Los movimientos en el World Tour dejan estructuras muy tocadas

La reciente confirmación de la fusión entre Lotto y Intermarché, pariendo el Lotto-Intermarché, y la validación de su plaza World Tour para el trienio 2026-2028, es más que un simple movimiento en el tablero ciclista; es el síntoma de una élite que se auto-regula a saco.

Son 30 corredores, la mayoría herederos del antiguo Lotto -la gran estrella del Intermarché ha volado al NSN– que consolidan una estructura belga para seguir compitiendo con los grandes.

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Se nos vende como una “unión de fuerzas”, pero la pregunta incómoda persiste: ¿es esto un paso evolutivo o la simple respuesta a una presión económica insostenible en el ciclismo actual?

La UCI, en su habitual jerarquía de criterios, ha dado su visto bueno a esta mega-estructura, junto a otras 17 escuadras .

Una buena noticia, la ascensión de Uno-X Mobility, un proyecto con un aire fresco y joven, contrasta de forma brutal con la realidad de otros históricos.

Mientras unos se refuerzan a golpe de chequera o fusión forzada, el sistema se cobra víctimas.

La confirmación del descenso de Cofidis al circuito ProTeam es el recordatorio, amargo y puntual, de que el ciclismo profesional, bajo el modelo World Tour, es un negocio de suma cero. Unos suben, otros caen.

Y la caída de un nombre con la trayectoria de Cofidis, aunque esperada por los fríos números, nunca deja de ser un jarro de agua fría para quienes ven en las licencias un valor más allá de la pura rentabilidad.

El sistema de puntos, ese déspota silencioso que rige el destino de los equipos, ha dictado sentencia.

La nueva era de licencias plurianuales, diseñada supuestamente para dar estabilidad, ha demostrado ser un arma de doble filo.

Fuerza a las fusiones como la de Lotto-Intermarché y condena sin remisión a quienes no consiguen cuadrar la cuenta de resultados en la carretera.

En este nuevo panorama, donde los grandes se hacen más grandes (por la fuerza, si hace falta) y los pequeños se ven abocados a la segunda división, el ciclismo corre el riesgo de volverse predecible y menos crítico.

La emoción de la lucha por la permanencia se convierte en el drama de la desaparición, dejando en el aire la eterna duda: ¿dónde queda el espíritu deportivo cuando el mercantilismo decide quién tiene derecho a competir en la élite?

El caso Lotto-Intermarché es la prueba palpable de que, a veces, para sobrevivir en el WorldTour, la mejor estrategia es dejar de ser dos para convertirse en uno.

Imagen: A.S.O./Charly López