En un momento en el que el diseño busca ser cada vez más emocional, funcional y cercano a la vida real, la mirada de los interioristas se vuelve hacia lo que de verdad importa: cómo habitamos los espacios y qué necesitamos de ellos. Esa es la filosofía que guía el trabajo de Flor Cabulli, interiorista y directora creativa de Filakia, una firma que entiende el mobiliario como algo más que una pieza bonita. Para ella, el diseño nace de lo cotidiano, de los recuerdos y de ese deseo de crear objetos que vivan – y envejezcan – con las personas.

En ese sentido, la temporada otoño-invierno siempre trae cambios de ritmo, de color y de textura. Y este año, según la experta, asistiremos a una mezcla preciosa entre lo contemporáneo, lo cálido y lo nostálgico. Una vuelta a los materiales naturales y a las piezas que, de alguna manera, recuerdan a las casas de nuestras abuelas… pero vistas desde una mirada completamente actual.

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Foto: FILAKIA

La inspiración que nace de lo cotidiano

Cuando se le pregunta de dónde surge su chispa creativa, Flor no duda: no empieza por un moodboard, ni por imágenes aspiracionales. Empieza por el uso. «Me inspira la vida real. Cómo vivimos, cómo usamos los espacios y qué hace que un mueble sea realmente cómodo y práctico», asegura.

Su filosofía en Filakia combina dos conceptos inseparables: belleza y funcionalidad. «Buscamos piezas bonitas, pero sobre todo funcionales y duraderas. La estética tiene que ir siempre unida a la utilidad». Ese enfoque honesto y realista es precisamente lo que hace que sus diseños conecten con clientes que buscan hogares que se sientan vividos, no perfectamente posados.

RETRATO Eva Jurado

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Tendencias otoño-invierno: madera oscura, burdeos y el nuevo confort sillon naranja

Foto: FILAKIA

En un panorama decorativo que apuesta por la calidez, Flor Cabulli nos habla de una temporada marcada por materiales táctiles y colores profundos. “Este final de año y durante el inicio del que viene, veremos espacios más cálidos y naturales. Vuelve la madera oscura, los tejidos agradables al tacto y los tonos tierra«, adelanta.

Pero hay dos tonos que, según ella, dominarán el invierno: el marrón chocolate y la gama de los burdeos, desde los más rojizos hasta los anaranjados. «Aportan calidez y sofisticación», explica. En Filakia ya los están utilizando en sillones y butacas que están teniendo una gran acogida. La razón es sencilla: son colores que elevan el ambiente sin recargarlo. «Combinan muy bien con sofás beige o blanco roto, porque dan vida sin recargar el espacio». La tendencia general, dice, será hacia un confort moderno: piezas mullidas, tapicerías envolventes y materiales con textura que invitan a quedarse.

¿Vuelven las casas de las abuelas? Sí, pero en versión 2026 sillon nerina marron

Foto: FILAKIA

La moda es cíclica, y la decoración también. Flor observa un interés creciente por recuperar elementos clásicos que definieron la estética doméstica de generaciones anteriores. «Sí, muchas piezas clásicas están volviendo, pero reinterpretadas», explica.

En esta nueva ola nostálgica veremos:

  • Vitrinas más ligeras y simplificadas.
  • Lámparas de sobremesa con formas clásicas pero materiales contemporáneos.
  • Mesas redondeadas, algunas incluso inspiradas en las mesitas con faldón, aunque sin faldón y con líneas más puras.
  • Mecedoras y piezas de madera natural reinterpretadas para encajar en espacios modernos.

Lo importante, subraya, es que el cliente entienda cómo integrarlas en su estilo de vida actual. «Hay que enseñar al cliente a adaptar esos muebles a su estilo y a su forma de vivir, que los haga suyos y los use con comodidad».

La tendencia que viene: muebles que cambian contigo

Más allá de lo evidente, Flor revela una tendencia que aún no ha explotado, pero que ella ya está incorporando en sus proyectos. «Estamos trabajando mucho con combinaciones de texturas naturales y tonos oscuros», explica. Pero lo más innovador es la versatilidad. «También con muebles versátiles, pensados para cambiar de función según la necesidad. Por ejemplo, una consola que también puede ser escritorio». La idea de muebles transformables o multifunción vuelve a cobrar fuerza en un contexto donde las casas son más dinámicas: teletrabajo, ocio en casa, cambios constantes de uso.

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¿Cómo saber si una tendencia merece la pena?

Flor tiene un filtro claro para decidir qué incorporar y qué descartar. «Siempre pienso si aporta algo real. Si una tendencia combina belleza, comodidad y sentido práctico, la incorporamos. Si solo es estética, la dejamos pasar». Es una forma de trabajar que se aleja de modas pasajeras y que pone el foco en la durabilidad emocional y funcional de cada pieza.