El cáncer de próstata se sitúa actualmente como uno de los más diagnosticados y más mortales en hombres en países occidentales, esto se debe a que, a pesar de que terapias actuales como las hormonales son efectivas, alrededor de un 15% o un 20% de los pacientes no responden bien a los tratamientos fruto de uno de los problemas principales que se encuentran en este ámbito, el desarrollo de metástasis. Este es el proceso por el cual las células cancerosas se desprenden del tumor y se dispersan por el cuerpo formando un nuevo tumor en otras partes del organismo. Esta migración, para la cual no existe un tratamiento efectivo, supone una gran preocupación para los profesionales que buscan tratar a los pacientes, ya que propicia un incremento de la probabilidad de mortalidad para el paciente.

Dada esta complicada situación, desde Salamanca Sandra Blanco, científica titular del Centro de Investigación del Cáncer y jefa de grupo de investigación de ‘Epitranscriptómica del Cáncer’ ha liderado un estudio por el cual han podido identificar un mecanismo que impulsa la metástasis en el cáncer, algo que podría dar lugar a nuevas dianas de tratamiento para estos pacientes.

el diputado de Empleo, Antonio Labrador; el rector de la Usal, Juan Manuel Corchado; el presidente de la Diputación, Javier Iglesias; y el director general de Eurocaja Rural, Víctor Manuel Martín.

Diario de Castilla y León | El Mundo

«Desde mi equipo intentamos averiguar qué mecanismos moleculares asociados con determinadas enfermedades no funcionan bien en las células. Trabajamos en concreto con unos mecanismos que se llaman epitranscriptómicos, los cuales están asociados la regulación de la expresión génica mediada modificaciones químicas en el ARN», explica la investigadora.

Fruto de este contexto y la experiencia adquirida de investigaciones pasadas que han realizado, «creímos que era importante buscar o centrar nuestras investigaciones en averiguar si podríamos encontrar nuevas dianas terapéuticas para este tipo de tumores que tienen tan mal pronóstico».

Así comenzaron con un nuevo estudio cuyo objetivo principal ha sido estudiar cuáles son los mecanismos que están desregulados en estos tipos de tumores que no tienen tratamientos efectivos con el objetivo de dar con nuevas dianas terapéuticas especialmente para los estadios avanzados de cáncer de próstata.

Esto les ha llevado a descubrir unos mecanismos epitranscriptómicos que están alterados en estadios avanzados en cáncer de próstata, pero también en otros tumores como cérvix, útero y vejiga. En ellos resulta fundamental la proteína ZC3H13, que forma parte de un complejo de las células cancerosas y está encargada de añadir pequeñas marcas químicas sobre el ARN mensajero, clave para la migración de las células. De esta manera, cuando ZC3H13 se pierde, dichas marcas disminuyen en ciertos ARN mensajeros, lo cual incrementa la capacidad de que las células tumorales pasen formar una metástasis

Para llegar a dichos resultados comenzaron las labores de investigación buscando mutaciones genéticas o defectos genéticos que podrían estar asociados a la desregulación epitranscriptomica. Este trabajo pasó por la obtención de una base de muestras de pacientes con cáncer de próstata avanzado y otros tipos como vejiga, útero, cérvix y hepatocarcinoma, gracias a las cuales observaron que un 15% de los pacientes con cánceres de próstata metastásicos tenían mutaciones del gen ZC3H13.

Estos datos les permitieron observar que la pérdida de la proteína ZC3H13 tiende a ir acompañada también de la pérdida de otros genes importantes, los cual son muy estudiados en el mundo de la oncología debido a su función como supresores de tumores. Y sería esta combinación la cual propicia que se dé este pronóstico tan desfavorable en ciertos pacientes.

Antonio Hurtado, científico titular del CIC de Salamanca.

«Hemos demostrado que cuando los mecanismos epitranscriptomicos no están bien puestos dan lugar a que esas células tumorales tengan la capacidad de migrar más e invadir otros órganos en los que forman el tumor de nuevo. Pero, además, hemos descubierto que esos pacientes que presentan una pérdida del ZC3H13 también pierden otros dos genes muy importantes que funcionan como supresores de tumores. Estos son RB1 y BRCA2».

Para poder llegar a comprender este proceso han trabajado con modelos celulares de las muestras de los pacientes objeto del estudio, y modelos animales de ratones y pollos en los cuales han probado inhibidores aprobados por el organismo regulador y de los medicamentos en Estados Unidos los cuales han demostrado que contrarrestan la pérdida que ocurre en las células deficientes en ZC3H13.

«Mediante nuestros ensayos hemos descubierto que si tratamos a los animales con tumores metastásicos con un tratamiento aprobado por la FDA para procesos inflamatorios, los tumores dejan de ser metastásicos. Revierten ese fallo, reescriben la epitranscriptomica y hacen que las células sean otra vez normales», incide. Estos fármacos, al ya estar aprobados, cuentan actualmente con métodos diagnósticos desde la práctica clínica que les permitirían saber qué pacientes podrían responder bien a este tipo de tratamientos, propiciando que se puedan utilizar como medicamentos para revertir los procesos metastásicos.

Así, Blanco sostiene que han «encontrado este mecanismo desregulado por el cual se produce la metástasis y, no solamente eso, sino que hemos encontrado un fármaco que permita revertirlo. Por lo tanto, queremos llevar a cabo ensayos clínicos en los que comprobar que efectivamente podría ser una buena herramienta terapéutica para reducir metástasis en pacientes con tumores más avanzados, como el cáncer de próstata».

Adicionalmente, mediante esta investigación se ha validado la mutación de ZC3H13 en cáncer de vejiga, en cáncer escamoso de cérvix, en hepatocarcinoma y en cáncer de útero, una validación que también puede abrir la posibilidad de extender el estudio a dichos tumores. «Esto nos permitiría llegar a desarrollar nuevas terapias más efectivas en aquellos tumores no tienen un tratamiento actual eficaz».

Rafael Carnicero, investigador del Ceder junto a la pala eólica fabricada para realizar el proyecto

Así, «con estos resultados que hemos obtenido podemos ayudar a desarrollar métodos diagnósticos o terapéuticos con los que poder diagnosticar y tratar la enfermedad a tiempo». Este avance supondría, por un lado, «mejorar el bienestar del paciente» y, por otro lado, «reduciría gastos en el sistema sanitario». Para la investigadora del CIC de Salamanca Sandra Blanco esta es una parte muy importante de su trabajo y algo que la motiva a seguir investigando en este ámbito. «Desarrollar métodos terapéuticos efectivos para aquellos pacientes que hoy por hoy no tienen un tratamiento eficiente es fundamental para darles una mayor esperanza de vida o mejorar su calidad de vida», asegura.