Suma y sigue. La deuda global alcanza un nuevo récord histórico: 346 billones de dólares. Lo singular, sin embargo, no es solo el nivel alcanzado en términos absolutos, sino su aceleración. En apenas nueve meses, hasta el final del tercer trimestre, ha crecido en 26,4 billones de dólares, lo que supone un incremento en tan corto periodo de tiempo del 7,6%. Es decir, más del doble del crecimiento de la economía global. Esto supone que cada día el mundo se endeuda en 71.232 millones de dólares. ¿El resultado? El endeudamiento representa ya el 310% del PIB del planeta. O lo que es lo mismo, triplica lo que es capaz de producir en un año.
Detrás de este imparable aumento del endeudamiento se encuentran, fundamentalmente, los dos gigantes económicos, EEUU y China, que concentran la mayor parte del incremento, aunque también afecta al conjunto de mercados maduros. “La acumulación de deuda se ha acelerado rápidamente este año a medida que los principales bancos centrales han flexibilizado sus políticas”, sostiene el último informe de IIF (Instituto de Finanzas Internacionales, por sus siglas en inglés), una especie de patronal de la banca mundial.
Nada menos que el 64% del aumento de la deuda procede de los mercados maduros. En total, 230 billones de dólares. En esta definición se incluyen países como EEUU, Francia, Alemania y el Reino Unido, que registraron algunos de los mayores aumentos. Los mercados emergentes, por el contrario, acumulan una deuda total equivalente a 115 billones de dólares. Aquí se incluyen países como Brasil, Rusia, Corea, Polonia y México, que experimentaron los mayores aumentos después de China.
Deuda y dólar
Junto al descenso de los tipos de interés, otro de los factores que más han influido en el incremento de la deuda es la depreciación del dólar, que abarata el coste del endeudamiento. Las cifras incluyen tanto al sector público como al privado, pero es en el público donde la aceleración ha sido mayor, con China y EEUU a la cabeza, seguidos de Francia, Italia y Brasil.
El aumento de la deuda, aseguran los autores del informe, lejos de ser un episodio aislado, es una tendencia creciente debido a la existencia de déficits presupuestarios elevados y al impacto de los grandes paquetes de estímulo fiscal anunciados a partir de 2026 en Japón, EEUU, Alemania y China. “Es probable”, se dice, “que los países soberanos sigan incrementando su carga de deuda y sus gastos por intereses”. Algo que explica que la atención de los inversores se esté desplazando cada vez más hacia las subastas de bonos gubernamentales y los planes de endeudamiento público.
El caso de EEUU es significativo. Los aranceles aprobados por la Administración Trump prevén ingresos adicionales para reducir el déficit público vía impuestos a la importación de productos, pero su constitucionalidad está en manos del Tribunal Supremo. Los autores del informe sostienen que si se declaran ilegales por estar aprobados bajo una ley de emergencia nacional, las presiones fiscales en EEUU podrían agravarse considerablemente.
“Un fallo adverso podría perturbar la política comercial y las proyecciones de ingresos, lo que podría obligar al Tesoro estadounidense a endeudarse aún más para cubrir los costes fiscales” de la última ley presupuestaria. Hay que tener en cuenta que la deuda de EEUU, incluyendo la generada por el sector público, los hogares, las empresas no financieras y las financieras alcanza ya un 333,2% de su PIB. Este porcentaje es muy parecido al de China (338,4%), pero en este caso está sobre todo lastrado por el endeudamiento de las empresas privadas (141,8%), fundamentalmente a causa de la crisis inmobiliaria.
El informe advierte que en un escenario de tensiones se podrían ver afectados también los precios del oro, cuya demanda ha experimentado un aumento sustancial a medida que los inversores se han protegido contra el aumento de los gastos por intereses del gobierno en la era pospandemia.
Prioridades del gasto
El caso de Europa también es singular debido a los programas de gasto militar aprobados por todos los gobiernos. “Esto”, afirma el estudio, “podría obligar a establecer difíciles equilibrios entre las prioridades de gasto en defensa y en otros ámbitos”.
El incremento del endeudamiento no solo afecta al sector público. También el privado ha acelerado su posición de una forma relevante, fundamentalmente a causa de las mejores condiciones de financiación. En concreto, la deuda corporativa de las empresas no financieras se acerca “rápidamente” a los 100 billones de dólares. El aumento ha sido especialmente pronunciado en China, Francia, Alemania y EEUU, donde la emisión de bonos corporativos por parte de prestatarios de alto rendimiento alcanzó un máximo histórico este año.
El informe destaca que el aumento del endeudamiento ha sido especialmente notable en las empresas volcadas en la financiación de la inteligencia artificial (IA) y los centros de datos. Ahora bien, aclara el documento, si bien muchas empresas tecnológicas han financiado la inversión en IA mediante flujos de caja internos —el acceso de las empresas de defensa a los mercados de capitales ha sido históricamente limitado—, ahora se observa un claro cambio hacia un uso más activo de los mercados de bonos, una mayor financiación bancaria (incluida la titulización de préstamos bancarios) y una mayor dependencia de la deuda privada. Un patrón similar se observó en las empresas de tecnología limpia, donde el aumento de la deuda ha sido impulsado principalmente por empresas chinas, seguidas de Brasil y Corea.
Por lo que respecta a la deuda de los hogares, creció entre enero y septiembre en unos cuatro billones de dólares, hasta alcanzar casi los 64 billones. La mayor parte del aumento procede, de nuevo, de China, EEUU y Alemania. Sin embargo, la deuda ha crecido a un ritmo más lento que el PIB, reduciendo la ratio deuda/PIB de los hogares a nivel mundial al 57%, su nivel más bajo desde 2015. La caída se debe principalmente a los mercados maduros, mientras que las ratios de los mercados emergentes se han mantenido prácticamente estables en el 40-45% desde el año 2020. Sin embargo, se matiza, si bien esto puede indicar balances más saneados, también refleja la disminución de la capacidad de los hogares para asumir nueva deuda en un contexto de tantas incertidumbres políticas.
Suma y sigue. La deuda global alcanza un nuevo récord histórico: 346 billones de dólares. Lo singular, sin embargo, no es solo el nivel alcanzado en términos absolutos, sino su aceleración. En apenas nueve meses, hasta el final del tercer trimestre, ha crecido en 26,4 billones de dólares, lo que supone un incremento en tan corto periodo de tiempo del 7,6%. Es decir, más del doble del crecimiento de la economía global. Esto supone que cada día el mundo se endeuda en 71.232 millones de dólares. ¿El resultado? El endeudamiento representa ya el 310% del PIB del planeta. O lo que es lo mismo, triplica lo que es capaz de producir en un año.