Comienza el fin de una era. El fracking (fracturación hidráulica) ha revolucionado la industria del petróleo a nivel global, pero sobre todo en EEUU. Este país ha pasado de ser el mayor importador de petróleo del mundo a cubrir casi todas sus necesidades con su propio crudo. El fracking lo cambió todo en unos pocos años. Su expansión por EEUU desde 2011 ha llevado al país a convertirse en el mayor productor de petróleo del mundo, con unos 13,3 millones de barriles diarios, superando a Rusia y Arabia Saudí. Dentro de esta revolución destaca por encima de todo la Cuenca Pérmica, un extenso pedazo de tierra que hoy produce suficiente crudo para alimentar la demanda de cuatro Españas enteras. Sin embargo, es aquí, en la Cuenca Pérmica, el lugar en el que la revolución pego un acelerón, donde ahora se está tocando el límite, marcando el principio del fin de una era: la era del fracking y el petróleo en EEUU.
La producción de petróleo en la Cuenca Pérmica está a punto de alcanzar su punto máximo en diciembre, un momento decisivo que pondrá fin al auge del esquisto estadounidense, un tipo de petróleo ligero y dulce que ha revolucionado el mercado energético mundial durante los últimos 15 años. Sin embargo, las innovaciones en perforación significan que la producción en la zona petrolera más prolífica de Estados Unidos se mantendrá estable durante los próximos años. La Cuenca Pérmica ha tocado techo, pero no ha muerto.
La Cuenca Pérmica, que se extiende entre el oeste de Texas y el sureste de Nuevo México, producirá un récord de 6,76 millones de barriles por día (bpd) de petróleo en diciembre, apenas un poco más que la producción de noviembre, según informó la Administración de Información Energética de Estados Unidos en su último informe Short Term Energy Outlook. Esta agencia dependiente del Departamento de Energía de EEUU da así por concluida la era de expansión del que ha sido el mayor yacimiento (cuenca, para ser más exactos) de EEUU en términos de petróleo. La Cuenca Pérmica viene produciendo alrededor del 50% de todo el crudo que se bombea en EEUU. Es más, si esa región/cuenca fuera un país, sería el cuarto mayor productor del mundo, solo por detrás de EEUU, Rusia y Arabia Saudí.
La producción de esta cuenca ha sido clave para los mercados mundiales del petróleo, ya que ha contribuido a incrementar la sobreoferta mundial de crudo, pero en los últimos años se han visto ya síntomas de agotamiento, con un declive en el número de pozos operativos y de los más rentables, que, como es lógico, se aprovecharon antes que ninguno. En muchos casos, las perforaciones empezaron a escupir agua y gas en lugar de petróleo, un síntoma del agotamiento de los pozos que se ha producido con el paso de los años.
El avance tecnológico sostendrá el techo durante unos años
Desde la EIA señalan que es posible que esta cifra mensual histórica (6,76 millones de barriles diarios) nunca se supere, dado que la mayor parte de la superficie petrolera de primera línea de la Cuenca Pérmica se ha explotado y se ha agotado drásticamente después de más de una década de perforación. Sin embargo, las mejoras en la tecnología de perforación están permitiendo a las empresas explorar nuevas formaciones, a menudo más profundas. Esto significa que los niveles actuales de producción probablemente se mantendrán durante años, contradiciendo las advertencias previas de que el auge del petróleo de esquisto experimentaría un declive precipitado.
La Cuenca Pérmica ha sido el núcleo del petróleo de esquisto (shale oil para ser más precisos) estadounidense desde el despegue de la industria alrededor de 2010, lo que ayudó a EEUU a convertirse en el mayor productor de petróleo del mundo desde 2018. La producción del Pérmico aumentó en 400.000 bpd interanual en diciembre, lo cual es particularmente llamativo porque los precios del petróleo estadounidense cayeron por debajo de los 60 dólares por barril este año por primera vez desde principios de 2021.
Con los precios a ese nivel, se habría desplomado la producción del Pérmico a principios de esta década, pero las cosas han cambiado. Además, según la EIA, el número de plataformas de perforación activas en la cuenca se redujo un 15% en el tercer trimestre con respecto al año anterior, incluso con un aumento de la producción. Esto pone de relieve las mejoras en la eficiencia de la industria y su resiliencia en un entorno de precios más bajos. Se hace mucho más con menos y eso en jerga económica se conoce como productividad y eficiencia.
Recalcando este punto, la EIA prevé que la producción de la Cuenca Pérmica aumente ligeramente el próximo año, en términos anuales (de media, es decir, en diciembre de este año se toca techo, pero de media el 2026 será mejor que 2025), hasta un promedio de 6,56 millones de bpd, a la vez que pronostica una fuerte caída en los precios de referencia mundiales del petróleo Brent, de un promedio de 69 dólares por barril en 2025 a 55 dólares el próximo año, según las estimaciones, un nivel en el que muchos productores históricamente han tenido dificultades para obtener ganancias.
Esta nueva resiliencia refleja en parte cómo han cambiado los actores del sector del fracking y el shale oil. La producción de la Cuenca Pérmica, que en la década de 2010 estaba principalmente a cargo de pequeños productores, está hoy concentrada en un pequeño grupo de gigantes petroleros estadounidenses, entre ellos Exxon Mobil, Chevron y ConocoPhillips. En los últimos años, han absorbido a rivales más pequeños en una serie de acuerdos multimillonarios. Esta mayor agrupación ha permitido generar economías de escala que mejoran eficiencia y reducen costes. Así, cada barril de petróleo producido en la Cuenca Pérmica es mucho más competitivo que hace unos años.
La consolidación también ha ayudado a las empresas a innovar, lo que les ha permitido resistir mejor las caídas de los precios del petróleo. Ninguna más que Exxon, que anunció el martes que planea duplicar su producción de petróleo y gas en la Cuenca Pérmica entre 2024 y 2030, alcanzando los 2,5 millones de barriles equivalentes de petróleo por día (bepd), lo que supone un aumento de 200.000 barriles diarios respecto al pronóstico de producción del año pasado.
En una presentación este martes, el director ejecutivo de Exxon, Darren Woods, explicó que la compañía está utilizando una nueva herramienta de perforación, una especie de taladro ligero patentado para mejorar las fracturas hidráulicas y un software de inteligencia artificial para dirigir mejor las rutas de perforación, lo que puede ampliar el alcance de los pozos laterales hasta 6,4 km.
En conjunto, esta innovación reducirá los costes de perforación en aproximadamente un 40%, a la vez que aumentará las tasas de recuperación de petróleo en los pozos en un 50% entre 2019 y 2030, afirmó Woods. Chevron, que planea mantener estable la producción de la Cuenca Pérmica en 1 millón de bpd hasta 2040, utiliza ahora una técnica que le permite fracturar roca subterránea en tres pozos simultáneamente, reduciendo el tiempo y los costos de perforación. Los costes de producción de Exxon y Chevron en la Cuenca Pérmica han caído a alrededor de 30-40 dólares por barril, por debajo del promedio de la industria de 62 dólares, según informan desde Reuters.
Por lo tanto, aunque es poco probable que la Cuenca Pérmica vuelva a registrar las tasas de crecimiento estelares que disfrutó durante la última década, su producción se estabilizará en un nivel alto, lo que significa que esta región probablemente seguirá siendo la base de la industria petrolera estadounidense durante los próximos años.
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