Michelangelo Merisi, más conocido como Caravaggio (1571-1610), fue un artista que iluminó sus pinturas de manera novedosa, convirtiéndose en maestro de lo que vino en llamarse claroscuro. Ese contraste no se limitaba a un recurso estético, sino que adquiría poso ético al emplear modelos extraídos de los márgenes de la sociedad, de los arrabales, acercando las escenas religiosas al pueblo llano. Una prostituta poniendo cara a una santa o a la propia Virgen María, gesto subversivo que no pasó por alto la Iglesia.
Jaime de los Santos (Madrid, 1978) es historiador del arte antes que diputado a Cortes. Llevado por un afán de aproximación a la verdad, ha dedicado El evangelio según Caravaggio, su segunda novela, a reconstruir la vida del genial pintor en un fascinante contexto descrito con pasión. La envidia que todo ser excepcional genera a su alrededor, hizo caer sobre Caravaggio una serie de infundios que el autor trata de deshacer en sus documentadas páginas. Por el camino trazado en esta novela, se cruza otro artista que habitó los claroscuros de la vida: el cineasta Pier Paolo Pasolini, asesinado brutalmente hace medio siglo. En esta conversación, mantenida en el Congreso de los Diputados, el novelista ofrece las claves de esta audaz conexión y arroja nueva luz sobre Caravaggio.
Antes de adentrarse en la vida de Caravaggio, la novela comienza con un capítulo dedicado al director de cine Pier Paolo Pasolini. ¿Por qué esta conexión?
Pasolini es el director de la verdad. Hace veinticinco años, tuve la suerte de tener por mentora a Beatriz Blasco Esquivias, catedrática de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid. En una clase nos dijo que, desde Caravaggio hasta Pasolini, ningún creador había mirado al desfavorecido de forma tan auténtica, sin paternalismos. A mí aquello se me quedó grabado, porque esa verdad descarnada y directa la manejan ambos, lo que permite reconstruir aspectos de la vida que siguen presentes en nuestros días. Cuando te acercas a Sant’Agostino, en Roma, y ves la Virgen de Loreto, eres capaz de entender cómo eran aquellos peregrinos que atravesaban Roma para asegurarse la entrada en el cielo, mostrando su pobreza. Están orgullosos de ser como son y haberse encontrado con la Madre de Dios. Eso es lo que me pasa cuando, en una película de Pasolini, ves los barrios que rodean la Roma imperial; a los chavales que viven la reconstrucción de Italia después de la Segunda Guerra Mundial. Ves cómo la protagonista de Mamma Roma tiene que prostituirse para alimentar a los suyos.
¿Cómo era aquella Roma que conoció Caravaggio?
Es la Roma de la exaltación barroca, de la belleza permanente, pero también la Roma de la pobreza y los necesitados. En este año jubilar de 2025 hay muchos hombres y mujeres que llegan a Roma desde todos los puntos del mundo, convencidos de que atravesando la Puerta Santa van a borrar muchos de sus pecados. Eso sucedía en el mundo que Caravaggio reflejó y también en el de Pasolini, que era un creyente convencido por más que la Iglesia tratara de excomulgarle.
Pasolini empleó actores no profesionales y Caravaggio tomaba como modelos a prostitutas. ¿Era un modo de acercarse a la realidad?
El primer cine neorrealista italiano, por más que necesite de grandes actrices como Ana Magnani en Roma, città aperta, emplea un elenco de hombres y mujeres anónimos que nos dejan ver la vida verdadera. Esto lo decía Santa Teresa de Jesús y es perfectamente asimilable para Caravaggio y Pasolini. Tengo que reconocerte que no entendí realmente las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial hasta que vi por primera vez Roma, città aperta o Germania anno zero, con esa criatura entre los escombros de la ciudad de Berlín destruida. Pasolini hace lo mismo, pero prescinde todavía más de la belleza, en una Roma estancada a la que le cuesta despertar. Caravaggio y él piensan, ¿qué mejor que los hombres y mujeres de un barrio suburbial, para contar sus historias con modelos asimilables? San Pedro era un pescador, al fin y al cabo. Pasolini se niega a reproducir discursos alambicados, teorías incomprensibles ofrecidas por filósofos que solo quieren mirarse al espejo.
Caravaggio y Pasolini fueron señalados, criticados y perseguidos, porque eran artistas geniales
¿Fueron dos artistas que vivieron, en cierto modo, perseguidos?
