El Atlético de Madrid disputó el sábado el último partido de 2025 en el Metropolitano. Lo hizo ante el Valencia, logrando una victoria en un encuentro algo gris con goles de Koke y Griezmann. La vieja guardia fue al rescate del equipo rojiblanco.

Pero aún quedan dos compromisos antes de que el año eche el cierre. Y los dos son lejos del coliseo de la Avenida de Luis Aragonés, donde el Atlético no se siente cómodo desde hace tiempo.

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Marc Pubill, futbolista del Atlético de Madrid.

Lo dicen los números, y también las sensaciones. Si en casa el equipo dirigido por Diego Simeone se está mostrando intratable en la presente temporada, con once victorias y un empate (el primero, ante el Elche), lejos del Metropolitano es todo lo contrario.

Porque como visitante, el Atlético únicamente ha ganado tres de los diez duelos que ha disputado. El primer triunfo llegó al séptimo intento, frente al Betis en La Cartuja. El segundo hace tres semanas en Getafe. Y el último, la semana pasada ante el PSV. El resto de resultados, tres empates y hasta cinco derrotas.

Cifras muy pobres para un equipo que quiere competir por todo y que ahora tiene dos nuevas pruebas fuera de casa. La primera llegará el miércoles, ante el Atlético Baleares, en el estreno en la Copa del Rey. Muy superior sobre el papel el cuadro del Cholo, que se medirá a un equipo de Segunda RFEF que viene de eliminar a la revelación de LaLiga, el Espanyol.

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Después, el domingo, el Atlético visitará al Girona en Montilivi (14 horas) para despedir el año, en un reto ante un equipo, el de Michel, que ha recuperado confianza tras ganar a la Real Sociedad en Anoeta con dos goles del ucraniano Tsygankov.