sus momentos de lo que tiene que hacer, de lo que le piden. En general, el inicio del equipo no fue muy bueno, pero han pillado una buena racha. Al final, qué te esperas de un equipo que está en la Euroliga, histórico, y que esté ahí jugando minutos es una locura.

Raul Villar y Rafa Villar coincidieron en el Barça - Hiopos Lleida de Liga Endesa

Raul Villar y Rafa Villar coincidieron en el Barça – Hiopos Lleida de Liga Endesa / ACB Photo – Joan Vidal

¿Qué recuerdo te queda de tu etapa en el Barça?

Creo que fue el primer día a finales de noviembre, el primer día que voy a entrenar con ellos, que me escribe el delegado y digo… Estoy cagado. Yo entré en Mini al Barça y desde Mini, cuando nos daban la oportunidad de ir a ver el entreno del primer equipo, yo iba nervioso viendo a esta gente. A veces íbamos a los partidos y hacíamos actividades de que nos poníamos a rebotearles; para mí era increíble eso. Y llega ese momento: “Llevo siete años aquí, tengo que disfrutarlo…” Pero, bueno, el primer día me acuerdo que estaba cagado; fui al viaje y me presento en el OAKA. Pasé de estar un día en casa sin saber que iba a ir con el equipo al día siguiente en el OAKA. Y convocado. Digo: “Como juegue yo aquí, no sé qué me va a pasar”. Estaba cagado. Pero bueno, la verdad que lo recuerdo muy bien.

Y tras ese partido en Grecia, mayor protagonismo…

Fue avanzando la temporada y, por desgracia, las lesiones de Juan Núñez, Nico Laprovittola, Darío (Brizuela) también estaba un poco tocado, Kevin Punter, ‘Sato’… tuvimos muy mala suerte. Pero para mí, dentro de lo malo de las lesiones, fue una temporada muy especial porque cumplí todos los sueños que tenía: debutar en Euroliga, ACB, simplemente entrenar con esa gente, estar hablando un día normal con ellos y como normalizar todo. Ellos me trataban como uno más y me hicieron uno más del vestuario, y fue una temporada muy especial, que me lo pasé muy bien con ellos. No tuvimos suerte en los últimos momentos, pero yo lo recuerdo con mucho cariño.

La importancia de Peñarroya

Contaste con la confianza de Joan Peñarroya, ¿qué tal era tu relación con él?

A mi familia le iba diciendo cuando me iban llegando oportunidades de todos lados, le iba diciendo: “Es que le debo la vida a Joan”. Sí que es verdad que he debutado porque se ha lesionado la gente, pero el que me ha puesto es él y el que me da la confianza para entrar a la pista y no estar nervioso es él. Y en los entrenos el que me ayuda es él. Y yo la verdad que le estoy muy agradecido a Joan, no le voy a poder compensar con todo lo que me ha hecho, la verdad, nunca. Pero bueno, la verdad es que le tengo que agradecer todo a él.

¿Qué te ha parecido la destitución?

No fue agradable, ya no solo el día de su destitución, sino ir viendo cómo avanzaba la temporada… Yo al final soy del Barça y quiero que siempre ganen. Y el ver que las cosas no estaban yendo bien, como que llegaba y veía los resultados, estaba triste por Joan, por los jugadores, mis compañeros, por el club, por todo el mundo. Pero sí que es verdad que cuando llegó la noticia me avisó mi familia y la verdad que me supo muy mal por él porque a mí me parece un buen entrenador. Pero claro, las cosas no estaban saliendo como tenían que salir y, bueno, son decisiones que se toman.

Joan Peñarroya dirigió en Girona su último partido con el Barça

Joan Peñarroya dirigió en Girona su último partido con el Barça / EFE

¿Sigues hablando con jugadores del Barça?

Con los de la Liga U sí, especialmente con Dani (González), que somos muy amigos. Del primer equipo no hablo habitualmente, pero cuando pasa cualquier cosa, me escriben, les escribo… Sobre todo, tengo mucha confianza con los españoles; nos llevamos muy bien. Y, bueno, al final me acogieron el año pasado y yo les estoy muy agradecido. No sé si ellos a mí, pero yo les veo como amigos.