Les señalaron, les criticaron y les persiguieron. Ya decía Ingmar Bergman que no hay nada tan peligroso como ser excepcional. Más allá de Oracio Gentileschi y Guido Reni, Roma no era la Florencia del Quattrocento. Algunos artistas, en muchos casos mediocres, habían conseguido constituirse como una clase preponderante que dictaminaba lo que era el buen y el mal gusto. De repente, llega un joven que no se arrodilla ante las normas que establece la Accademia di San Luca y es capaz de pintar unos cuadros sorprendentes en apenas dos semanas, sin dibujos preparatorios. Un genio absoluto. Si tú eres un diez, pero tienes muchos cincos juntos, tienes las de perder.
También hubo quien reconoció con franqueza su valía, como Rubens, al que se cita en el libro.
Rubens, todavía joven, viaja a Roma como embajador del Duque de Mantua y ve La dormición de la Virgen. Se postra ante la belleza absoluta, por más que la pintura no tenga nada que ver con su estilo, y aprende de su forma de utilizar el color. Compra ese lienzo para su señor, el Duque de Mantua, salvándolo probablemente de la desaparición, y lo expone para que los artistas puedan aprender, porque es consciente de que en ese lienzo hay un evangelio.
Siempre se ha dicho que Caravaggio era un tipo pendenciero y malcarado, que sacaba la espada a las primeras de cambio, pero en su novela no se ofrece esa imagen.
Todos tenemos claroscuros y por eso Caravaggio es el pintor de la vida. Yo aseguro que no era más violento que cualquiera de los hombres de aquella época, lo que ocurre es que interesa mucho acabar con su estrella. Otros artistas, como Jusepe Ribera, el valenciano, al parecer tuvo mucho que ver en el asesinato de un competidor para obtener un encargo artístico, pero de Ribera solo hemos querido ver la luz y de Caravaggio la oscuridad.
A Caravaggio lo sacaron del armario sin que fuera homosexual y yo intento devolverlo
También se extendió el rumor de su homosexualidad.
La otra gran mentira. Yo no sé si era homosexual, pero sí se sabe que Michelangelo Buonarroti lo era, y que Leonardo da Vinci tuvo juicios por sodomía. Un contemporáneo de Caravaggio fue apodado ‘Il Sodoma’ por su orientación. ¡De Caravaggio no hay ni un solo documento que hable de su sexualidad! Es más, lo poco que conocemos a ese respecto es su interés por las mujeres y en concreto por las mujeres prostituidas. A Caravaggio lo sacaron del armario interesadamente y yo he intentado devolverlo dentro.
¿Pero cuál era el motivo para etiquetarlo como gay?
A Caravaggio había que convertirle en homosexual, o en partícipe del pecado nefando, como se decía entonces, porque era la mejor manera de arrinconarlo, de criminalizarlo. Cuando ya en la década de los cincuenta del siglo XX, Roberto Longhi recupera la figura de Caravaggio, las miradas neorrománticas pretenden cargar las tintas en cuestiones biográficas. Muchos historiadores apoyan sus tesis sobre su presunta homosexualidad. Se van al Joven con un cesto de frutas; te hablan de las lánguidas miradas, de las pestañas infinitas… y se quedan ahí, que no representa ni el veinte por ciento de su obra pictórica, sin mirar todo lo demás. Quienes tenían intereses homoeróticos eran sus primeros mecenas, especialmente el cardenal Del Monte, al que le gustaba rodearse de chicos jóvenes y guapos para sus divertimentos. Desde una concepción contemporánea, es imposible entrever ninguna pulsión homoerótica en Caravaggio, pero eso le hacía más sexy, más interesante para un público general. A un artista hay que mirarle por sus obras y los historiadores tenemos la obligación de dar luz, frente a esas tinieblas.
Soy un abolicionista convencido de la prostitución y en eso me siento alejado de Pasolini, que nunca se preguntó por sus causas
Tanto el pintor como el cineasta tuvieron relación con la prostitución, algo que en el caso de Pasolini le llevó a la muerte.
Pasolini tiene una mirada de inmediatez hacia la prostitución masculina, de deseo, con una falta total de moralidad, totalmente equivocado desde mi punto de vista. No hace ninguna reflexión sobre qué lleva a un ser humano a prostituirse. Soy un abolicionista convencido y es lo único en lo que me siento totalmente alejado de Pasolini. Cualquiera que se prostituya no lo hace porque quiere. Nos intentan vender que hay un porcentaje de mujeres prostituidas que lo hacen en libertad y no es verdad. Me gustaría preguntar a las prostitutas que dicen hacerlo libremente, qué pensarían si sus hijas quisieran ser prostitutas.
