La retransmisión televisiva apenas se detuvo en una jugada que pudo cambiar el partido en el minuto 85. Después llegó el 2-0 del Barcelona y pudo pasar desapercibido que el gol anulado a Jorge Herrando merecía un análisis pormenorizado. Un momento clave. Cordero Vega señaló falta previa de Catena, que cayó en el área, a Joan García. Pero ese lance se produjo de forma accidental tras un contacto de Eric García en plena carrera. La protesta de Osasuna, que tampoco fue excesiva, no sirvió para nada.
La acción se originó con una falta lejana favorable directa al área, con 1-0 para el Barça. Eran los últimos cartuchos del equipo de Lisci. El balón largo de Rubén García lo despejó el portero culé. Catena chocó con él al llegar desequilibrado en carrera por el toque de Eric García. Herrando cazó el balón y lo empujó a la red. El colegiado no dudó en señalar la falta en ataque, comprensible de no haber sido porque Eric desestabiliza a Catena y eso es lo que provoca su caída en el área. Un detalle a tener en cuenta.
DECISIÓN RÁPIDA
Los jugadores de Osasuna levantaron los brazos y pidieron explicaciones sin éxito, aunque la revisión del VAR fue mínima. Una jugada muy enrevesada e inverosímil, que deja abierta la posibilidad de un penalti o de validar el gol, ya que quedó en evidencia que la falta en ataque señalada obedecía a otra infracción previa. La decisión se tomó con una velocidad sorprendente.
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El propio Lisci se detuvo en la polémica y aseguró que consultará el reglamento y se preguntó por qué no había entrado el videoarbitraje en acción. Más allá de si era o no acertado el criterio llamó la atención la rapidez con la que se despachó ese momento. Casi de inmediato llegó la sentencia con el 2-0. Y los focos apuntaron a otro lado: el doblete de Raphinha, la victoria del Barça, el récord de partidos marcando… Pero en Osasuna quedaba la sensación de que no se había impartido justicia correctamente.
EL VAR ANULÓ UN GOL
Desde la sala VOR sí estuvieron acertados en el minuto 23 cuando detectaron un fuera de juego en el 1-0 que había marcado el Barcelona. Ferran Torres remató de cabeza un buen servicio de Rashford. Budimir rompía la línea defensiva para habilitar al delantero, pero la infracción se había cometido al sacar el córner en corto entre Lamine y Raphinha. Había posición incorrecta en la devolución porque Osasuna no había dejado ningún jugador pegado al poste, como suele ser habitual. Cordero Vega recibió las indicaciones y acabó anulando el gol.
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