El Celta llegaba a su duelo contra el Bolonia (1-2) con la moral por las nubes tras asaltar el Bernabéu. Un estado de ánimo que se encargó de ir bajando poco a poco Bernardeschi, autor de un doblete con el que remontó el tanto inicial de Bryan Zaragoza, su primero como celeste. Los de Claudio Giráldez se alejan definitivamente del top 8 y deben centrarse en quedar entre los 24 primeros.

Los italianos llegaron al feudo celeste con mucha personalidad, imponiendo su estilo de juego combinativo. Los locales, acostumbrados a tener la pelota, sufrían. Pero a veces se encuentra antes el gol que el fútbol. Y así fue. Williot, todavía con la inspiración de su recital contra el Real Maddrid, frotó la lámpara en una jugada en la que hizo una genialidad controlando la pelota con el exterior y poniéndosela atrás a Bryan Zaragoza para que el andaluz se estrenara (17′).

Cambió el marcador, pero las sensaciones fueron a peor. Los de Italiano empezaron a poner en serios aprietos a Radu bajo la lluvia que caía sobre el verde. Rowe falló un mano a mano y Castro se chocó con la inspiración del portero rumano. Con este resultado se llegó al descanso. 

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La zurda de Bernardeschi

Tras el paso por vestuarios tanto estaba insistiendo el Bolonia que al final encontró premio. Recibió en la derecha Bernardeschi, miró a los ojos a Mingueza y le dejó sentado. La puso atrás y Pobega anotó. Se anuló por fuera de juego. 

Siguieron insistiendo y el propio Pobega provocó un penalti muy claro de Javi Rodríguez. Bernardeschi engañó a Radu (65′). El festival del ex de la Juventus no se iba a quedar ahí. En el 75 Cambiaghi se la puso en velocidad, regateó para fuera y con un tiro cruzado con la izquierda como si fuera jugador de fútbol sala marcó un golazo. Todo nació en una grave perdida en el centro del campo de Iago Aspas, que recién entrado igual que Jutglà no se entendió con Fran Beltrán.