Si pusiéramos en una balanza el número de opiniones acerca de la existencia de una burbuja en torno a la inteligencia artificial y el número de desmentidos de dicha burbuja, es muy probable que dicho instrumento de medición se mantuviera en un equilibrio en el que ninguno de los dos pesos hiciera oscilar sus platos.

Hay quienes, como Anthony Scilipoti, ven un peligro evidente en las inversiones entre firmas que son, a la vez, socias, clientes y proveedoras. En cambio, entidades como el grupo de banca e inversión de valores Goldman Sachs cuentan con análisis que apuntan al hecho de que se trata de una carrera que no ha hecho más que comenzar. Esta es, precisamente, la línea que ha defendido de manera reciente Eric Schmidt, empresario e informático estadounidense.

La IA adoptará las tareas de las que huyen los empleados

Quien fuera director ejecutivo de Google en la primera década del siglo XXI participó a comienzos de mes en un acto organizado por el Instituto de Política de la Escuela Kennedy de Harvard. En él, y junto al politólogo y analista de seguridad nacional Graham Allison, mostró un optimismo genuino a la hora de hablar de la inteligencia artificial y de su futuro que, según Schmidt, está muy lejos de un estallido que lleve dicha tecnología a la nada.

Eric Schmidt participó en el coloquio y contestó a las preguntas de algunos de los estudiantes allí presentes. Una de ellas, mostrando que se trata de un tema de plena actualidad, fue acerca de la posibilidad de que la inteligencia artificial pueda ser víctima de lo que ya sufrieron las empresas puntocom entre los años 2000 y 2002, aspecto que Schmidt despejó de manera tajante: “No, no es una burbuja. En todo caso, está infravalorada porque, fundamentalmente, se están automatizando los negocios”, vaticinó.

El punto de vista del empresario e informático se basa en el hecho de que, con dicha tecnología, las empresas van a poder delegar en la IA parte de los trabajos que ahora menos gusta hacer a los empleados: “La razón por la que la gente gasta esta enorme cantidad de dinero es para automatizar las partes aburridas o lo que consideran aburridas de su negocio”, señaló como razón de ser de dicha apuesta.

Los ámbitos de aplicación empresarial a los que se refiere Eric Schmidt son muchos y afectan a diversas áreas, desde finanzas a logística o recopilación de datos e información variada: “Ya sea facturación, contabilidad, diseño de productos, entregas, inventario, gestión o lo que sea, la gente las está automatizando. Y hay muchísimas cosas ahí”, destacó para refrendar su percepción.

Así pues, para el que fuera director ejecutivo de Google el camino que se le presenta a la inteligencia artificial por delante tiene todavía mucho trecho que recorrer tanto por su valor en sí como por la liberación que supondrá de tareas poco agraciadas y reconfortantes para los trabajadores, aunque tal vez habría que preguntarse a renglón seguido qué será de esos empleados si la IA hace su trabajo y ellos se vuelven prescindibles.