La UE resolverá la nueva estrategia para el fin del motor de combustión el día 16 de diciembre. Todo el sector contiene la respiración ante una cita que puede marcar la historia de la industria europea. Hasta ahora, las empresas tendrán que dejar de producir coches de combustión en el año 2035. Ante esto se ha formado un frente amplio liderado por Alemania y secundado por países como Italia, Polonia o Eslovaquia para mover la fecha. Todos coinciden en una relajación de un objetivo que puede ser letal para una industria en horas bajas mientras las ventas de eléctricos no cuajan y algunos reniegan en absoluto de la medida. Las distintas informaciones apuntan a una decisión salomónica de la UE ante esta exigencia: una extensión hasta 2040 del límite… pero solo para los vehículos híbridos.
Según Bloomberg, el primer compromiso que se habría adoptado sería permitir la ampliación del uso del motor de combustión hasta 2040 en vehículos híbridos enchufables y eléctricos que incluyan un extensor de autonomía alimentado por combustible. Esto estará condicionado a la compensación de las posibles emisiones adicionales mediante el uso de biocombustibles avanzados y los denominados e-combustibles (elaborados con CO2 capturado y electricidad renovable), así como al uso de acero ecológico en la fabricación de vehículos.
De este modo ambas partes podrían cantar una victoria. Países como España y Francia, grandes defensores de esa fecha límite, podrán alegar que todavía se mantiene intacto el compromiso para los vehículos de combustión. Sin embargo, supondría un balón de oxígeno para Alemania y su industria que podría seguir vendiendo modelos híbridos.
Está previsto provisionalmente que la comisión presente la revisión de sus normas vigentes sobre emisiones de vehículos tras su reunión del 16 de diciembre en Estrasburgo, Francia. Las conversaciones continúan y los detalles podrían cambiar, pero parece que la idea se está cerrando. El órgano regulador de la UE tiene la política de no hacer comentarios sobre los proyectos de reglamento.
The Times publicaba estos días una información similar, pero con un importante matiz. En su caso hablaban de una revisión general de 5 años. Tim Tozer, presidente en Reino Unido de Allianz Partners, comentaba en una entrevista con el medio británico que «tengo información fidedigna de que la UE va a añadir cinco años al plazo actual de 2035 para que la fecha sea 2040. Esto significaría que, a partir del 1 de enero de 2040, todos los vehículos nuevos tendrían que ser totalmente eléctricos». Actualmente, los vehículos con motor de combustión representan un 40% de las ventas en un mercado cuya producción cayó un 4% el año pasado, está golpeada por unos aranceles del 15% a EEUU y vive un descenso en las ventas del 2%.
Desde BMW explicaban ayer que «la industria no está preparada para pasarse al coche eléctrico en una década y es una decisión muy prematura». Según la firma alemana, «los coches eléctricos siguen siendo más caros que los modelos de gasolina comparables, y la infraestructura de carga aún deja mucho que desear en algunas partes del continente». En consecuencia, la medida tal y como está planteada «llevaría a recortes masivos de empleos».
Alemania contra Francia y España
La semana pasada ya comenzaron las dudas en la UE tras semanas donde el canciller de Alemania, Friedrich Merz, defendió límites más flexibles. Una serie de peticiones que culminaron por parte del alto cargo germano en una carta a Bruselas.
Tras la petición de Berlín el comisario de Transporte de la UE, Apostolos Tzitzikostas dijo en una entrevista en Handelsblatt que están preparándose para anunciar un paquete de medidas para apoyar a la industria que incluirán cambios en el límite gradual de los motores de combustión para 2035. «(La carta) ha sido recibida muy positivamente y estamos abiertos a todas las tecnologías».
En la carta se pedía de forma no concreta más flexibilidad con el límite, pero se hacía especial hincapié a las fórmulas menos contaminantes. Desde Bruselas se centraron en este segundo punto, que parece que va a ser el gran protagonista de la decisión de Bruselas con la que, esperan, puedan contentar a todas las partes en un momento en el que el motor europeo está en vilo.
España y Francia: «Dejar fuera (del límite) a los híbridos enchufables no es aceptable»
La tensión es palpable, de hecho Francia y España tras conocerse la existencia de la carta de Merz enviaron un escrito conjunto a la UE pidiendo todo lo contrario. Según Reuters esta carta con el sello de ambas naciones pedía «que la UE se mantenga por el buen camino» dado que la política cero emisiones «es indispensable». En ese sentido, el choque estaría todavía presente dado que en ese mismo escrito remarcaban que dejar fuera de la prohibición a los híbridos enchufables «no es aceptable». Lo que sí pedían eran «medidas para afrontar la competencia deseal y la mayor presión que genera», haciendo un claro guiño a la llegada masiva de coches eléctricos chinos.
Independientemente de sí es en 2035 o 2040, la prohibición total seguiría vigente. Cabe remarcar que la prohibición solo es a la fabricación. Los conductores europeos podrán usar sus vehículos de gasolina sin ningún problema pasada esa fecha y, de hecho, la compraventa seguirá activa a través del mercado de segunda mano. Eso sí, las grandes fábricas europeas dejarán de rugir con los motores de combustión y se pasarán a los coches eléctricos. La batalla del 16 de diciembre se resolverá pronto y… puede ser solo la última batalla por el futuro del motor europeo.
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