Recopilar las casas «habitadas» que más le gustan en un libro y que sea, además, accesible para todo el mundo, ya sea o no cercano al mundo de la arquitectura. Ese era el objetivo del arquitecto Carlos Sáenz de Valicourt cuando Neus Escandell, de la editorial Balàfia Postals, le propuso hacer un libro con fotografías de casas icónicas de Ibiza. El resultado es ‘Casas singulares de Ibiza y Formentera’, un proyecto realizado mano a mano con el fotógrafo especializado en arquitectura y fondo marino Joan Costa que presentan este sábado a las 12 horas en Sa Nostra Sala.

«Fue idea de Neus Escandell. A mí, ni se me había ocurrido», confiesa Carlos Sáenz de Valicourt, quien explica que desde el primer momento le pareció una «gran idea». Fue Escandell quien se puso en contacto con Joan Costa, a quien ya conocía de proyectos anteriores. No dudó en aceptar el proyecto. «Me pareció una propuesta muy bonita y sabía que estando involucrado Carlos quedaría un buen trabajo», afirma el fotógrafo. A finales de 2020, Sáenz de Valicourt y Costa comenzaron con ilusión a trabajar en el proyecto. El primero, desarrollando los textos con la descripción y explicación de las viviendas. El segundo, capturando los mejores ángulos de estas. «Más o menos hace un año fue cuando visitamos la última casa y terminamos con el trabajo, luego ya vino toda la parte de Neus relativa a la edición del libro: buscar financiación, maquetarlo…», cuenta Costa.

Las casas seleccionadas

Sáenz de Valicourt seleccionó personalmente las casas que iba a incluir en el libro, guiado, cuenta, por gente que él conocía. «Algunas las elegí porque conocía al arquitecto», cuenta. Este primer contacto con ellos les facilitó conocer a los propietarios de la vivienda para presentarles el proyecto. «La idea inicial era que fueran casas de construcción nueva y cuya arquitectura me gustara a mí, aunque también aparecen casas reformadas», explica. También hubo alguna excepción. «La casa de Erwin Bronner, por ejemplo, dio la casualidad de que Escandell encontró al propietario actual y me picó la curiosidad», explica Sáenz de Valicourt. El arquitecto reconoce haberla vista anteriormente en vídeos y fotografías, pero nunca la había estudiado.

Esta colaboración con los arquitectos de las casas permitió que muchos de los propietarios les recibieran con las manos abiertas. «Se mostraron muy predispuestos a colaborar, incluso cuando tuvimos que ir en varias ocasiones», explica.

Casa es Pujol de s'Era, en Formentera

Casa es Pujol de s’Era, en Formentera / Joan Costa

Fieles a la idea del arquitecto

«El trabajo de un fotógrafo en un proyecto como este es ser fiel a la idea del arquitecto«, explica Costa. Por este motivo, charlaba antes con ellos, siempre que podía. «Tengo más clara su idea de lo que quería transmitir cuando la diseñó». Sin embargo, no siempre fue posible y en estos casos Costa debía seguir su intuición. «Y no lo hizo nada mal, he de decir», comenta Sáenz de Valicourt. «La fotografía arquitectónica es complicada porque los arquitectos trabajan con volúmenes, mientras que la foto es bidimensional», explica el fotógrafo. Para tratar de buscar este volumen, el fotógrafo trabaja con la perspectiva, la luz o las líneas. «Pero hay que intentar seguir siendo fiel a la idea del arquitecto. Tener una foto descriptiva y, al mismo tiempo, aportar una visión más personal», añade.

El fotógrafo destaca el tiempo y la libertad con que ha podido realizar el trabajo. «Fuimos más de una vez a las casas, normalmente a primera hora de la mañana y a última de la tarde para buscar las diferentes luces», explica Costa. «También para reflejar la luz artificial de estas, su iluminación por la noche«, añade. Aunque afirma haber disfrutado fotografiando todas las casas, confiesa: «Por un tema profesional, me gustan las casas que tienen formas muy claras. Como por ejemplo la casa de es Pujol de s’Era, en Formentera, del arquitecto Marià Castelló. Al ser cubos, para mí sus líneas y formas son my agradecidas», explica.

Casa de Cas Curuné, en Jesús.

Casa de Cas Curuné, en Jesús. / Joan Costa

Las villas de lujo

Para Sáenz de Valicourt y Costa, muchas de las casas que aparecen en el libro no son mansiones ni villas de lujo. «Las hay también que son pequeñas, como la de Puig des Molins», explica el arquitecto. «Hay que combatir la idea de que la buena arquitectura no es solo de lujo, se pueden hacer buena arquitectura y buenos proyectos en casas de lujo con un presupuesto normal», añade Costa.

Para ambos, la construcción de nuevas villas se verá condicionada por la falta de espacio. «Llegará un momento en que no habrá sitio para más, no hay terreno», opina Costa. En este sentido, el fotógrafo considera que en los próximos años se verán «más reformas y rehabilitaciones de casas». «Así tendría que ser, porque el terreno lo hemos construido casi todo», añade Sáenz de Valicourt, quien cuenta que varias de las mejores casas del libro son reformas y rehabilitaciones. Durante la realización del proyecto, los autores tuvieron la ocasión de compartir opiniones al respecto con los arquitectos de las casas. «Nos lo comentaban los arquitectos. Primero por un tema ético, porque ya no hay sitio para hacer nuevas casas, pero luego también porque con una reforma o rehabilitación imprimen más su sello, tienen más libertad para hacerla como ellos consideran mejor», cuenta Costa.

Restauración de la Casa XI, en Dalt Vila

Restauración de la Casa XI, en Dalt Vila / Joan Costa

«En este libro, yo lo que quería era evitar que saliera la típica casa de un cliente anónimo hecha para sacar dinero. Son casas de clientes conocidos, residentes, para vivir. No las típicas casas de revista de mueble», explica el arquitecto.

La casa tradicional payesa

Aunque no sea un libro sobre casas payesas, los autores han incluido algunas que se han reformado y adaptado a las necesidades de hoy en día. «Su sencillez y claridad de volúmenes es de lo que más me gusta de la arquitectura tradicional, aunque luego son muy oscuras para vivir», explica el arquitecto. «Las ventanas son muy pequeñas y cuando las reformas es complicado tratar de que tengan más luz sin desvirtuar su esencia», añade. «Las casas payesas se construyeron así para tener un mejor aislamiento», explica Costa, aunque las necesidades y la vida de la gente hoy en día ya no es la misma que antiguamente. «Se tiene que ir adaptando a la actualidad. Quedan pocas casas realmente payesas como antes, porque aunque se quiera preservar el espíritu de estas, en su interior queremos más luz, internet y calefacción», explica el fotógrafo.

Casa y estudio Tur Costa, en Jesús

Casa y estudio Tur Costa, en Jesús / Joan Costa

Sáenz de Valicourt comenta que antes estaban adaptadas a la actividad agrícola o ganadera que se realizaba. «Ahora se preserva la imagen de la casa payesa pero por dentro no tiene nada que ver», añade el arquitecto, quien confiesa haber dejado fuera del libro muchas casas que le gustan. «Si a la gente le interesa, sí que me gustaría hacer otro volumen», cuenta.

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