La Vuelta a España 2026 terminará con el tradicional olvido ciclista a las Terres de l’Ebre, un territorio catalán que acostumbra a estar ignorado por los grandes eventos deportivos; lejos de casi todo, pero con un paisaje ciclista que invita a descubrir unos parajes que serán protagonistas en la próxima edición de la ronda española que se presenta oficialmente el miércoles 17 de diciembre en Mónaco, de donde partirá la carrera el sábado 22 de agosto.

En lo que se lleva de siglo nunca ha transitado la prueba por las cercanías de la desembocadura del río Ebro. Hay que remontarse a las dos últimas décadas del siglo pasado para encontrar a los ciclistas de la Vuelta compitiendo por el sur de Catalunya. Y es allí donde aparecen los tres precedentes anteriores. El último fue una salida desde La Sènia en 1999 con llegada a València. Ganó el corredor ruso Viatcheslav Ekimov, que fue campeón olímpico y gregario de Lance Armstrong, y quien curiosamente decidió vivir en Tortosa. La carrera llegó a la localidad del Montsià neutralizada desde Barcelona.

En 1993, también La Sènia fue protagonista de la carrera; en este caso con una llegada al esprint donde se impuso el ciclista bilbaíno Juan Carlos González Salvador. La etapa partió desde València y luego la prueba vivió una neutralización hasta Lleida. El primer encuentro de la Vuelta con las Terres de l’Ebre se remonta a la gran edición de 1983, la ronda española ganada por Bernard Hinault. La quinta etapa partió de Teruel y acabó en Sant Carles de la Ràpita con triunfo del italiano Giuseppe Petito. Allí consiguió la mejor victoria profesional de su carrera deportiva. Desde Sant Carles de la Ràpita los ciclistas fueron hasta Sant Quirze del Vallès donde ganó Laurent Fignon.

Tres años de contacto

El matrimonio de 2026 entre la Vuelta y las Terres de l’Ebre es fruto de una relación de tres años cuando se establecieron los primeros contactos y de la necesidad de encontrar un territorio en la Catalunya más meridional en el camino de la prueba hacia el sur de España, en una edición que no pasará por las comunidades del norte de la península y que se decidirá en Andalucía. La ronda ciclista terminará el 13 de septiembre a las puertas de la Alhambra de Granada.

Las negociaciones se establecieron entre la Diputació de Tarragona y Unipublic, la empresa madrileña que gestiona la Vuelta en el nombre de ASO, propietaria de la carrera como lo es también del Tour. Y ha sido la diputación tarraconense la que se hace cargo del principal reclamo económico para acoger la carrera ciclista, ante la imposibilidad de acabar en Tarragona, ciudad que está totalmente volcada como sede de salida de la segunda etapa del próximo Tour que tendrá la meta en Barcelona.

Una delegación de la diputación tarraconense viajará por carretera el próximo miércoles hasta Mónaco para estar presente en el solemne acto de la presentación oficial de la prueba con el príncipe Alberto como anfitrión del acto.

Etapa llana pero complicada

La organización visitó los parajes escogidos, una etapa eminentemente llana, aunque con el aliciente de ver cómo sopla el viento, que suele estar más calmado a finales de agosto que ahora. Se desestimó la idea inicial de hacer ir a los corredores por caminos de tierra y también se excluyó la ascensión al Mont Caro por la dificultad de la subida, demasiado dura para afrontarse en la primera semana de competición y muy estrecha para acoplar el dispositivo de la prueba.

El próximo miércoles se revelará el destino final de la etapa donde la localidad de Roquetes tiene muchos números acoger la meta. La prueba, anteriormente, celebrará una contrarreloj en Mónaco, dos etapas en Francia y el tradicional encuentro con las carreteras andorranas.

El anunció de la cita con las Terres de l’Ebre llega el mismo día de la presentación del Movistar 2026 (Enric Mas y Cian Uijtdebroeks como jefes de filas) y un día antes de la primera conferencia de prensa de Juan Ayuso como corredor del Lidl-Trek.