Los ucranianos 1914, regresan con fuerza en su cuarto álbum de estudio, Viribus Unitis. El título no solo es una referencia al lema de Francisco José I del Imperio Austro-Húngaro, sino que también refleja la resiliencia de la banda ante la guerra, la pérdida y la agitación; un símbolo de supervivencia y solidaridad.

El quinteto mantiene su identidad, presentando una mezcla de death metal, black, doom lento y paisajes sonoros de guerra. Sin embargo, en esta ocasión, su sonido adquiere melodías, capas orquestales y voces limpias. Estos elementos contrastan con la pesadez, como evidencia la segunda parte del álbum, que es mucho más pantanosa.

Continuando su crónica de la Primera Guerra Mundial, 1914 desplaza su enfoque temático. Mientras The Blind Leading the Blind (2018) y Where Fear and Weapons Meet (2021) se centraron en la futilidad de la guerra y la muerte, Viribus Unitis explora la camaradería, la resistencia y los paisajes emocionales de quienes soportaron los horrores. La banda evoluciona hacia una exploración de los lazos humanos forjados bajo fuego y la fortaleza de quienes regresaron: cambiados, pero vivos, culminando en un retrato de la supervivencia. Documentado hasta la extenuación y basado en experiencias de soldados que estuvieron en el frente una vez más, añaden valor -en este contexto histórico- al trabajo musical.

Se trata de un disco en el que se diferencian de manera clara dos mitades. En la primera parte, el blackened death es protagonista, con latigazos veloces y apabullantes como la inicial ‘1914 (The Siege of Przemyśl)’, o la más pesada ‘1915 (Easter Battle for the Zwinin Ridge)’ y ‘1917 (The Isonzo Front)’, rápida y de marcado paso marcial. En la segunda parte, la banda abraza ritmos más lentos y doomies, como en las tres partes del año 1918: ‘1918 Pt 1: WIA (Wounded in Action)’, ‘1918 Pt 2: POW (Prisoner of War)’ con Christopher Scott de Precious Death, y ‘1918 Pt 3: ADE (A Duty to Escape)’ con la colaboración de Aaron Stainthorpe de My Dying Bride.

Quizás la división tan clara en dos mitades sea lo que lastra -junto a esas grabaciones originales de la época que sirven de intro a los temas- un álbum de calidad incuestionable y un trabajo muy laborioso a la hora de documentar el álbum de forma conceptual, dando como resultado una sensación de lo que podría haber sido y no fue. Sin embargo, hablamos de un trabajo notable y de la superación de un nuevo peldaño para 1914.

JOAN CALDERON