En el año 1956 comenzó a escribirse un capítulo clave en la historia de la industria del motor en España: se inauguró en Linares (Jaén) la Metalúrgica de Santa Ana para fabricar maquinaria agrícola. Poco después, esta compañía andaluza comenzó a fabricar todoterrenos de Land Rover bajo licencia, los Land Rover Santana que se mantuvieron en producción durante décadas.
Con el tiempo, Santana se convirtió en un fabricante independiente de automóviles, aunque en los años 80 volvió a aliarse con otra marca extranjera, esta vez con la japonesa Suzuki, para fabricar varios modelos de esta marca en su planta de Linares, como el Samurái, el Vitara y más tarde el Jimny. Ya en los años 2000, unió fuerzas con Iveco para producir todoterrenos, pero en 2011, Santana Motor desapareció y la fábrica linarense cerró sus puertas tras más de medio siglo de actividad.
Con la muerte de Santana, dejaron de fabricarse modelos como el Santana Anibal, un todoterreno que todavía forma parte de la flota del Ejército español, de la misma forma que miles de unidades de los Santana de los años 80, como el Santana 2500, siguen circulando por toda nuestra geografía, especialmente en las zonas rurales.
Casi 15 años después de su cierre, Santana ha renacido como Santana Motors S.L. y la planta de Linares ha recobrado su actividad bajo el nombre de Santana Factory. Ha sido posible gracias a un nuevo acuerdo de la compañía española con otro fabricante, continuando su tradición colaborativa, aunque esta vez se trata de dos gigantes chinos: Zhengzhou Nissan Automobile (una empresa conjunta formada por Dongfeng y la japonesa Nissan) y Anhui Coronet Tech.
De esta forma, Santana sigue un camino similar al que ha tomado Ebro, que también ha revivido, en su caso, uniendo fuerzas con la china Chery para fabricar coches en la Zona Franca de Barcelona.
Con este acuerdo, por un lado, Santana renace y, por otro, sus socios chinos fabricarán coches en Europa a través de la Santana Factory, evitando así los aranceles impuestos por Bruselas a las marcas chinas. De momento, todas las piezas llegan desde China y se montan en la planta andaluza, por lo que no se puede hablar de fabricación en el sentido estricto de la palabra, sino de un proceso industrial denominado CKD, por las siglas en inglés de Completely Knock Down (completamente desarmado).
El primer modelo, el Santana 400
El primer modelo de la nueva etapa de Santana es el 400, un pick-up que mide 5,49 metros de largo y llega en dos variantes: híbrida enchufable (PHEV) y diésel. La variante híbrida se llama Santana 400 PHEV, tiene la etiqueta CERO de la DGT, ofrece 429 CV y 800 Nm de par máximo y, gracias a una enorme batería de 32 kWh, brinda 120 km de autonomía eléctrica. Su autonomía total, combinando la eléctrica con la del motor de combustión, supera los 1.000 km.
Por su parte, la Santana 400D utiliza un motor turbodiésel de cuatro cilindros y 2.3 litros que desarrolla 190 CV y 500 Nm de par, tanto con cambio manual como con una transmisión automática. Además, esta versión cuenta con diferencial delantero y central, mientras que el bloqueo electrónico del diferencial trasero es opcional, de manera que promete ser muy capaz en el campo, continuando con la tradición todoterreno de Santana.
Las dos alternativas cuentan con una altura libre al suelo de 240 mm, una capacidad de vadeo de 800 mm y unas cotas todoterreno de la carrocería muy propicias para circular por cualquier parte sin miedo a tocar nada. Más allá de sus capacidades offroad, son vehículos muy enfocados al trabajo, por eso tienen una caja trasera muy amplia (más de 1.100 litros de volumen), con 800 kg de capacidad de carga y una capacidad de remolque de 3.200 kg.
La marca española ha abierto un almacén de recambios dentro del parque industrial, garantizando la disponibilidad de referencias originales de recambios. Pero, curiosamente, no solo se ha preocupado del suministro de recambios para los modelos nuevos, sino que también ha decidido asegurar el suministro de recambios para sus modelos históricos. Un negocio incipiente, puesto que los Santana clásicos cada vez están más cotizados y mucha gente se está animando a restaurarlos para dejarlos en perfecto estado, como se hace desde hace décadas con los Land Rover.
En el año 1956 comenzó a escribirse un capítulo clave en la historia de la industria del motor en España: se inauguró en Linares (Jaén) la Metalúrgica de Santa Ana para fabricar maquinaria agrícola. Poco después, esta compañía andaluza comenzó a fabricar todoterrenos de Land Rover bajo licencia, los Land Rover Santana que se mantuvieron en producción durante décadas.