Sobra petróleo en cada esquina del mundo. Mejor dicho, sobra crudo en cada punto del globo, sea tierra o mar (en unos pocos meses, los inventarios globales de crudo se han disparado en más de 200 millones de barriles, según la AIE). Las instalaciones de almacenamiento terrestre rebosan crudo, mientras que el petróleo sobre el mar roza máximos históricos con el crudo ruso acumulándose en buques cisternas, al igual que está sucediendo con el petróleo de Irán. Con todo, no resulta extraño que hasta los ejecutivos de la industria admitan esta difícil situación. Trafigura, el rey del comercio de las materias primas, admite que el mercado se enfrenta, probablemente, a un ‘superexceso de oferta’ que debería preocupar a la OPEP. El crudo se produce cada vez en más países y en mayor cantidad, mientras que la demanda crece mucho más despacio de lo esperado. El resultado es que sobra petróleo.
Un analista de la Agencia Internacional de la Energía apuntaba hace unos días que «el mercado petrolero mundial podría estar en un punto de inflexión ante la aparición de indicios de un exceso de oferta significativa. El excedente general de petróleo promedió 1,9 millones de barriles diarios (mb/d) entre enero y septiembre de 2025. Los precios del crudo se mantuvieron en gran medida resilientes, ya que la acumulación de existencias se concentró en áreas con menor influencia directa en la formación de precios, en particular el crudo en China… Sin embargo, más recientemente, el aumento repentino de la oferta en Oriente Medio (la OPEP, sobre todo) y América apunta a un excedente insostenible de casi cuatro millones de barriles diarios en 2026, lo que deja cada vez más claro que algo tiene que ceder».
Un superexceso de oferta
La sobreoferta inicial ha quedado desfasada. Ahora ya se habla de superexceso de oferta. Saad Rahim, economista jefe de Trafigura, ha admitido este martes que los nuevos proyectos de perforación y la desaceleración del crecimiento de la demanda probablemente afectarán aún más los ya deprimidos precios del crudo el próximo año. «Ya sea un excedente o un superexceso, es difícil escapar de eso», comenta Rahim en declaraciones junto a los resultados anuales de la compañía.
El crudo Brent ha caído más de un 16% este año, camino de su peor año desde 2020. Se espera que los precios se vean aún más frenados por la entrada en funcionamiento de importantes proyectos el próximo año, incluyendo en Brasil y Guyana.
Se espera que la demanda de China, el mayor importador de petróleo del mundo, crezca a un ritmo más lento en 2026 debido a su enorme flota de vehículos eléctricos, que ha reducido drásticamente la demanda de gasolina. Los bajos precios de este año han impulsado a China a comprar más crudo para abastecer sus reservas estratégicas.
El petróleo sufre por China
«China necesita seguir comprando a este ritmo para que ese superexceso no se presente antes», comenta Rahim. Pero la realidad es que el ritmo de consumo de crudo en China no solo está desacelerando, sino que en algunos sectores como el automóvil (gasolina y diésel) ya se ha estancado. Ahora es la industria química la única que sigue aumentando su demanda de petróleo crudo.
El gobierno estadounidense también ha estado promoviendo una política de precios bajos del petróleo, y el presidente Donald Trump se ha comprometido a «perforar, perforar, perforar» en un esfuerzo por aumentar la producción estadounidense.
Ben Luckock, director de comercio de petróleo de Trafigura, declaró en octubre que preveía que los precios del petróleo cayeran por debajo de los 60 dólares por barril antes de subir. «Sospecho que llegaremos a los 50 dólares en algún momento entre Navidad y Año Nuevo», aseguró el experto en ese momento. Por ahora, los precios están en los 61 dólares, por lo que aún habría margen de caída.
JP Morgan va más allá con el petróleo
JP Morgan reveló en su último informe de materias primas que el exceso de petróleo, con un mercado inundado hasta los topes, podría dinamitar el precio del barril de petróleo. El precio del barril de crudo Brent promediaría los 42 dólares durante 2027, ya que el aumento de la producción de la OPEP (que está deshaciendo sus recortes) está desencadenando un exceso de oferta mayor al propio crecimiento orgánico y natural del mercado.
Sin ninguna intervención, los precios acabarían «cayendo hacia los 30 dólares para finales de año (2027)», según el banco. Salvo por la pandemia, cuando las medidas de confinamiento restringieron considerablemente los viajes, la última vez que los precios estuvieron en 30 dólares fue en 2004.
El precio del Brent ha caído desde los 82 dólares en enero a 62 dólares este martes. Mientras tanto, la demanda se ha visto afectada, ya que los consumidores chinos están cambiando los coches de gasolina y diésel por vehículos eléctricos.
«En estas condiciones, es probable que los precios del petróleo Brent caigan por debajo de los 60 dólares en 2026, caigan a niveles bajos de 50 dólares para el último trimestre y cierren el año en torno a los 4 dólares», afirmaron los analistas.
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