Ambiente enrarecido en el Borussia Dortmund tras el decepcionante empate (2-2) cedido el miércoles ante el modesto Bodo/Glimt noruego en el Signal Iduna Park en partido de la sexta jornada de la fase liga de la Champions League.
El inesperado tropiezo puede costarle caro al Dortmund, subcampeón de Europa en 2024, de cara al futuro de la competición. Por de pronto le ha llevado a perder su plaza entre los ocho primeros equipos de la clasificación, que se clasificarán directamente para octavos de final sin necesidad de disputar un playoff intermedio.
Tras el partido, Nico Schlotterbeck no se contuvo y criticó abiertamente a sus compañeros, en especial a los suplentes Serhou Guirassy y Karim Adeyemi, por «perder todos los balones» tras saltar al campo durante la segunda parte. A otros, sin citarlos, les censuró el defensa alemán por «jugar de forma extremadamente descuidada, algunos no eran conscientes de lo importante que era este partido».
Vuelven las dudas sobre la mentalidad del Dortmund
El partido reabrió viejas heridas y dudas sobre la mentalidad del Dortmund y Schlotterbeck aludió a ello al asegurar que los jugadores disputaron «un poco su propio partido» y carecieron de la capacidad de sentenciar el encuentro.
“Sentenciar el partido es cuestión de calidad. Si no sentencias el partido y luego llega un saque de banda que no despejas, propiciando el 2-2, entonces no es suficiente”, dijo Schlotterbeck.
El director deportivo Sebastian Kehl y el entrenador Niko Kovac también tuvieron duras palabras para el equipo, pero las críticas de Schlotterbeck destacaron sobremanera entre la incertidumbre sobre su futuro en el club.
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En este ambiente convulso el Dortmund visita esta sábado al Friburgo en la Bundesliga con el objetivo de lograr un triunfo convincente que le consolide en el tercer lugar pero, sobre todo, serene los ánimos en el vestuario.