En un momento en el que el diseño residencial parece medir su valor por la magnitud del presupuesto, escuchar a un arquitecto cuestionar que el verdadero problema no está en los materiales, sino en las decisiones, resulta casi subversivo. Máximo Caballero lo plantea con contundencia: demasiadas viviendas de lujo esconden errores que no tienen nada que ver con la inversión.

Las redes sociales han convertido a Máximo Caballero en una voz que no se limita a mostrar proyectos impecables, sino a fijarse en lo que suele pasar desapercibido y que, sin embargo, condiciona la vida en una casa. Porque, como él mismo resume, “diseñar una casa con alto presupuesto no es difícil, lo difícil es que funcione de verdad”. Y bajo esa premisa desvela tres fallos recurrentes, incluso en hogares que podrían presumir de exclusividad.

La orientación, ese lujo sin coste Porche

Hablar de orientación puede sonar a clase básica de arquitectura. Pero Máximo Caballero lo rescata desde un enfoque radicalmente práctico, casi instintivo. El primer error que menciona es “no pensar bien la orientación de las ventanas”. Lo dice mientras muestra cómo, en uno de sus proyectos, un coqueto porche genera sombra en verano para evitar el sobrecalentamiento y, aun así, permite que en invierno el sol entre lo justo para calentar la vivienda.

En un país como España, donde la luz determina gran parte de cómo vivimos los espacios, la orientación es un recurso tan esencial como gratuito. No exige revestimientos premium ni sistemas futuristas, solo sentido común aplicado al sol, las sombras y la manera real de vivir. Cuando falla, la casa se convierte en un espacio incómodo, energéticamente ineficiente y sorprendentemente caro de mantener. Ahí reside la paradoja que denuncia el arquitecto: errores que no cuestan dinero, pero que sí comprometen la calidad de vida.

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El segundo error que destaca es casi caricaturesco: “Dormitorios gigantes, pero baños minúsculos. Te sobra cama, pero no te cabe ni una ducha en condiciones”. Una frase que retrata un fenómeno habitual en viviendas de alto presupuesto: priorizar el impacto visual sobre la experiencia cotidiana.

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Errores que debes evitar al reformar tu casa

El dormitorio se ha convertido en un territorio donde el diseño se expande sin freno, mientras el baño, ese espacio que alberga los rituales de cada día, se reduce a un rincón sin proporción. Por eso, Máximo Caballero reivindica lógica, equilibrio y, sobre todo, sensibilidad hacia lo que significa habitar. Porque el verdadero lujo no está en los metros cuadrados, sino en cómo se reparten.

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El tercer punto es directo: “No vas a gastarte un dinero en tu casa para estar pasando calor”. Para el arquitecto, un buen sistema de climatización no es un extra sofisticado, sino la base del confort diario. No basta con instalar equipos potentes: hay que integrarlos desde el proyecto, comprender su funcionamiento, prever su eficiencia y hacer de la temperatura un valor irrenunciable.

Así, Máximo Caballero expone una verdad incómoda: muchas casas premium no fallan por falta de inversión, sino por falta de criterio. Su mensaje invita a mirar más allá del presupuesto y a reivindicar una arquitectura que piense antes de construir. Porque, al final, el lujo más valioso no se compra: se decide.