A Verónica Montesinos le gusta quedar de vez en cuando y por separado con cada uno de sus cuatro hijos. Para hablar de sus cosas. La última vez que convocó a cenar a Lola (17), la mayor de la prole, la chica se llevó un buen susto: “Pensaba que le iba a anunciar que había otro hermano en camino “, cuenta Verónica. “Ya somos demasiados, no quiero más”, tercia Lola mientras se prepara para las fotos. Acostumbrados a las ventajas de una familia larga – el padre, Rafa Rovira, cuenta 150, entre primos y hermanos–, para ellos esta decisión llegó de manera natural. “Vas simplificando para no complicarte la vida. Viajamos mucho a Eivissa y con el primero cargábamos con un montón de cosas, ahora con cuatro vamos más ligeros; no necesitas ni la mitad de lo que llevabas antes”, cuenta Verónica.
En España hay medio millón de familias numerosas , según el último estudio de la Federación Española de Familias Numerosas (FEFN), en una época de invierno demográfico en el país, donde, como promedio, cada mujer tiene 1,2 hijos. Según Eurostat, en la Unión Europea casi la mitad de las familias tiene solo un hijo, y solo el 12, 9% tiene tres o más. La ley española considera una familia numerosa cuando se tienen tres hijos, ya sean de la misma o de diferentes parejas, estén los padres casados, separados o divorciados. La FEFN confirma que tener muchos hijos es a menudo una decisión consciente contra la que existen muchos prejuicios. “Ni todos son ricos ni todos son del Opus Dei”, confirman.

Familia Rovira Montesinos
Javier Pérez-Pla
Rafa Rovira y Verónica Montesinos forman una familia numerosa, según todas las clasificaciones conocidas: Lola (17), Isabela (12), Rafa (7), Sol (4). Para gestionar a su prole su fórmula ha sido simplificar la logística y quedarse con lo esencial. “Los propios niños se gestionan entre ellos, también se pelean, pero eso los ayuda a aprender cómo funciona el mundo”, cuenta Verónica. Entre los padres se dividen la intendencia de la casa. Verónica apenas recuerda cómo era su vida anterior.
Aparentemente tener muchos hijos es sinónimo de riqueza, abundancia de espacio, tiempo y dinero. Sin embargo, en el 2023 los datos del Ministerio de Derechos Sociales apuntaban que a tres de cada cuatro familias numerosas les costaba llegar a fin de mes. Casi la mitad de los padres de familia numerosa trabaja en el sector privado y un 65% tiene una titulación universitaria. La carestía de la vida y la crisis de la vivienda ha convertido en un privilegio y en una temeridad tener más de dos hijos. Pasa en todo el mundo, y allí donde los ultrarricos y tecnomillonarios se han puesto a tener hijos, tener una familia larga se ha convertido, además, en el símbolo de estatus definitivo.
Según un estudio de Forbes, que encuestó a más de 700 millonarios estadounidenses, al menos 22 de ellos tenían siete o más hijos, y en la lista incluyen a Steven Spielberg. Elon Musk tiene 13. Alec e Hilaria Baldwin reventaron Internet con el programa de telerealidad, The Baldwins, que documenta los ires y venires entre su piso de Manhattan y su mansión de East Hampton con siete hijos y ocho mascotas. En Tiktok se hace fuerte el movimiento Tradwife, que glorifica a la madre que se queda en casa horneando panes y pasteles para su marido y su extensa prole.
Ni todos son ricos ni todos son del Opus Dei”
Federación Española de Familias Numerosas
Las familias numerosas son cada vez más frecuentes entre el 1% de los ultrarricos de Manhattan. Al menos esta es la teoría de Wednesday Martin, autora de un controvertido libro de nombre provocador: Primates of Park Avenue (los primates de Park Avenue, no traducido). Martin observa que las “familias masivas” están por todas partes en el Upper East Side, una de las zonas de vivienda más cara, y los colegios y las nannies más exclusivos de EE.UU.. “Cuatro es el nuevo tener tres hijos, cinco ya no es nada loco ni significa que pertenezcas a alguna religión, simplemente significa que eres rico, y seis es como tener un ático con vistas a Central Park”, resume en su libro.
Verónica y Rafa no hacen planes carísimos con sus hijos, ni van al último concierto, a no ser que sea un regalo de cumpleaños. “No hace falta tener a los niños llenos de extraescolares, tienen que aprender a aburrirse y a gestionar eso”, reflexiona Verónica. Tampoco les compran el último teléfono. Son muy estrictos con esto último, quizás porque ella trabaja en la industria tecnológica y es muy consciente de lo adictivos que son para los niños. Julia Urgel, a quien no le hubiera importado tener un cuarto, y que en casa tiene que lidiar con un adolescente y una niña de cuatro años –“es como tener a Bad Bunny y a Peppa Pig en la misma casa- reconoce que “la vida no está fácil para traer más niños al mundo”.

