La complicidad entre el solicitado director musical Gustavo Dudamel y su esposa, la actriz española reconvertida en directora de cine María Valverde es total. Se nota cuando hablas con ellos y se transmite también el delicioso documental ‘El canto de las manos’, un trabajo emotivo e impactante que une la belleza de la música a la dura situación de sus protagonistas. Parte de una idea descabellada de Dudamel: llevar a escena la ópera ‘Fidelio’ de Beethoven interpretada por personas sordas del Coro Manos Blancas de Venezuela perteneciente al Sistema de Coros y Orquestas Juveniles formado por el visionario José Antonio Abreu, su maestro que democratizó la música y la potenció como herramienta transformadora.
El poder transformador del arte se palpa en las imágenes del documental que rompe barreras y abre los ojos a la comunidad sorda al espectador a través de un proyecto tan duro y exigente como fascinante. «He querido hacer un filme inspirador. Es importante tener referentes», explica Valverde a El Periódico poco antes del pase de su primer trabajo tras la cámara en el Liceu este martes por la noche. Como la ópera ‘Fidelio’, que Beethoven compuso cuando ya tenía sordera, el documental puede leerse como un canto de amor a la música, a la libertad y a la justicia.
«Tenía mas de 400 horas de grabación», recuerda. Dedicó tres años a este documental estrenado el año pasado en el Festival de Málaga. «Al principio la idea era seguir la historia del montaje de la ópera siguiendo a las personas sordas, a los músicos, a Gustavo y a Alberto Arbelo, el director de escena. Pero todo era más complejo y no se podía explicar sin entender a la comunidad sorda. Había que contarlo desde sus propias vivencias», explica junto a su marido poco antes de la presentación del documental en el Liceu antes de su estreno este viernes en los cines de España. En el Liceu, donde contó con subtítulos en catalán y castellano y traducción en lengua de signos, el éxito fue total.
Fascinante aventura
El debut de Valverde tras la cámara ha sido toda una aventura. Nunca imaginó que este filme la llevaría hasta una sala de partos para grabar el nacimiento de la primera hija de uno de los protagonistas, por ejemplo. «Aquello y otras cosas fueron un regalo. Había cosas que no estaban previstas. Nos íbamos enterando sobre la marcha y teníamos que estar ahí. Ha sido una contrarreloj constante. Por eso no hay nada escenificado: retratamos la verdad de lo que pasó». Y lo cuenta con suma delicadeza pero sin obviar la dureza de las situaciones que viven los protagonistas. Dudamel destaca: «La confianza ha sido importante y sobre todo la empatía que ayuda a mirar más allá de lo que podemos ver. Esa empatía nace a partir de un imposible que se hace posible: hacer una ópera con jóvenes sordos. Eso creó un nivel de confianza espiritual muy grande y se abrieron a mostrar sus realidades sin ningún temor o trauma». Y añade: «María dignifica lo que son. Muchas veces se muestra a la gente desaventajada y sin recursos a través de la lástima. Aquí no. Se muestran sus realidades dignas y lo que quieren construir a partir de ellas. Sin empatía y confianza no hubiera existido este proyecto».
Beethoven compuso algunas de sus mejores obras tras quedarse sordo. Eso animó a Dudamel a hacer algo nunca visto y llevar a escena ‘Fidelio’, su única ópera, uniendo a cantantes con personas sordas que tenían todo el protagonismo actoral en la obra con sus manos, sus gestos, su interpretación. Un Everest para todos los implicados en el proyecto, algo que refleja el documental con un narrador de primera, el propio Dudamel, batuta de la Orquesta Simón Bolívar en Venezuela y de la LA Phil , que la próxima temporada debutará como titular de la Filarmónica de Nueva York, «un hermoso reto», señala.
Imágenes con alma
Más allá de cine, María ha descubierto muchas más cosas con ‘El canto de las manos’. «En estos nueve años he aprendido mucho de música porque he tenido la suerte de estar con el mejor», dice mirando a su marido. «Pero tengo la necesidad de seguir aprendiendo. ‘Fidelio’ y el proceso creativo es en realidad una excusa para poder contar sus realidades y cómo la música realmente les salva la vida. Es una historia inspiradora al máximo porque muestra cómo para un grupo de personas sordas la música es su presente y su futuro, su realidad, su sustento y su manera de ser vistos en la sociedad y en su propia familia».
«‘Fidelio’ y el proceso creativo es una excusa para poder contar sus realidades y cómo la música realmente les salva la vida»
El reto de interpretar ‘Fidelio’ les ha cambiado la vida. En parte porque a raíz de esta ambiciosa ópera el Coro Manos Blancas ha pasado a ser un coro más profesional del Sistema. Todo un reconocimiento. En lo personal también ha habido cambios después de ‘Fidelio’. Ahora mismo Jennifer, una de las protagonistas, y otras nueve personas sordas del coro están estudiando en la universidad. «Ellos mismos han creado su propio futuro. Y también están dando clases a niños sordos. Al final generas una cadena», dice la actriz y directora. «Basta abrir una puertecita», apunta Dudamel, tan humilde como siempre.
«Al final contamos la realidad de tres de ellos pero en su comunidad realidades muy diferentes y muy complejas», admite Valverde. «A la gente de este colectivo se la tiende a infantilizar en sus decisiones con su propio cuerpo, en el mundo laboral, con sus hijos… Y estos tres personajes representaban de una manera fascinante cómo les había supuesto diferentes maneras de afrontar la vida».
Hicieron falta 14 intérpretes de signos para poder editar todo el material. En el rodaje tuvieron a cuatro con ellos, imprescindibles todos. «El documental es una celebración de las diferentes lenguas, un canto a la diversidad muy necesario», señala Valverde. «Un canto que demuestra que las diferencias nos podemos unir. Normalmente sucede lo contrario: las diferencias nos dividen. ‘El canto de las manos’ demuestra que las diferencias nos pueden unir», añade su pareja.
‘El canto de las manos’ demuestra que las diferencias nos pueden unir»
Como actriz, Valverde estrenará el año que viene una serie con Netflix, ‘El problema final’. Pero volverá a ponerse tras la cámara. Se da tiempo para la promoción de su documental pero ya está «marinando varias ideas». Dudamel prepara su nuevo reto en Nueva York que seguirá compaginando con su liderazgo en la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar con la que espera regresar pronto a Barcelona. «El poder de la música va más allá de poder tocar un concierto. La música puede transformar y enriquecer a las personas cultural y humanamente», dice pensando en la gira que tenía previsto con la orquesta venezolana con la que empezó a abrirse camino en la música. Y lamenta no poder actuar con ella en el Auditori tras el bloqueo aéreo de EEUU a Venezuela y la escalada de tensión entre ambos países. «Lo ocurrido son cosas fruto de las circunstancias, de vivir en un mundo complejo pero pronto tendremos fechas nuevas», avanza. «Barcelona es casa, la sentimos así».
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