Caravaggio mantuvo muy buena relación personal con algunas prostitutas, por lo que se desprende de su libro.
Hay una exaltación de esas mujeres que viven en los márgenes, porque él es el pintor de los márgenes. Con Anna Bianchini y Fillide Melandroni hay una relación personal inmensa y se convierten en sus modelos para cuadros importantes. No solamente en esa María Magdalena Llorosa, en la que Anna posa sentada en una silla. También le pide a Fillide que sea Santa Catalina, en un lienzo pintado para el cardenal Del Monte, uno de los grandes mecenas de la época, que ahora posee el Museo Thyssen. Después de haber sido encontrada ahogada a las orillas del Tíber, elige a Anna Bianchini como Virgen María en La dormición de la Virgen. Fue un desacato para la iglesia porque aparece descalza y enseñando los tobillos. Caravaggio ofrece al pueblo una Virgen María que podría ser cualquier mujer. Pintar a su Virgen María con la mano sobre el vientre, sabiendo que así se simboliza la maternidad desde la Edad Media, quizás aludiera a la maternidad de Ana Bianchini. Ahí es donde el historiador se repliega y entra el autor de ficción que se permite soñar.
¿La Iglesia conocía que las modelos de sus cuadros religiosos eran prostitutas?
Parece ser que sí. De hecho retiraron esa pintura de la iglesia carmelita de Santa Maria della Scala al conocer que se trataba de una mujer… «sucia». Es lo mismo que sucede con Pasolini. Son subversivos. Pasolini es capaz de dedicar al Papa Juan XXIII su película El Evangelio según San Mateo, de ahí viene el título de mi libro, pero también de hacer La ricotta, una extraordinaria cinta protagonizada por Orson Welles en la que un grupo de cineastas graban una escena sobre la Crucifixión de Cristo, donde un montón de actores y actrices hacen todo tipo de cosas… que todos hemos hecho, pero a escondidas. Por eso la Iglesia intentó excomulgarle. Pasolini, el comunista que señala a los camaradas por haber hecho suya la teoría burguesa, expulsado del Partido Comunista. Y Caravaggio, que había acercado las Santas Escrituras al pueblo, como había pedido la iglesia, expulsado por demasiado asequible. ¡Joder, si yo fuera budista empezaría a pensar que hay una medio reencarnación entre uno y otro!
El Estado del bienestar nos ha anestesiado y ya no vivimos con la intensidad que lo hicieron los hombres y mujeres del siglo XVII
Pasolini señala en un escrito que Caravaggio había roto con la iluminación de los pintores renacentistas. ¿Usted ha intentado, a través de la escritura, ofrecer también otra luz sobre aquel mundo?
No sé si he sido capaz, pero es lo que pretendía. Me encanta describir y me cambió la vida leer, por segunda vez, En busca del tiempo perdido, con esas descripciones del universo de los Guermantes. He pretendido describir la luz de los palacios romanos y las obras de finalización de San Pedro del Vaticano, poniéndolos al mismo nivel que la oscuridad de aquel puerto fluvial en el que todo era desenfreno y malos olores. Reflejar las noches en las que la ciudad era una gran ratonera sin apenas luz, el ruido de las fuentes y los acueductos que acababan en grandes difusores de agua. ¡Ostras, a mí todo eso me emociona cuando lo describo! La consecuencia del Estado del bienestar y de la hiperconectividad es que nos ha anestesiado. Nos cuesta vivir en su intensidad todo aquello que estos hombres y mujeres sintieron, porque tenían la muerte al cabo de la calle, por las enfermedades y por las propias leyes. Además, la iglesia recordando todo el rato que ¡pecas, pecas, pecas!
En el Diario de sesiones del Congreso no se borra nada, sino que se dejan en cursiva expresiones como ‘putero’ y el historiador del futuro se fijara precisamente en eso
Estamos en el Congreso de los Diputados y muchas cosas que aquí se escuchan, en la época de Caravaggio habrían acabado en reyerta. Ahora se borra del diario de sesiones y ya está.
