Hay quien se enamora del físico y quien lo hace de la inteligencia. Carlos Sobera (65 años) ha insistido en que lo mejor es fijarse en el conjunto: «Así te llevas a casa el pack completo». Ana (35 años) no le ha hecho caso. La ganadera ecológica ha llegado a ‘First Dates’ aclarando que en el amor le ha ido «regular». Le echa la culpa a la idealización que sufre durante los primeros meses del enamoramiento. Puede que también tenga algo que ver el hecho de que para ella el físico lo es todo. 

Ana ha llegado de un pueblo de Todelo a ‘First Dates’ buscando una chica que le acompañe en su día a día. «En mi pueblo no hay nada. Cuando quiero salir a ligar, vengo a Madrid«, ha confesado a las cámaras del ‘dating show’. 

El equipo de ‘First Dates’ le ha preparado una cita con Miriam (38 años). La informática y cuidadora de perros se divorció hace dos años. «Fue complicado, pero ya estoy bastante bien. Estoy en el que considero que es el mejor momento de mi vida y estoy abierta a conocer a personas. Estoy ya en el punto en el que puedo iniciar algo con alguien más«, ha confesado. Pese al esfuerzo que ha hecho, su cita no le ha dado ni una oportunidad. 

Al verla entrar al restaurante, Ana ha dejado claro que no es su tipo. «Físicamente no me ha gustado«, ha espetado. «Será superficial o lo que quiera la sociedad, pero como no me atraiga físicamente, se acabó. Bollera old school, clásica… No es mi tipo», ha dicho cuando aún no habían pasado al restaurante.

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Durante la cena, Miriam le ha contado la larga lista de alergias alimentarias que tiene: «A la fruta, el tomate natural, a unos frutos secos, a algunas verduras, a la mostaza…». Tras escuchar esto, Ana no ha podido evitar compararla con una de sus 3.000 gallinas. «Sería de las débiles. No las dejan comer ni beber. Yo, como ganadera y cuidadora de esas gallinas, tengo que estar pendiente de que coman, beban y no la picoteen», ha apuntado. También le ha contado que es mami de dos niñas y cuidadora de perros en sus ratos libres. 

Las muchas negativas de Ana

Aunque Ana ha dejado claro que no le ha gustado Miriam, le ha contado que ella es muy intensa. «Lo doy todo y claro, como soy tan intensa, rápido me pongo a proponer que se venga a vivir conmigo, a los seis meses «, le ha explicado. La informática la ha definido como la «típica bollera» y ha dejado claro que ella no está para tantas prisas. «Yo no puedo, con tan poco tiempo, presentarle a mis hijas a una persona y probar. Yo ya no puedo probar. Con quien yo me vaya a vivir tiene que ser con alguien con quien yo esté segura», ha replicado. 

Ana quiere que su pareja sea su prioridad. Miriam tiene claro que ese primer puesto es para sus hijas. «Creo que, por esa intensidad que ella tiene, no va a entender que lo segundo sería ella«, ha explicado. 

Pese a las muchas discrepancias, ambas se han dado cuenta de que son un poco «desastre» en las tareas de la casa. No ha sido suficiente. En el reservado, Miriam ha intentado animar la cita, pero Ana le ha cortado rápidamente las alas: «Yo con ella no voy a ningún lado. Es muy parada. No me da juego ni a que yo me abra y que me abra». 

Para sorpresa de nadie, Ana no ha querido tener una segunda cita con Miriam. «No somos compatibles. La atracción física no la ha habido, que es lo primero que me fijo en una persona. Ya empezando por ahí no seríamos compatibles», le ha espetado. Sin darle la oportunidad de contestar a su cita, se ha despedido de ella: «Bueno, que vaya bien con tus niñas. Te deseo lo mejor». Les toca seguir buscando.