Más allá de una cámara réflex y el relax

Definir qué es Lushfoil Photography Sim es fácil, un simulador de fotografía desarrollado por Matt Newell que recrea varios paisajes del mundo por los que podemos pasear y pararnos a hacer una foto en cualquier momento. Reflejar por escrito las sensaciones que transmite hacerlo en su modo PC VR es menos sencillo.

 

 

Si en formato plano la experiencia puede llegar a ser de una serenidad casi espiritual, hacerlo en realidad virtual hace que conectemos casi a nivel místico con esos bosques, montañas, praderas, cielos. Esto ocurrirá si nos dejamos llevar y tenemos una mente afín a este tipo de propuestas. En caso contrario, nos aburriremos soberanamente.

 

Aunque la digitalización ha rebajado la magia de tomar una fotografía, sigue habiendo algo especial en capturar el mundo en una imagen que va más allá de mirar a través de un agujero, pulsar un botón y admirar el resultado. Podría parecer absurdo recrear ese «éxtasis» artístico en un formato tan frío como el digital, pero si el «modo foto» se ha convertido en una función tan solicitada en los videojuegos, no lo será tanto.

 

Una cosa es ver esta escena al atardecer, otra muy distinta la sensación de estar ahí mismo.

 

Lushfoil Photography Sim se erige como un experimento fascinante y exitoso, impulsado por su estética impecable y la meticulosa recreación de hermosos escenarios reales del planeta Tierra. El juego consigue un equilibrio ideal: es lo suficientemente accesible para un enfoque casual, pero también ofrece la profundidad necesaria para quienes deseen explorar las bases de la fotografía.

 

La premisa es sencilla: pasear por entornos bellísimos, detallados y altamente evocadores (como el lago Braies en Italia o el santuario Fushimi Inari Taisha en Japón), y capturar con la cámara las vistas que más nos conmuevan. Cada rincón está diseñado para enamorar al jugador, ya sea con la luz filtrándose entre los árboles o con una puesta de sol que tiñe las montañas.

 

Localizar esos paneles y replicar exactamente sus fotografías es uno de los objetivos de cada nivel.

 

Lo que lo convierte en una experiencia lúdica es cómo se integra la progresión en la propia mecánica fotográfica. Cada escenario funciona como una especie de búsqueda de un tesoro visual, con objetivos que nos invitan a algo más que pasear, admirar y retratar.

 

Progresión por replicación: en cada nivel, el jugador debe duplicar las tomas específicas mostradas en un panel. Esta mecánica desafía al jugador a buscar ángulos precisos y detalles ocultos. Lograr estas fotos clónicas es clave, ya que desbloquea nuevos escenarios y condiciones de luz o clima dentro de cada nivel.

 

Coleccionables y sorpresas: además de las tomas, la exploración se recompensa con objetos coleccionables (como figuras o un protector solar), que también sirven para abrir nuevos entornos o modificar drásticamente la atmósfera del nivel, transformando, por ejemplo, las montañas de Kioto de un paisaje armonioso a una escena nocturna inquietante.

 

Podemos usar esta propuesta como un «walking simulator», pero realmente es un «photo simulator».

 

El juego proporciona una cámara réflex digital totalmente funcional con la opción de ajustar manualmente parámetros como la apertura y el balance de blancos. Sin embargo, la exploración también revela cámaras alternativas que alteran significativamente el estilo visual, como modelos que simulan los años 90 o videocámaras lo-fi de principios de los 80, ofreciendo un divertido espacio para la experimentación artística.

 

La exploración se enriquece aún más con elementos interactivos dispersos (bicicletas, botes de remo, drones) que mejoran la movilidad o la perspectiva. También se agradece la inclusión de tutoriales concisos que explican principios básicos de la fotografía como el enfoque y la apertura, ofreciendo consejos útiles que trascienden la pantalla.

 

Montañas, lagos, praderas, pero no verás ni un solo ser vivo, ni personas, ni animales.

 

Aunque la progresión puede ser ocasionalmente ambigua, es fundamental recordar la esencia relajante de Lushfoil. El juego pide al jugador que se deje llevar por su excelente diseño de sonido y la belleza de los entornos, buscando la toma perfecta sin presiones.

 

Este simulador es también un excelente portal para el turismo virtual, reviviendo recuerdos de lugares conocidos o descubriendo otros nuevos. No solo busca el fotorrealismo, sino que se centra en capturar la atmósfera y el carácter único de cada paisaje.

 

El DLC gratuito que da soporte PC VR (ojalá su creador pueda ponerse con una versión para PlayStation VR2 algún día) se percibe como un esfuerzo bien pensado, que va más allá de un simple añadido de cámara estereoscópica, aunque se mantiene sin funcionalidades extra como colisiones en las manos, las cuales no se echan de menos.

 

¿A quién no le apetece un viaje a Japón aunque sea virtual?

 

Hemos encontrado algunos errores, la mayoría con potencial de corrección a corto plazo (su desarrollador lanza parches cuando la comunidad detecta algún bug), si bien otros quizás sean más complejos. Una limitación apreciable es la calidad algo inferior de las texturas y efectos gráficos con respecto a jugarlo en plano, y efectos molestos como el pop-in (aparición repentina de elementos que deberían haber sido visibles antes), cuando caminamos.

 

El propio autor reconoce que, debido a la exigencia gráfica de la realidad virtual, se han reducido significativamente la calidad de las imágenes en comparación con la versión de escritorio para que la experiencia sea más fluida. En mi caso, con una RTX 3080 y usando PSVR2 como visor PC VR, doy fe de esa fluidez, y no tengo queja del nivel de realismo de los paisajes, que sí, podría ser más alto.

 

Hay ajustes específicos VR, como de altura o velocidad al andar, y por los escenarios podemos movernos libremente o mediante teletransporte. Sin embargo, el giro es solo por grados. Duración infinita si uno se deja embelesar, o de entre 6 u 8 horas si solo queremos cumplir objetivos, pasarnos el juego. La banda sonora es excepcionalmente agradable y relajante.

 

Con esta luz tamizándose entre los árboles el efecto es de pura ensoñación.

Conclusión

Lushfoil Photography Sim es una creación original y cuidada que empareja la tranquilidad de un simulador de paseo con la satisfacción de un curso de fotografía interactivo. La combinación de una experiencia relajante con mecánicas de juego ingeniosas (la «búsqueda del tesoro» fotográfica) lo convierte en un título único, ideal para aquellos que buscan una experiencia pausada y estéticamente gratificante, además de íntegramente inmersiva en realidad virtual.

 

Analizado con PSVR2 como visor PC VR.