Las vueltas que da la vida. El inversor que se hizo famoso en el mundo entero por haber apostado contra el mercado hipotecario de EEUU antes de la gran crisis financiera es ahora un firme alcista en dos ‘colosos’ del sector contra los que disparó con fruición en esa época. Señoras y señores… Michael Burry ha vuelto a la ciudad.
Escuchado gurú de la inversión desde que acertó poniéndose en corto contra el mercado hipotecario de EEUU y su epopeya se llevó al libro y posterior película ‘La gran apuesta’, el particular Burry ha vuelto a agitar Wall Street con una de sus esporádicas comunicaciones. En este caso, para defender el potencial de dos firmas que sonarán a cualquier persona cercana a los mercados que supere la treintena: Fannie Mae y Freddie Mac.
Antes de seguir, conviene hacer un repaso y explicar quiénes son estos gigantes hipotecarios. Fannie Mae, la Asociación Nacional Federal Hipotecaria, y Freddie Mac, la Corporación Federal de Préstamos Hipotecarios, son entidades creadas -la primera en los años 30, la segunda en los 70- por el Gobierno de EEUU para impulsar la disponibilidad de crédito hipotecario. Su función principal consiste en comprar hipotecas a bancos y otros prestamistas, agruparlas y venderlas como valores respaldados por hipotecas. Esto permite que el sistema financiero tenga más liquidez y pueda conceder más préstamos.
Durante los años previos a la crisis financiera de 2007-2008, ambas instituciones -ya privadas, pero con amplio vínculo gubernamental- ampliaron enormemente su exposición a hipotecas cada vez más arriesgadas, en un entorno donde se creía que el precio de la vivienda subiría indefinidamente y donde la competencia con otros actores completamente privados las empujó a asumir mayores niveles de riesgo. Cuando estalló la burbuja inmobiliaria y comenzaron a elevarse las tasas de morosidad, Fannie Mae y Freddie Mac sufrieron pérdidas masivas que amenazaron su solvencia.
En septiembre de 2008, el gobierno federal intervino y las colocó en conservatorship, un régimen de tutela administrado por la Agencia Federal de Financiación de la Vivienda (FHFA), proporcionando además un respaldo financiero de cientos de miles de millones de dólares. Desde entonces, ambas siguen operando bajo control gubernamental, generando ingresos estables pero sin recuperar su independencia plena.
Este repaso a la historia financiera reciente de EEUU sirve para explicar por qué Burry durante esos años previos a la gran recesión apostó contra estas empresas. De hecho, el inversor ha compartido una antigua nota en la que expresaba con malicia el mote de «Frauddie Mac» y afirmaba que había comprado swaps de incumplimiento crediticio (CDS, una póliza contra el impago) a cinco años de la empresa en los años previos a su colapso.
¿Por qué ha cambiad de opinión 20 años después, anunciando que tiene posiciones considerables en acciones ordinarias tanto de Fannie Mae y Freddie Mac? Básicamente por la expectativa de que ambas firmas coticen en bolsa ‘con todas las de la ley’, algo que, según el inversor, está «a la vuelta de la esquina». Cabe recordar que ambas cotizan actualmente en el mercado extrabursátil, donde son propensas a fluctuaciones volátiles.
«Personalmente, poseo una cantidad considerable de acciones ordinarias tanto de Fannie Mae como de Freddie Mac», ha escrito Burry en una publicación en un blog, medio en el que se expresa ahora tras sus crípticos posts en la red social X (antes Twitter), en la que analiza la dinámica política actual y cómo se podrían valorar las acciones en una venta y más allá. El precio de oferta «es un factor determinante del valor intrínseco de estas empresas, y sin duda volveré a examinar esta tesis cuando esas cifras se aclaren», destaca.
En la entrada del blog publicada este lunes, de unas 6000 palabras y recogida por Bloomberg, Burry explica por qué ahora es optimista con respecto a las empresas patrocinadas por el Gobierno, valora los obstáculos políticos y normativos que aún se interponen en el camino de una oferta pública y anticipa las medidas que, según él, debe tomar Washington antes de que ambas puedan volver a Wall Street. Aunque algunos inversores han mantenido posiciones en Fannie y Freddie durante más de una década, Burry admite que solo empezó a mostrarse optimista con respecto a las acciones tras la elección del presidente Donald Trump el año pasado.
Para que se produzca una oferta pública, Burry sostiene que los reguladores tendrán que flexibilizar los requisitos de capital de Fannie y Freddie, convertir determinadas acciones preferentes en acciones ordinarias y reducir la participación del Gobierno en las empresas, advirtiendo de que, sin esto último, sus acciones ordinarias «no valen nada». El inversor hace hincapié en que «a ambas les queda por delante una última subida empinada, ventosa y rocosa hasta la salida a bolsa».
El mes pasado, Scion Asset Management, la famosa firma de inversión de Burry, canceló su registro en la SEC (el supervisor bursátil de EEUU), lo que plantea la posibilidad de que esté cerrando su fondo de cobertura o cerrándolo a los inversores externos. Esta publicación sobre los gigantes hipotecarios se produce menos de un mes después de que el multimillonario inversor y accionista de Fannie y Freddie desde hace mucho tiempo, Bill Ackman, recurriera a las redes sociales para esbozar una propuesta que pide que Fannie y Freddie vuelvan a cotizar en la Bolsa de Nueva York.
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