Familia Altozano Urgel
Javier Pérez-Pla
Cuando Julia Urgel y Gonzalo Altozano se encontraron, ella ya tenía a sus dos primeros hijos, Íñigo (14) y Blanca (11). De la nueva unión nació Pía (4), y todos forman una gran familia que funciona como un reloj. Ella es fundadora de Julia Urgel.The Agency, una agencia de comunicación que en enero abre oficina en Dubai y él es periodista y autor del podcast La mesa de la cocina.Tienen ayuda en casa, la valiosa Isaura, a quien a veces Julia llama en broma “mi marida”.
Julia tiene cuatro hermanos y cada uno tiene su prole. “Cuando nos juntamos parecemos un equipo de fútbol, es muy divertido y los niños dan paz, alegría y muchas risas. Yo puedo tener estrés y ansiedad pero no es por los niños, es por lo que nos rodea, la vida tan complicada , todo tan caro. Pero luego los veo a los tres metidos en mi cama un domingo por la mañana y me parece fascinante”. “La familia es mi eje . Trae complicaciones vitales, pero… es la vida. Es posible que no puedas darte tantos caprichos o irte a veranear todos los años pero eso nos puede pasar a todos. Lo que peor llevo son las peleas entre ellos, de vez en cuando tengo que pegar un berrido; me gustaría estar menos estresada y disfrutar de más tiempo de calidad juntos”.
Sofía Pérez Roca y su hermana Lucía también vienen de familias que necesitan una mesa larguísima en Navidad porque se juntan casi 40. “Yo hubiera tenido dos hijos más, pero no llegaron. Para mí la familia era la prioridad”, explica Sofía, que reconoce que la logística es complicada y que cuentan con ayuda en casa y la disposición total de sus padres para echarles una mano. “Somos empresarias y estamos siempre de aquí para allá. Intento estar presente todo lo que puedo pero es cierto que no lo tenemos fácil. Se lo digo siempre a la mayor cuando se agobia con los exámenes: ‘Chicas, que la vida de una mujer es ese exámen más la casa y los niños… hay que aprender a organizarse porque siempre vamos a tener muchas bolas en el aire’”, añade Sofía, que cuenta que siempre vio a su madre ser empresaria y llevar una casa.

Familia Fernández Roca
Javier Pérez-Pla
Sofía y Lucía Fernández Roca son las fundadoras
de Sophie & Lucie, una marca de moda de éxito. Cada una tiene una familia de tres hijos y cuando se juntan forman una pandilla de seis primos: Sofía (17), Alejandra (14), Lucía (11), otra Lucía (5), Lorenzo (2) y Pepe (1) . “Tuve tres hijos pero hubiera tenido dos más. No me imagino la vida de otra manera. Estoy muy contenta con la fase que estoy viviendo. Tenemos ayuda en casa y mucha red familiar de apoyo. Sin eso, sería muy difícil”, dice Sofía.
“Hay cosas que no sabes cómo las puedes hacer, nadie te las ha enseñado. Supongo que se llevan en el ADN. Creo que todas las mujeres que puedan deberían pasar por la experiencia de ser madres”. Verónica también debe gestionar necesidades muy dispares. Lola, la mayor, tiene 17 y Sol, la pequeña, tiene 4. “Pero crecer rodeado de hermanos es una gozada porque se vuelven autónomos mucho antes”. Lo que sí ha aprendido Verónica es que hay que dedicarle algún tiempo exclusivo a cada uno, irse de viaje o a cenar a solas porque , aunque se les haya dado la misma educación o se les haya exigido lo mismo, “cada uno es diferente y tiene sus necesidades propias”.
Tener mucho hijos, dicen los sociólogos, habla de gente optimista que confía en el futuro, que está tranquila y esto coincide con los grupos demográficos de mayor ingreso per cápita en todo el mundo. Justo a ellos se dirige la industria del lujo, necesitada de volver a ser relevante, con campañas como los retratos de paternidad de Botegga Venetta , o complementos como los cargadores de cachemira para bebés, que se venden por 800 euros, y que en internet se veneran como “el Birkin de las madres”.
Tener muchos hijos, dicen los sociólogos, habla de gente optimista que confía en el futuro
No es el caso de las familias de este reportaje, pero quienes idealizan la maternidad múltiple en las redes sociales olvidan mencionar en muchos casos la logística y el escudo de apoyo que hay detrás. Por ejemplo, dicen que Kim Kasdashian para sus cuatro niños tiene 10 nannies que se rotan cada 24 horas, y la familia Baldwin tiene dos niñeras en nómina con un salario anual neto de 200.000 dólares. Por lo que sea, en internet se olvida comentar la letra pequeña. Esta logística permite a las multimadres y multipadres ultrarricos estar constantemente haciendo vida social; a ellas, recuperarse del parto en tiempo récord con todo tipo de terapias, y mantener la cara fresca de quien no ha pasado ni una noche sin dormir.
Si tener una gran familia es un símbolo de estatus en el 2025 se debe a que, como suele suceder con todo lo aspiracional, se percibe como un inalcanzable. Y porque tener muchos hijos habla demasiado alto de la situación ecónomica de cada cual , más que de su deseo de tener familia.