Lo mejor del diario de sesiones es que realmente no se borra nada, sino que se pone en cursiva. Es maravilloso, porque dentro de cien años, cuando alguien mire aquello de «Jaime de los Santos llama putero al señor Ábalos», estará en cursiva y el historiador se fijará precisamente en eso. Dejando a un lado los asuntos de honor, creo que somos una sociedad mejor que cualquier otra, por más que algunos se empeñan en decir que vivimos en un momento malísimo y que las nuevas generaciones van a ser peor que nosotros. No es cierto. Lo de que cualquier tiempo pasado fue mejor es la mayor mentira de la historia.
¿Cuál es el sustento ético del mundo actual?
Hay cuestiones que para algunos pueden resultar vetustas, pero sostenían una manera de entendernos entre ciudadanos, y han sido destruidas. Eso tiene que ver con la laicidad, y me explico. Si destruimos a Dios, estamos acabando con fórmulas para entender la convivencia, emanadas hasta hace poco de las enseñanzas religiosas. Con esto no quiero decir que sin fe no hay nada, pero a veces creemos que vamos a mejorar como sociedad acabando con todo, sin darnos cuenta de que ese todo lleva implícito un montón de cosas buenas. Ya lo decía Azaña, ¡Cuidado, porque España no se puede acostar católica y despertar laica! Estamos en un momento en el que la moda es ir en contra de casi todo: la Iglesia, el Jefe del Estado, las fuerzas de seguridad, la justicia, los poderes económicos, la familia… Y entonces, una vez que lo hemos destruido todo, ¿qué queremos generar? ¡Ah, la nada!
Ante eso, ¿cuál sería la respuesta?
La cultura. Como gran lector que soy, al que mi padre obligaba todos los meses a elegir un libro del catálogo del Círculo de lectores, te hablo de dos libros que me marcaron de pequeño: La historia interminable y Momo. Me aterroriza no ser capaz de abrir la ventana y decir Hija de la luna, y que no me coman las tinieblas; o que los hombres de gris sean los que se impongan en la sociedad. Por tanto, cultura, cultura y más cultura, que es lo que genera ciudadanos pensantes.
Si Televisión Española destinara a la cultura el diez por ciento de lo que dedica a intoxicar, sería bienvenido
Para divulgar la cultura, ¿no podría destinar Televisión Española, como medio público, más tiempo a la misma, o incluso un canal exclusivo?
Si de todo lo que dedican para intoxicar, destinaran un diez por ciento a educar desde la cultura, ya sería bienvenido. ¿Dónde están aquellos Estudio 1, que permitían a todos ver teatro, y que nuestros actores y actrices tuvieran trabajo? Tenemos a un presidente del ente, José Pablo López, que está mucho más implicado en hacer política. Cuando las televisiones públicas hacen política, en países como Reino Unido se acaba con la carrera del presidente o el director de informativos. Nadie nos obliga a estar en lo público, aunque haya muchos que lo hagan por el sueldo. Tendríamos que mirarnos al espejo y decir si lo he hecho mal, me piro. Y estoy pensando en el Presidente de Televisión Española, por dejarlo claro.
En su novela se percibe honestidad, al no emplear trucos para construir una intriga forzada. ¿Es algo premeditado?
Te voy a ser sincero, no solamente es premeditado, sino que al igual que Pasolini y Caravaggio no engañan, yo tampoco quería hacerlo. Su última película, Saló, quizás sea lo más exaltado de todo su cine, y el rechazo que sigue causando en quienes la vemos es lo que él buscaba, porque solamente rechazo puede generar el fascismo y todos aquellos hombres o mujeres que quieren hacer desaparecer a todo el que no piense como ellos.
Como dice al final del libro, ambos artistas fueron dos personas que quisieron ser libres aunque no pudieron conseguirlo. ¿Ninguno de nosotros puede ser plenamente libre?
El ser humano es imperfecto porque nuestra pulsiones pueden ir en contra de la libertad de otros. Creo que la contención es una conquista del hombre y la mujer contemporáneos, lo que no nos impide luchar, hasta las últimas gotas de vida, por ser quienes de verdad queremos ser.. Lo que pasa es que frente a la genialidad casi siempre surge la mediocridad, profundamente peligrosa en combinación con la envidia, el peor pecado, y en la mayoría de los casos se aúna para ponerle freno. Hablo de Caravaggio y Pasolíni, pero en política eso ocurre en muchas ocasiones. Se pretende pasar por el rodillo aquello que brilla, cuando debería aprovecharse el talento y los valores.