Quién dijo que el frío sea incompatible con hacer planes. Con el ecuador del mes de diciembre al caer, las celebrities siguen llenando sus agendas con citas que combinan ocio, compromiso social y una cierta liturgia del buen vivir. En ese terreno se mueven con soltura Tamara Falcó (44 años) e Íñigo Onieva (36 años), que, tras semanas marcadas por celebraciones familiares y novedades domésticas, vuelven a protagonizar un plan privado que no ha pasado desapercibido para sus seguidores.

La marquesa de Griñón y el empresario atraviesan un momento especialmente visible, aunque medido. A la reciente celebración del 44 cumpleaños de ella y a la llegada de Nala, la nueva integrante de cuatro patas de la familia, se suma ahora una velada de etiqueta rescatada del álbum personal de Íñigo, que ha querido compartirla en formato stories con sus más de 140.000 seguidores en Instagram, dejando entrever el escenario y el motivo del encuentro.

Una noche de gala para celebrar la amistad

En las imágenes publicadas este 14 de diciembre, Íñigo Onieva aparece enfundado en un smoking clásico, mientras Tamara luce un vestido rojo de líneas limpias que subraya el carácter formal de la cita. Ambos posan junto a otra pareja, también de riguroso negro y blanco, en lo que parece ser un espacio señorial de altos techos, más cercano a un palacio que a un restaurante convencional. El anfitrión, Navin, celebra su 40 cumpleaños, detalle que el propio Íñigo aclara con humor visual en la primera de las publicaciones.

Iñigo y Tamara

Íñigo y Tamara, en el 40 cumpleaños de su amigo Navin.

@ionieva

Sobre la imagen, el empresario escribe: “Feliz cumpleaños, mi querido Navin. Orgulloso de poder llamarte mi compañero, más todavía de llamarte mi buen amigo”. Una dedicatoria que confirma que no se trata de un simple evento social, sino de una celebración marcada por los vínculos personales y la cercanía, aunque envuelta en un protocolo impecable que habla del gusto compartido por la elegancia clásica.

Sofía y Juan Carlos“¿Se están riendo de nosotros?”: las reacciones a la felicitación navideña de Juan Carlos y Sofía con un grupo de perros
Tamara Falcó

Tamara Falcó, elegante en el exterior del recinto.

@ionieva

La segunda ‘story’ se traslada al exterior. En los jardines, Tamara camina unos pasos por delante, retratada por su marido, con un abrigo largo sobre los hombros que completa un estilismo sobrio y muy estudiado. No hay más texto ni explicaciones. Basta la imagen para entender que la noche ha sido pensada para disfrutar sin prisas, en un ambiente cuidado hasta el último detalle, lejos del ruido pero no del foco público.

Tras disfrutar de arte y paseos por el Madrid más castizo

Este gusto por los planes con contenido ya se había dejado ver semanas atrás, cuando la pareja compartió otra de sus escapadas urbanas. El pasado 24 de noviembre, Íñigo publicaba una serie de fotografías recorriendo la calle de las Huertas y el Barrio de las Letras, una caminata que les llevó hasta el Museo Thyssen-Bornemisza para visitar la exposición dedicada a Warhol, Pollock y otros nombres clave del arte estadounidense del siglo XX.

“Desde el Barrio hasta Huertas. 20 minutos caminando desde Salesas a Huertas y no podía dejar de tomar fotos, todo fue bonito. Castizo en alma y sin esfuerzo elegante”, escribió entonces el empresario, acompañando imágenes de cervecerías, escaparates y hasta la compra de una lámina abstracta que él mismo llevaba bajo el brazo. Un plan cultural y cotidiano que contrasta, sin desentonar, con las noches de gala.

Entre celebraciones privadas y paseos artísticos, Tamara e Íñigo siguen construyendo un relato de pareja basado en la elección consciente de cómo y cuándo mostrarse. Ya sea bajo las lámparas de un salón palaciego o entre las salas de un museo madrileño, sus apariciones vendrían a confirmar una misma idea: el lujo, para ellos, también está en compartir el momento adecuado, con la compañía justa.