Yannick Nzosa (Kinsasa, 2003) regresa este sábado al Palacio de Deportes Martín Carpena. El que fuera estrella de la cantera de Los Guindos, vuelve a Málaga por primera vez para jugar contra el club al que pertenece y en el que se formó. Ahora, en las filas del San Pablo Burgos, el pívot se enfrentará al equipo de Ibon Navarro en un partido que él mismo calificó este jueves en los micrófonos de COPE Málaga como “muy especial y emocional”.

Nzosa aplaude a la afición en el Martín Carpena. / ACBPhoto-Mariano Pozo
En una entrevista en esta emisora, el canterano recordó las altas expectativas que se depositaron en él siendo apenas un adolescente en Málaga, cuando ojeadores de toda la NBA viajaban para verlo jugar, también habló de las lesiones que frenaron su progresión y del sueño que siempre tuvo y mantiene de jugar algún día en la NBA. Aunque lo que más anhela para su futuro inmediato es vestir de nuevo la camiseta del Unicaja, con el que tiene contrato hasta 2027.
Debut con 16 años y el sueño de la NBA
Nzosa se estrenó con el Unicaja en un partido en Andorra, contra el MoraBanc, entrenado entonces por Ibon Navarro. “Después de muchas malas temporadas, es normal que la afición se ilusionara con un canterano. No llegué a cumplir esa expectativa. Fui un poco egoísta, quería ponerme en ese papel, pero no era lo que debía ser”.
Muy pronto, los portales especializados le llegaron a situar en el Top 5 del draft de la NBA. Una proyección que le empujó a forzar su participación en los entrenamientos previos con los equipos y en las Ligas de Verano, a pesar de no estar en plenitud física. Una decisión de la que reflexionó este jueves: “Mirando atrás, fue una mala decisión. No fue el momento, pero era un sueño para mí desde pequeño y no quería dejarlo pasar”. Nzosa fue elegido finalmente en 2022 en segunda ronda del draft de la NBA en el puesto 54 por los Washington Wizards.

Yannick Nzosa, canterano del Unicaja. / ACBPHOTO
Ese esfuerzo le pasó factura. Justo antes de la Summer League, sufrió una grave lesión que desembocó en una temporada casi en blanco en su cesión en el Betis. “Esa lesión me hizo mucho daño. Tuve que estar una temporada entera sin jugar y volver no fue fácil, lesión tras lesión”, dijo.
Fuenlabrada
Tras un difícil paso por Estudiantes, su cesión en el Fuenlabrada la temporada pasada supuso un punto de inflexión. Allí donde recuperó la confianza. “En Fuenlabrada me encontré a mí mismo, encontré esa alegría de baloncesto. Disfruté muchísimo”.
San Pablo Burgos
Ahora, a sus 22 años recién cumplidos, asegura sentirse feliz de nuevo. “Ahora estoy bien, sigo disfrutando y ojalá que no me pase eso otra vez”. Esa estabilidad le ha permitido volver a la Liga Endesa con el San Pablo Burgos, donde se está adaptando a una competición “más rápida y física”. Habrá que ver ahora qué papel protagonista le otorga Porfi Fisac, nuevo entrenador del cuadro castellano, que se estrenará en Málaga.

Nzosa juega esta temporada en el San Pablo Burgos. / ACBPhoto
El deseo de volver a Unicaja
Con contrato en vigor con Unicaja hasta 2027, Yannick Nzosa no oculta su gran objetivo. El pívot desveló que ha hablado con el club y con el propio Ibon Navarro y su deseo es firme: “Quiero que Burgos sea la última cesión. Quiero volver al club el año que viene, independientemente del rol que vaya a tener, e intentar luchar para ayudar al equipo”, aseguró Nzosa.
Unicaja-San Pablo Burgos
Este sábado, Nzosa vivirá un día «muy especial» en el que se acordará “de muchas cosas”. Entre ellas, de la figura de Manolo Rubia, director deportivo que fraguó su fichaje junto a Antonio Herrera, de sus excompañeros y, sobre todo, “del cariño de la afición”. Su último partido con Unicaja en el Martín Carpena fue el 11 de mayo de 2022 frente a Manresa. Este fin de semana se reencontrará con el Unicaja y con la afición malagueña.