A nivel contractual, ¿ha quedado algo apalabrado para un posible regreso al Barça en un futuro?

Finalicé contrato con ellos y no quedó nada firmado en clave futuro.

¿Cuánto tiempo has firmado por la Universidad de Charlotte?

En teoría, tienes cuatro años para estudiar y jugar a básquet. Hay alguna excepción porque creo que puedes no jugar durante la temporada. Y bueno, no sé si el quinto año estudias una cosa diferente o alguna cosa. Pero bueno, lo habitual son cuatro años.

¿Tienes contacto con Dame Sarr?

Cuando vine me escribió porque en Estados Unidos está todo muy lejos, pero dentro de lo que cabe estamos los dos en Carolina del Norte. Me escribió que cualquier cosa que necesite… Dame siempre me ha ayudado mucho. El año pasado, cuando llegué, era el que me ayudaba porque nos conocíamos ya hace tiempo. Tenía algo que le gustaba a él y siempre le he hecho muchas gracias; nos llevamos muy bien. Vamos hablando a veces, me alegro mucho de lo que le están poniendo en el Draft; ojalá finalmente sea así y pueda cumplir todo lo que quiera.

Sayon Keita, Raul Villar y Dame Sarr fueron los tres jugadores más felices del Barça en la victoria ante Breogán

Sayon Keita, Raul Villar y Dame Sarr fueron los tres jugadores más felices del Barça en la victoria ante Breogán / FCB

El núcleo de españoles, clave

¿Qué jugadores te ayudaron más en tu etapa en el Barça?

Podría decir todos, la verdad. Pero sobre todo, por fluidez, con los españoles, con Willy (Hernangómez); todo el mundo me dice que nos veían juntos. Con Darío (Brizuela), con Joel (Parra), con Álex (Abrines). La verdad es que me han ayudado todos, y esos son porque son españoles, pero la verdad es que todos.

¿Confías en que el Barça pueda tener una buena temporada?

Yo confío, la verdad. El año pasado también pintaba mal y, al final, no tuvimos suerte; yo creo que en el último tramo de la temporada hicimos cosas muy bien. Tienen jugadores que son buenísimos, que le pueden dar la vuelta y, bueno, poco a poco las cosas irán saliendo bien.

¿Con qué jugadores te inspiras?

A mí de pequeño siempre me había gustado mucho Luka Doncic; cuando yo iba creciendo era el que veía, aunque estaba en el equipo contrario, pero bueno, me encantaba verle. Y así, de fijarme en mi posición, me ha encantado siempre Ricky. Aquí en Charlotte hice una presentación de mí y dije que era como el jugador en el que siempre me había fijado. Y ahora cuando hago cualquier cosa se me ponen: “Ricky, Ricky, Rubio”, así. Ahora ya soy rubio para ellos, soy Ricky (ríe). Pero también, bueno, te puedo decir, mi hermano también; al final me he fijado tanto en él, he ido a verle todos los días. Hace dos años tuve la oportunidad de entrenar con él y no me lo creía. Nunca lo voy a olvidar porque entrenar con Ricky para mí era lo más.

Ricky Rubio en su segunda etapa en el Barça

Ricky Rubio en su segunda etapa en el Barça / Valentí Enrich

¿Hay algún mensaje que quieras mandarle a la afición del Barça por todo el cariño que te dieron?

Lo primero, agradecerles por lo del año pasado, porque yo siempre que entraba a la pista del Palau me sentía increíble. Era un sueño que estaba viviendo en ese momento. Y este año que sigan confiando, que sigan animando al equipo, que hay equipo para darle la vuelta a la situación. Poco a poco las cosas irán saliendo. Yo soy uno más de ellos, aunque no pueda estar en el Palau, sigo confiando; todos los partidos que veo desde aquí pienso que van a ganar y ojalá sea así.